En el período comprendido entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, el consumo de electricidad en Estados Unidos se caracteriza por un predominio de fuentes de energía de combustibles fósiles, que constituyen un poco más de la mitad (57%) de la electricidad generada. Dentro de esta categoría, el gas es el mayor contribuyente, representando el 40% del total, seguido por el carbón, que aporta el 16%. Por otro lado, las fuentes de energía bajas en carbono, que incluyen nuclear, eólica, solar, hidroeléctrica y biocombustibles, suman cerca del 43% del total de la electricidad producida. La energía nuclear es la líder dentro de esta categoría, cubriendo un 17%, mientras que la energía eólica y solar contribuyen con un 10% y un 8%, respectivamente. La energía hidroeléctrica aporta alrededor del 6%, dejando a los biocombustibles alrededor del 1%.
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¿Está creciendo la electricidad en Estados Unidos?
En cuanto al crecimiento del consumo de electricidad en Estados Unidos, se observa un descenso en el consumo total per cápita en comparación con el récord histórico del año 2005. Actualmente, el consumo es de 13,037 kWh por persona, lo que representa una disminución de 1,568 kWh respecto al máximo histórico alcanzado en 2005. No obstante, cabe destacar que la generación de electricidad baja en carbono ha alcanzado un nuevo récord, aumentando en 206 kWh por persona desde el año anterior y llegando a 5,551 kWh por persona. Aunque el consumo total ha bajado, el incremento en fuentes limpias es un paso alentador hacia un futuro más sostenible.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Estados Unidos debería considerar expandir aún más la energía nuclear y eólica, ya que estas tecnologías ya aportan cantidades significativas de electricidad en el país. Aprender de regiones exitosas también puede ofrecer un camino claro hacia un futuro más limpio. Por ejemplo, Francia y Eslovaquia han logrado generar entre el 67% y el 69% de su electricidad a partir de energía nuclear. En cuanto a la energía eólica, Iowa destaca con un impresionante 60% de su electricidad procedente de este tipo de energía, seguido por Dakota del Sur con un 57%. Además, estados como Nevada han logrado generar un 30% de su electricidad a partir de energía solar. Estos ejemplos pueden servir como inspiración para Estados Unidos en su transición hacia una matriz energética más limpia.
Historia
A lo largo de las décadas, la generación de electricidad baja en carbono en Estados Unidos ha tenido altibajos. En los años setenta y ochenta, se vio un significativo aumento en la producción de energía nuclear con picos significativos en 1975, 1977 y 1988. Sin embargo, ha habido una evolución menos estable en la producción hidroeléctrica, con disminuciones significativas en 1977, 1987 y 2001. A pesar de estos desafíos, los últimos años han mostrado un resurgimiento en la generación de energía renovable, especialmente en el ámbito de la energía solar y eólica, con incrementos récord en 2022, 2024 y 2025. Es crucial capitalizar este impulso y seguir invirtiendo en tecnologías de bajas emisiones que nos permitan reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y mitigar los efectos negativos del cambio climático. Estados Unidos debe mirar al futuro con el objetivo de expandir sus capacidades de energía limpia a través de inversiones estratégicas y políticas de apoyo.