Noruega ya ha logrado un hito impresionante al obtener más del 98% de su electricidad de fuentes bajas en carbono. La energía hidroeléctrica constituye la mayor parte de esta producción, con casi 90% de su electricidad proveniente de esta fuente limpia y verde. Además, casi un 9% proviene de la energía eólica, lo que indica un compromiso con formas sostenibles de generación eléctrica. Los combustibles fósiles representan menos del 2% del mix energético de Noruega, lo que subraya su dedicación a la reducción de emisiones. Noruega no solo es autosuficiente en electricidad baja en carbono, sino que también es un exportador neto significativo, contribuyendo a la disminución de emisiones en las regiones vecinas. Ante este contexto, el siguiente desafío es electrificar sectores como el transporte, la calefacción y la industria, un paso esencial para reducir aún más las emisiones y depender más de las energías limpias.
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¿Está creciendo la electricidad en Noruega?
Sin embargo, pese al generoso uso de electricidad baja en carbono, el consumo total de electricidad en Noruega ha disminuido en comparación con su récord de principios de siglo. En 2025, el consumo total por persona es de aproximadamente 28,942 kWh, una notable caída de casi 3,000 kWh en comparación con el pico alcanzado en el año 2000. Esta tendencia declinante también refleja una disminución en la generación de electricidad baja en carbono, con una baja de más de 3,000 kWh por persona desde el año 2000. Aunque esta contracción pueda preocupar, refuerza la necesidad de incrementar la generación de electricidad baja en carbono para atender las demandas emergentes y futuras.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Noruega podría considerar expandir su capacidad en energía solar y nuclear. Estas fuentes son complementarias a la energía hidroeléctrica y eólica, y juntas podrían asegurar un suministro constante y sostenible. La tecnología solar está evolucionando rápidamente y es una manera eficaz de aprovechar la energía durante los meses más soleados. Por otro lado, la energía nuclear ofrece una fuente fiable y limpia que puede funcionar independientemente de las condiciones climáticas, proporcionando una base robusta para la seguridad energética de Noruega. La implementación de políticas favorables y la inversión en estas tecnologías pueden ayudar a Noruega a no solo satisfacer su demanda interna, sino también a fortalecer su papel como exportador de electricidad baja en carbono en la región.
Historia
Históricamente, la generación de energía hidroeléctrica en Noruega ha experimentado fluctuaciones significativas. En los años 80, hubo incrementos notables en 1981 y 1983, con aumentos de 9 y 13 TWh respectivamente. Sin embargo, la década de los 90 fue más variable; a pesar de algunos aumentos como en 1995 con 9.8 TWh, también hubo disminuciones significativas como en 1991 con una caída de 10.8 TWh, y en 1996, un considerable descenso de 18.3 TWh. El siglo XXI comenzó con un gran aumento en el año 2000 (20.4 TWh), seguido por una significativa caída en 2001 (-21.3 TWh). En los últimos años, ha habido continuos altibajos; por ejemplo, en 2012 se registró un fuerte aumento de 21.3 TWh, pero ese impulso se vio reducido en los años siguientes. Estos cambios subrayan la importancia de diversificar las fuentes de electricidad baja en carbono, para estabilizar la oferta y garantizar un suministro estable y sostenible para el futuro.








