Durante el último año, de septiembre de 2024 a agosto de 2025, el consumo eléctrico en Estados Unidos mostró que más de la mitad de la electricidad, el 57 %, fue generada por combustibles fósiles. La mayor contribución dentro de este grupo provino del gas, que representó aproximadamente el 40 %, seguido del carbón con un 17 %. En contraste, las fuentes de energía baja en carbono alcanzaron más del 42 % del total, con la energía nuclear liderando este grupo al aportar un robusto 17 %. La energía eólica y solar también contribuyeron de manera significativa, con aproximaciones del 10 % y 8 % respectivamente, mientras que la energía hidroeléctrica sumó casi un 6 %. Este panorama subraya una dependencia considerable de los combustibles fósiles, aunque el aporte de tecnologías limpias no es desdeñable y podría ser impulsado más aún.
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¿Está creciendo la electricidad en Estados Unidos?
Comparando el consumo eléctrico per cápita actual de 13,029 kWh con el máximo histórico de 14,606 kWh establecido en 2005, observamos una disminución notable de 1,576 kWh. Esto indica que el crecimiento del consumo de electricidad ha retrocedido, lo cual es preocupante dado que el crecimiento eléctrico es fundamental para futuras necesidades, como la electrificación de más sectores y el auge de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial. Sin embargo, es alentador observar que la electricidad baja en carbono está viendo un aumento. En 2025, esta alcanzó los 5,559 kWh por persona, superando el récord anterior del año 2024 por 214 kWh. Incrementar la provisión de electricidad limpia es crucial para abordar tanto la demanda futura como para mitigar los efectos del cambio climático.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Estados Unidos debería centrarse en la expansión de la energía nuclear y eólica, que ya tienen una presencia considerable en su matriz eléctrica. Francia y Eslovaquia ofrecen ejemplos destacables, con más del 66 % de su electricidad proveniente de fuentes nucleares, mientras que Iowa y Dinamarca están generando más de la mitad de su electricidad mediante energía eólica. Estas experiencias muestran cómo la expansión de tecnologías limpias puede transformar rápidamente el panorama energético de una región. Además, el avanzar en instalaciones solares como en California, que logra generar casi un tercio de su electricidad a partir de esta fuente, puede beneficiar la diversificación del mix energético de Estados Unidos hacia fuentes más limpias y sostenibles.
Historia
La historia de la generación de electricidad baja en carbono en Estados Unidos ha visto altibajos, como se refleja en su trayectoria a lo largo de las décadas. En la década de 1970, destacó el notable aumento de la energía nuclear, con incrementos considerables en varios años. En los años 80 y 90, la energía nuclear continuó su avance, aunque con algunos altibajos significativos. Por otro lado, la energía hidroeléctrica experimentó flujos desfavorables a mediados de la década de 1970 y nuevamente en los años 90. Más recientemente, en 2022, la energía eólica dio pasos significativos, subrayando su papel cada vez más relevante en el suministro de energía limpia. Estas tendencias sugieren un fuerte potencial para un mayor desarrollo de tecnologías limpias, con énfasis en continuar mejorando la infraestructura de energía nuclear y eólica para asegurar un futuro energético más sostenible.








