En el año 2024, la Unión Europea (UE) demuestra un fuerte compromiso con la generación de electricidad baja en carbono, con más de la mitad, aproximadamente el 71%, proveniente de fuentes limpias. De esta cifra, la energía nuclear representa una parte significativa, casi un cuarto de toda la electricidad generada. La energía eólica y la energía hidroeléctrica también juegan un papel crucial, produciendo alrededor de un 18% y un 15% respectivamente, mientras que la energía solar contribuye con cerca del 11%. En contraste, los combustibles fósiles todavía comprenden un poco menos de un tercio de la mezcla, con el gas y el carbón juntos sumando un 26% de la generación. Aunque la proporción de energías limpias es alentadora, el uso continuo de combustibles fósiles sigue siendo una preocupación en términos de impacto ambiental.
Ver fuentes de datos utilizadas en esta página →
¿Está creciendo la electricidad en UE?
A pesar de los importantes avances en la generación de electricidad baja en carbono, el consumo total de electricidad per cápita en la UE está experimentando una disminución. En 2024, el consumo es de 5888 kWh por persona, una caída de alrededor de 980 kWh comparado con el pico alcanzado en 2008. Sin embargo, la generación de electricidad baja en carbono ha incrementado notablemente, alcanzando un récord de 4200 kWh por persona, superando el récord anterior de 2023 por 269 kWh. Este progreso en energía baja en carbono es un cuadro alentador sobre el compromiso de la UE hacia una sociedad más sostenible, pero el descenso en el consumo general podría indicar problemas económicos o ineficiencias en la implementación de tecnologías de electrificación.
Sugerencias
Para aumentar aún más la generación de electricidad baja en carbono, la UE debería enfocarse en expandir sus capacidades nucleares, eólicas y solares. Regiones como Francia y Eslovaquia sirven como ejemplos notables, con más de dos tercios de su electricidad proveniente de la generación nuclear. Al estudiar el éxito de la energía eólica en Iowa y Dinamarca, que producen más de la mitad de su electricidad a partir de esta fuente, la UE podría avanzar en sus propias aspiraciones energéticas eólicas. Para la energía solar, lugares como Nevada y Líbano pueden servir de inspiración, con un tercio de su electricidad proveniente del sol. La colaboración con estos referentes podría ofrecer valiosas lecciones para la UE en el camino hacia una mayor independencia energética y sostenibilidad.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en la UE presenta un panorama de altos y bajos. Durante la década de 1980, la energía nuclear experimentó un crecimiento vigoroso, con aumentos prominentes en la producción, especialmente en 1984 y 1985, con incrementos superiores a los 100 TWh. Sin embargo, se observan caídas considerables en la producción nuclear en años posteriores, especialmente en 2009, 2020 y 2022, con reducciones alarmantes de alrededor de 117 TWh. Esto resalta la necesidad crítica de un compromiso continuo y sostenido con la energía nuclear para estabilizar y fortalecer el suministro de electricidad baja en carbono. Por otro lado, la energía eólica ha visto un crecimiento positivo en los últimos años, especialmente en 2017 y 2019, y la energía solar también muestra promesas con un notable aumento en 2024. Estos avances son un testimonio de los esfuerzos de la UE para lograr un futuro energético más verde y emprendimientos renovados hacia el crecimiento en este sector son vitales.








