En Rusia, el consumo de electricidad en 2025 se divide principalmente entre energías de combustibles fósiles y bajas en carbono. Algo más de la mitad de la electricidad del país se genera a partir de combustibles fósiles, siendo el gas la fuente predominante con aproximadamente el 44%. El carbón también contribuye de manera significativa con un 18%. Por otro lado, casi más de una tercera parte de la electricidad proviene de fuentes bajas en carbono, con la energía nuclear y la hidroeléctrica representando casi la misma proporción, cada una contribuyendo con aproximadamente el 19% y el 17% respectivamente. Este balance muestra una dependencia significativa de Rusia en las fuentes de combustibles fósiles, lo que puede tener impactos negativos en términos de contaminación y emisiones de gases de efecto invernadero.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, Energy Institute y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Rusia?
El consumo total de electricidad en Rusia en 2025 está experimentando una leve disminución en comparación con los años anteriores. El consumo promedio en el país es de 7944 kWh por persona al año, lo que representa una disminución de 98 kWh por persona en comparación con 2024. En términos de electricidad baja en carbono, la generación también vio una declinación, alcanzando solo 2898 kWh por persona, frente al récord de 3035 kWh por persona en 2021. Esta reducción en la generación de electricidad baja en carbono es preocupante, especialmente en un mundo que se mueve cada vez más hacia formas más limpias de producir electricidad debido a los desafíos climáticos globales.
Sugerencias
Para aumentar la generación eléctrica baja en carbono, Rusia podría considerar expandir su capacidad nuclear, dada su contribución significativa actual al mix energético. También debe inspirarse en países como Francia y Eslovaquia, donde la energía nuclear representa un gran porcentaje del suministro eléctrico, con un 67% y 66% respectivamente. Además, adoptar tecnología eólica y solar podría ser beneficioso, siguiendo el ejemplo de países como Dinamarca, donde el viento aporta el 60% de la electricidad. Ampliar el uso de la energía solar, como se ha logrado en regiones como California con un 31% de generación solar, también podría ser una estrategia efectiva para diversificar el mix energético de Rusia y reducir su dependencia de los combustibles fósiles, fomentando un futuro más limpio y sostenible.





