Brasil ha logrado un impresionante avance al obtener más del 87% de su electricidad de fuentes bajas en carbono. La energía hidroeléctrica sigue siendo la columna vertebral de esta matriz energética sostenible, generando más de la mitad del total de la electricidad del país. La energía eólica contribuye con casi el 15%, mientras que la solar aporta aproximadamente el 10%. Es importante no dejar de lado la contribución de la energía nuclear y los biocombustibles, aunque sus porcentajes son menores. Sin embargo, el 12.69% restante de la electricidad proviene de fuentes fósiles, principalmente gas y carbón, lo que resalta la necesidad de seguir avanzando hacia una energía aún más limpia. El próximo desafío para Brasil será electrificar sectores como el transporte y la industria, lo cual exigirá un aumento significativo en la generación eléctrica.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, IEA y World Bank. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Brasil?
Es preocupante observar que el consumo de electricidad per cápita en Brasil ha mostrado una ligera disminución, descendiendo de 3590 kWh/persona en 2024 a 3525 kWh/persona en 2025. Por otro lado, la electricidad generada por fuentes bajas en carbono también ha visto un pequeño retroceso, cayendo en 38 kWh/persona desde su máximo en 2024 de 3116 kWh/persona. Este estancamiento sugiere que Brasil debe redoblar esfuerzos para expandir su capacidad eléctrica a fin de satisfacer las crecientes demandas energéticas y a la vez facilitar la electrificación de nuevos sectores. Es vital que el país invierta en el crecimiento de energía limpia para evitar el retroceso hacia fuentes fósiles, que son perjudiciales tanto para el medio ambiente como para la salud pública.
Sugerencias
Para impulsar la generación de electricidad baja en carbono, Brasil debería centrar sus esfuerzos en expandir sus capacidades de energía eólica y solar. Estas tecnologías ya generan cantidades significativas de electricidad y tienen un enorme potencial de crecimiento debido a los ricos recursos naturales del país. Invertir en infraestructura solar y eólica no solo contribuiría a un sistema energético más limpio y sostenible, sino que también fortalecería la independencia energética de Brasil y la creación de empleo en sectores innovadores. Adicionalmente, explorar el potencial de la energía nuclear podría ofrecer una fuente constante y confiable de electricidad sin emisiones de carbono, y así reforzar el perfil de Brasil como líder en energía limpia.
Historia
Desde las décadas de los años 80, Brasil ha experimentado una notable evolución en su matriz de energía baja en carbono, especialmente en energía hidroeléctrica. Aunque a comienzos de 2000 hubo una caída en la producción hidroeléctrica, posteriormente se observó un renacimiento estable con el crecimiento en potencia instalada. De particular relevancia fue el aumento masivo en la energía hidroeléctrica en 2022. En el contexto actual, el país ha incrementado notablemente su capacidad en energía eólica y solar, con significativos aumentos en 2021 y 2023 respectivamente. Estos desarrollos subrayan la fuerte tendencia hacia una producción eléctrica más verde. Sin embargo, las recientes declinaciones como la destacada disminución hidroeléctrica en 2025 deberían motivar la diversificación energética, favoreciendo la expansión de tecnologías como la solar y nuclear para asegurar un crecimiento sostenible y robusto de la electricidad limpia en el futuro.








