En África subsahariana, la electricidad se genera todavía predominantemente a través de fuentes de combustibles fósiles, representando más del 60% del consumo total de electricidad en 2022. Dentro de esta categoría, casi dos tercios provienen del carbón y aproximadamente un cuarto proviene del gas, con el resto constituido por otras fuentes fósiles menores. Las fuentes de energía baja en carbono, sin embargo, están ganando terreno, representando cerca del 38% de la producción total de electricidad. La energía hidroeléctrica es la más significativa dentro de esta categoría, con casi un tercio del total de electricidad, seguida de la energía solar y eólica, con alrededor del 3% y 2.6% respectivamente. La energía nuclear y la geotérmica juntas completan el cuadro de energía baja en carbono, con la nuclear aportando cerca del 2% y la geotérmica proporcionando poco más del 1%.
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¿Está creciendo la electricidad en África subsahariana?
En términos de consumo per cápita, la situación energética en África subsahariana presenta un ligero decrecimiento en la última década. En 2022, el consumo de electricidad fue de 418 kWh por persona, una disminución comparada con el récord de 450 kWh per cápita en 2012, lo que resulta preocupante en un contexto donde el crecimiento económico y el bienestar social dependen de una mayor disponibilidad de energía. Contradictoriamente, el crecimiento de la electricidad baja en carbono es notable y alentador; se alcanzaron 158 kWh por persona en 2022, mejorando el récord anterior establecido apenas el año previo, en 2021, donde la cifra era de 152 kWh. Este avance en energías limpias es un rayo de esperanza y subraya la importancia de seguir invirtiendo en tecnologías bajas en carbono para superar el uso innecesario de combustibles fósiles que contribuyen al cambio climático y la contaminación.
Sugerencias
Para mejorar y expandir la generación de electricidad baja en carbono en África subsahariana, la región puede aprender de otras zonas exitosas. Uruguay, con un notable 34% de su electricidad generada a partir de energía eólica, es un buen ejemplo a seguir. Además, países como Macedonia del Norte y Australia destacan en el aprovechamiento de la energía solar, generando el 49% y el 20% de su electricidad respectivamente a partir de esta fuente. Asimismo, los esfuerzos amplios en el uso de la energía nuclear en países como Francia, que genera el 67% de su electricidad a partir de esta fuente, también deben ser un referente. Invertir en infraestructura solar y nuclear no solo es clave para aumentar la disponibilidad de energía barata y limpia, sino también para acelerar el progreso hacia una economía sostenible y resiliente en África subsahariana.
Historia
El desarrollo de la electricidad baja en carbono en África subsahariana ha visto varios cambios durante la última década. En los primeros años de la década de 2010, se registró un crecimiento en la energía nuclear y la hidroeléctrica, con la segunda mostrando aumentos positivos en casi cada año. Sin embargo, desde 2018, la generación nuclear ha experimentado altibajos notables, con importantes disminuciones en 2018 y 2020. En 2021, un resurgimiento trajo esperanza, pero fue nuevamente eclipsado por una caída en 2022. Por otro lado, la energía hidroeléctrica y solar ha demostrado un crecimiento consistente en los últimos años, con la hidroeléctrica mostrando incrementos significativos en 2020, 2021 y 2022, y la solar alcanzando un notable auge en 2022. El enfoque debe estar en evitar el declive errático de la energía nuclear mientras se promueve el crecimiento estable de otras fuentes bajas en carbono, fomentando un futuro energético limpio y sostenible para la región.








