En el 2024, el consumo eléctrico en Ecuador muestra una notable predominancia de generación de electricidad baja en carbono. Más de dos tercios de la electricidad, aproximadamente un 71%, proviene de fuentes bajas en carbono. La energía hidroeléctrica representa la mayoría de esta generación baja en carbono, aportando alrededor del 69%. Por otro lado, los combustibles fósiles todavía contribuyen con un poco más de una cuarta parte del total, específicamente un 28%. El gas representa un pequeño porcentaje, cercano al 3%, mientras que la geotérmica y los biocombustibles contribuyen con menos de un 2%.
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¿Está creciendo la electricidad en Ecuador?
En cuanto a si el consumo de electricidad está creciendo en Ecuador, las cifras más recientes reportan un retroceso en lugar de un crecimiento. La última cifra disponible para 2024 indica un consumo de 1834 kWh por persona, mostrando una disminución de 80 kWh/persona en comparación con el récord alcanzado en 2023. La producción de electricidad baja en carbono también disminuyó, con 1304 kWh/persona en 2024 comparado con el pico de 1475 kWh/persona en 2021, lo cual implica una caída de 171 kWh/persona. Esta reducción tanto en el consumo total como en la producción baja en carbono es motivo de preocupación, ya que el crecimiento de la electricidad limpia es esencial para satisfacer la demanda futura y mitigar los efectos del cambio climático.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Ecuador podría mirar hacia regiones que han tenido éxito en este ámbito. Países como Francia y Eslovaquia son ejemplos destacados en el uso de energía nuclear, generando alrededor del 70% de su electricidad de esta manera. Por otro lado, estados como Iowa y Dinamarca han logrado generar más de la mitad de su electricidad a partir de energía eólica. Ecuador podría beneficiarse de la implementación y expansión de energía solar y nuclear, tal como lo están haciendo otros países. La adopción de estas tecnologías no solo diversificaría la matriz energética del país, sino que también contribuiría a una disminución significativa en el uso de combustibles fósiles, reduciendo así su impacto ambiental.
Historia
Históricamente, la electricidad baja en carbono en Ecuador ha sido dominada por la energía hidroeléctrica, con aumentos significativos a lo largo de los años. En la década de 1980, particularmente en 1983 y 1984, se observó un modesto incremento. En 1996, se retomó un crecimiento notable, que continuó a lo largo de los años 2000, especialmente en 2008 y 2011. Sin embargo, también se han registrado caídas preocupantes, como la de 2009 y más recientemente la de 2024. Este patrón de crecimiento y disminución destaca la necesidad de diversificar aún más las fuentes de energía baja en carbono para garantizar una oferta estable y fiable. A medida que Ecuador avanza, la incorporación de más energía solar y nuclear podría ofrecer una solución sostenible y de largo plazo en la dependencia de la energía hidroeléctrica.








