En el año 2025, el estado del consumo de electricidad en Bolivia presenta un panorama mixto en términos de fuentes de energía. Más de la mitad de la electricidad proviene de combustibles fósiles, específicamente el gas que representa aproximadamente el 65% de la generación total. Por otro lado, las fuentes de energía baja en carbono suman cerca del 35% del total. La energía hidroeléctrica es la más significativa en esta categoría, aportando casi un 29%, mientras que la energía solar y eólica contribuyen con casi un 3% y aproximadamente un 2.5%, respectivamente. Los biocombustibles tienen un papel muy reducido con un poco más del 1% en la mezcla energética.
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¿Está creciendo la electricidad en Bolivia?
Respecto al crecimiento del consumo eléctrico en Bolivia, la situación es preocupante. En 2025, el consumo total de electricidad alcanzó 942 kWh por persona, marcando una disminución en comparación con el récord anterior del 2024 de 998 kWh por persona. Específicamente, la generación de electricidad baja en carbono también ha disminuido, bajando de 379 kWh por persona en 2024 a 329 kWh en 2025. Este decremento de 50 kWh por persona en la generación baja en carbono supone un retroceso preocupante para un crecimiento verde y sostenible que debe ser priorizado.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Bolivia podría aprender de regiones que han tenido éxito con energía solar y nuclear. Lugares como Nevada y California, donde la energía solar representa alrededor del 31% de su generación, son ejemplos claros de cómo aprovechar los recursos solares. Asimismo, países como Francia y Eslovaquia han alcanzado altos niveles de generación eléctrica baja en carbono utilizando energía nuclear. Implementar una estrategia que combine el desarrollo de energía solar y nuclear podría permitir a Bolivia reducir su dependencia de combustibles fósiles, mitigar el cambio climático y mejorar la calidad del aire.
Historia
Si observamos la historia de la generación baja en carbono en Bolivia, encontramos varios cambios. Durante la década de los ochenta y noventa, se observaron fluctuaciones menores en la energía hidroeléctrica. Entre 2014 y 2019, aunque hubo algunos descensos importantes, como en 2016 con una reducción de 0.7 TWh, también se destacaron aumentos significativos, especialmente entre 2017 y 2019 con incrementos consecutivos. En 2022, se registró el primer aumento significativo de energía eólica del país. Sin embargo, este crecimiento ha sido inconsistente, y el desafío ahora es mantener un aumento sostenido en la generación baja en carbono, priorizando fuentes más estables y menos impactantes en el medio ambiente.





