Durante los últimos doce meses, de junio de 2025 a mayo de 2026, alrededor del 68% de la electricidad consumida en Bolivia provino de combustibles fósiles, exclusivamente gas. La electricidad baja en carbono representó casi un tercio del total, con un 32%. Dentro de este grupo, la energía hidroeléctrica aportó aproximadamente el 26% de toda la electricidad, la solar el 3%, la eólica algo más del 2% y los biocombustibles el 1%. Así, Bolivia sigue dependiendo principalmente del gas, mientras que la electricidad limpia tiene un amplio margen para crecer y reducir las emisiones que contribuyen al cambio climático y la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en Bolivia?
Los datos más recientes no muestran un crecimiento respecto a los máximos históricos, aunque esta comparación no permite determinar el cambio frente al año inmediatamente anterior. En 2026, el consumo total de electricidad alcanzó 953 kWh por persona, alrededor de 46 kWh menos que el récord de 998 kWh de 2024: una reducción cercana al 5%. La generación eléctrica baja en carbono fue de 309 kWh por persona, frente al récord de 379 kWh de 2024, una caída de 70 kWh, equivalente a aproximadamente el 18%. Este retroceso respecto a los récords resulta preocupante: Bolivia necesita recuperar el crecimiento de la electricidad limpia para atender la electrificación y la futura demanda de actividades digitales, incluida la inteligencia artificial.
Sugerencias
Para aumentar su generación eléctrica baja en carbono, Bolivia debería impulsar especialmente la solar, ampliar la eólica y considerar el desarrollo de electricidad nuclear. Entre los ejemplos regionales más relevantes destacan Chile, donde la solar aporta el 24% de la electricidad y la eólica el 14%, y Uruguay, donde la eólica alcanza un tercio de la generación. Bolivia puede estudiar sus experiencias de despliegue e integración eléctrica para aprovechar sus propios recursos. También puede aprender del estado estadounidense de Nevada, cuya generación solar alcanza el 35%. Para desarrollar una fuente limpia que complemente estas tecnologías, conviene estudiar los programas nucleares de Francia y Eslovaquia, donde la nuclear genera aproximadamente dos tercios de la electricidad, y el de los Emiratos Árabes Unidos, donde aporta el 20%. Una estrategia que combine estas fuentes con redes e infraestructura adecuadas permitiría ampliar el suministro limpio y disminuir la dependencia del gas.
* 12M = Últimos 12 meses (jun 2025 – may 2026) — un período móvil de 12 meses, no un año natural.
Historia
La historia registrada de la electricidad baja en carbono en Bolivia muestra principalmente variaciones de la energía hidroeléctrica. En 1980 cayó 0,2 TWh; durante los años noventa hubo aumentos de 0,2 TWh en 1993 y 1999, separados por una caída igual en 1994. En los años 2000, descendió 0,2 TWh tanto en 2003 como en 2005 y recuperó 0,2 TWh en 2006. La década siguiente tuvo oscilaciones mayores: tras una caída de 0,3 TWh en 2014 y una recuperación de 0,2 TWh en 2015, disminuyó 0,7 TWh en 2016; después llegaron tres años de crecimiento, con aumentos de 0,5, 0,4 y 0,6 TWh entre 2017 y 2019. En los años 2020 continuaron las variaciones hidroeléctricas: −0,3 TWh en 2020, +0,3 en 2021, −0,4 en 2022, +0,5 en 2024 y −0,3 en 2026. La eólica añadió 0,3 TWh en 2022, mientras que los biocombustibles disminuyeron 0,3 TWh en 2025. En conjunto, esta trayectoria destaca la importancia de convertir los avances puntuales en un crecimiento sostenido y diversificado de la electricidad limpia.
* 12M = Últimos 12 meses (jun 2025 – may 2026) — un período móvil de 12 meses, no un año natural.
Importaciones y exportaciones de electricidad
Balanza comercial
* 12M = Últimos 12 meses (jun 2025 – may 2026) — un período móvil de 12 meses, no un año natural.











