En 2024, el panorama del consumo eléctrico en Rusia muestra una dependencia significativa de los combustibles fósiles, que representan más de la mitad del total con un 63%. Dentro de esta categoría, el gas es la fuente dominante, generando alrededor de un 45% de la electricidad. El carbón contribuye con aproximadamente un 18%, completando la proporción de combustibles fósiles. Por otro lado, la generación de electricidad de fuentes bajas en carbono está cerca de alcanzar los niveles de las fuentes fósiles, representando casi un 37%. De esta proporción, la energía nuclear es la contribución principal, con un 18%, seguida de cerca por la energía hidroeléctrica, que añade otro 18% al mix energético. Estos datos reflejan un balance energético en el que se intuye la importancia de las tecnologías de baja emisión, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, Energy Institute y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Rusia?
Analizando el crecimiento del consumo eléctrico en Rusia, se observa un incremento en la utilización total de electricidad, alcanzando 8042 kWh por persona en 2024, superando el récord previo de 7934 kWh por persona registrado en 2021. Este aumento de 108 kWh por persona es alentador, señalando un crecimiento en términos de consumo total de electricidad. Sin embargo, un aspecto preocupante es la disminución de la electricidad de fuentes bajas en carbono, que ha bajado de 3035 kWh por persona en 2021 a 2953 kWh por persona en 2024, reflejando una caída de 82 kWh por persona. Aunque el consumo total de electricidad está en crecimiento, es crucial que este crecimiento se refleje también en mayores participaciones de fuentes limpias para asegurar un suministro energético sostenible en el futuro.
Sugerencias
Para reforzar la generación de electricidad de baja emisión en Rusia, se propone potenciar la expansión de la actual infraestructura nuclear, dado su significativo aporte al sector eléctrico. Tomar lecciones de países como Francia, donde la energía nuclear representa el 70% del total, o Eslovaquia, con un 66%, podría ayudar a Rusia a maximizar su potencial nuclear. Asimismo, las prácticas exitosas en energía eólica de Iowa, donde esta fuente compone un 60% de la generación, también podrían ser replicadas. Además, diversificar la matriz incorporando más energía solar, aprendiendo de Nevada y su generación del 33% de electricidad por vía solar, podría enriquecer aún más el mix energético ruso. Estas estrategias no sólo garantizarían una mayor seguridad energética, sino que contribuirían significativamente a la reducción de las emisiones de carbono.
Historia
A lo largo de su historia reciente, Rusia ha experimentado altibajos en su generación de electricidad baja en carbono, con cambios destacados en la producción nuclear e hidroeléctrica. En los años ochenta, particularmente en 1987 y 1988, se registraron aumentos significativos en la producción nuclear. Sin embargo, la década de 1990 fue marcada por un declive notable, especialmente en 1990 y 1994, con caídas de 18 y 21.4 TWh, respectivamente, en la generación nuclear. Más recientemente, en la década de 2000 y hacia 2015, la generación nuclear mostró incrementos positivos. La energía hidroeléctrica también ha tenido fluctuaciones, con una destacable caída en 1996 y un repunte significativo en 2004 y 2013. La evolución de estos sectores refleja tanto retos como oportunidades para el fortalecimiento de un sistema eléctrico sostenible y robusto en Rusia.








