En Estados Unidos, la electricidad sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, que representan más de la mitad del total, aproximadamente un 57%. Dentro de esta categoría, el gas es el más destacado, con una participación del 39%, seguido del carbón con cerca del 17%. Sin embargo, es alentador observar que la generación eléctrica baja en carbono ha alcanzado casi un 43%. La energía nuclear se destaca con un 17%, respaldada por las energías eólica y solar, que contribuyen con un 10% y un 8% respectivamente, mientras que la energía hidroeléctrica aporta casi un 6%. Es evidente que hay un potencial significativo para continuar aumentando la proporción de electricidad baja en carbono, lo cual es esencial para reducir el impacto ambiental.
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¿Está creciendo la electricidad en Estados Unidos?
El consumo total de electricidad per cápita en Estados Unidos ha disminuido desde su punto máximo en 2005, cuando alcanzó 14,606 kWh por persona, a 13,200 kWh por persona en 2025, lo que representa una reducción de 1,405 kWh. Esta disminución podría ser preocupante si indica un estancamiento en el crecimiento necesario para apoyar la electrificación futura. Sin embargo, hay un avance alentador en la generación baja en carbono, que ha aumentado a 5,673 kWh por persona, superando el récord anterior de 5,345 kWh establecido en 2024. Sin embargo, es crucial que esta tendencia al alza en la generación baja en carbono continúe acelerándose para satisfacer futuras demandas de electricidad limpio.
Sugerencias
Para aumentar la generación eléctrica baja en carbono, Estados Unidos debería considerar expandir sus capacidades nucleares y eólicas, ya que estas tecnologías ya contribuyen significativamente al suministro energético del país. Analizando casos exitosos, tomar ejemplo de Francia y Eslovaquia podría ser beneficioso, con un impresionante 67% y 66% de su electricidad proveniente de fuentes nucleares, respectivamente. Además, los estados de Iowa y Dakota del Sur, con un 58% de su generación de electricidad a partir de la energía eólica, destacan cómo Estados Unidos podría aumentar este tipo de generación. A su vez, regiones como California, con un 31% de generación solar, ilustran el potencial de expansión en energía solar que podría ser adaptado a nivel nacional. Estados Unidos debería adoptar estrategias similares para maximizar su producción de electricidad baja en carbono, promoviendo políticas que apoyen la inversión y desarrollo de estas tecnologías limpias.
Historia
La historia de la generación eléctrica baja en carbono en Estados Unidos ha tenido altibajos a lo largo de las décadas, con un notable crecimiento del sector nuclear desde la década de 1970 hasta 1999, con aumentos significativos en 1975, 1977, 1985, 1988 y 1999. Sin embargo, es motivo de preocupación los retrocesos observados en la última década, especialmente el decline en 2020 cuando la generación nuclear sufrió una caída significativa. Las variaciones en energía hidroeléctrica también han sido pronunciadas, con diversos aumentos y caídas, como fue el caso entre 1995 y 2002. Por otro lado, la energía eólica ha comenzado a emerger más, especialmente con el notable incremento en 2022. Potenciar el crecimiento en estas áreas asegurará un futuro más limpio y sostenible para Estados Unidos.





