En 2026, la electricidad consumida en la UE es mayoritariamente baja en carbono: estas fuentes aportan alrededor del 71%, frente al 28% de los combustibles fósiles. La nuclear encabeza la generación limpia con un 22%, seguida de la energía eólica, con un 18%, la solar, con un 14%, y la energía hidroeléctrica, con un 12%; los biocombustibles contribuyen con cerca del 4%. Entre los combustibles fósiles, el gas representa aproximadamente el 17% de la electricidad, el carbón el 9% y el petróleo apenas el 1%. Aunque predomina la electricidad limpia, todavía queda un margen importante para sustituir los combustibles fósiles y reducir sus emisiones y la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en UE?
El consumo eléctrico por habitante de la UE todavía no ha recuperado su máximo histórico: en 2026 alcanza unos 6.050 kWh por persona, frente a casi 6.870 kWh en 2008. Son unos 820 kWh menos, una diferencia cercana al 12% que resulta preocupante ante las necesidades de electrificación y el crecimiento de la inteligencia artificial. Sin embargo, esta comparación no permite determinar si el consumo total está creciendo respecto al año anterior. La generación eléctrica baja en carbono por habitante sí marca un nuevo récord: alcanza unos 4.320 kWh, alrededor de 85 kWh más que el máximo de 2025, equivalente a una mejora aproximada del 2%. Es un avance positivo que conviene acelerar.
Sugerencias
Para aumentar su generación eléctrica baja en carbono, la UE debería ampliar la nuclear, la eólica y la solar, tecnologías que ya aportan grandes cantidades de electricidad. Dentro de la propia UE hay referentes especialmente relevantes: Francia y Eslovaquia generan aproximadamente dos tercios de su electricidad con nuclear, mientras que Dinamarca obtiene casi el 60% de la eólica y Lituania alrededor del 41%. Sus experiencias pueden orientar la expansión de instalaciones y la planificación de redes. En solar, Macedonia del Norte alcanza el 40%, mientras que el estado estadounidense de Nevada obtiene cerca del 35% y el estado estadounidense de California alrededor del 31%. Aprender de estos lugares y combinar más capacidad nuclear, solar y eólica con redes reforzadas ayudaría a cubrir una demanda eléctrica creciente con generación limpia.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono de la UE muestra una gran expansión nuclear durante los años ochenta: los aumentos registrados en los años indicados sumaron unos 452 TWh, con incrementos anuales superiores a 100 TWh tanto en 1984 como en 1985. Posteriormente, la generación hidroeléctrica sufrió descensos importantes en 2002, 2011 y 2017, de entre unos 50 y 70 TWh, seguidos de una recuperación de 48 TWh en 2018. Los retrocesos nucleares de casi 60 TWh en 2009 y de unos 118 TWh tanto en 2020 como en 2022 fueron especialmente preocupantes: supusieron pérdidas muy importantes de electricidad limpia que la recuperación de 47 TWh en 2021 no compensó. En 2022 también cayó la hidroeléctrica unos 66 TWh. Después llegaron avances alentadores: en 2023 la eólica creció unos 58 TWh y la hidroeléctrica unos 51 TWh; la solar añadió unos 51 TWh en 2024 y 59 TWh en 2025, aunque ese último año la hidroeléctrica retrocedió unos 48 TWh. El balance subraya la importancia de sostener y ampliar la generación nuclear y acelerar la expansión solar y eólica.












