En 2022, el panorama de consumo eléctrico en África subsahariana muestra una prevalencia considerable de fuentes de energía fósil, que representan más de la mitad del total, alrededor del 61%. De este porcentaje, el carbón es la fuente predominante, aportando un 40%, mientras que el gas contribuye con un 14%. En contraste, casi un 38% de la generación eléctrica proviene de fuentes bajas en carbono, siendo la energía hidroeléctrica la principal, con cerca del 29%. Las contribuciones de la energía solar y eólica son mucho más modestas, con 3% y 2,6% respectivamente, mientras que la energía nuclear y la geotérmica aportan un 2% y un poco más del 1% cada una.
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¿Está creciendo la electricidad en África subsahariana?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico, África subsahariana enfrenta desafíos, pues la última cifra registrada para 2022 muestra una disminución en el consumo total, alcanzando aproximadamente 418 kWh por persona, una caída de 32 kWh comparada con el récord anterior de 2012. Sin embargo, en el ámbito de la electricidad limpia, el subcontinente está experimentando una mejora, ya que la generación de electricidad baja en carbono alcanzó un récord de 159 kWh por persona en 2022, un incremento de 7 kWh desde el récord anterior en 2021. Si bien es alentador ver el crecimiento en las fuentes limpias, la disminución general en el consumo subraya la necesidad urgente de aumentar la capacidad de generación para satisfacer la creciente demanda de electrificación.
Sugerencias
Para potenciar el crecimiento de la generación de electricidad baja en carbono, África subsahariana podría aprender de otras regiones exitosas que han priorizado tanto la energía solar como la nuclear. Por ejemplo, países como Francia y Eslovaquia generan más del 65% de su electricidad a partir de fuentes nucleares, lo que demuestra el potencial de esta fuente para proporcionar electricidad confiable y limpia. Además, regiones como Nevada y California han logrado aprovechar eficazmente la energía solar, generando un 33% y 29% de su electricidad a partir de esta fuente, respectivamente. Estos ejemplos subrayan que con la inversión adecuada, África subsahariana puede diversificar su mix energético, reduciendo su dependencia de fuentes fósiles y promoviendo el desarrollo sostenible. El incremento en energías como la solar y nuclear no solo contribuirá significativamente a la mitigación del cambio climático, sino que también mejorará la calidad del aire y proporcionará un suministro energético más estable.
Historia
En la historia reciente de la electricidad baja en carbono en África subsahariana, se han observado varios hitos significativos. En años recientes, ha habido un crecimiento notable en la energía hidroeléctrica, marcada por un aumento sostenido desde 2013, con picos de crecimiento de hasta 8,2 TWh en 2022. En cuanto al sector nuclear, el camino ha sido más inconsistente, con altibajos, destacando un incremento de 2,8 TWh en 2016, seguido por significativas reducciones en años como 2018 y 2020. A pesar de estos retrocesos en ciertas áreas, el marcado crecimiento en la energía solar, especialmente desde 2021 con un aumento de 5,6 TWh en 2022, es un testimonio de las oportunidades que tiene África subsahariana para mejorar su combinación energética con tecnologías limpias y modernas. Este crecimiento es crucial para asegurar un futuro energético más verde y resiliente para la región.








