En España, la generación de electricidad en 2025 se caracteriza por un predominio evidente de la energía limpia, con más de tres cuartas partes del suministro total provenientes de fuentes bajas en carbono. La energía solar y la energía eólica constituyen cada una un poco más del 20% del mix eléctrico, respaldadas por una significativa contribución nuclear de aproximadamente el 18%. La energía hidroeléctrica aporta alrededor del 14%, reflejando la importancia sostenida de esta fuente en el país. En contraste, aproximadamente una cuarta parte de la electricidad sigue generándose a partir de combustibles fósiles, siendo el gas el más destacado con casi el 21%, seguido por el petróleo, que apenas alcanza un 3%. Los biocombustibles, aunque presentes, representan una fracción menor en el panorama eléctrico español.
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¿Está creciendo la electricidad en España?
El consumo de electricidad en España no muestra signos claros de crecimiento en los últimos años. En 2025, el consumo per cápita es de 6025 kWh, reflejando una disminución de 761 kWh en comparación con el récord observador en 2008. Esto puede ser preocupante en un contexto donde la electrificación de la economía debería reflejar un aumento del consumo para satisfacer la creciente demanda. Sin embargo, hay un aspecto positivo en la generación de electricidad limpia, ya que en 2025 se ha alcanzado un nuevo récord de 4527 kWh por persona en generación baja en carbono, superando en 60 kWh al récord del año anterior.
Sugerencias
Para incrementar aún más la generación de electricidad baja en carbono, España debería enfocarse en la expansión de las tecnologías ya bien establecidas de energía nuclear, eólica y solar. Países como Francia y Eslovaquia han logrado un alto porcentaje de generación nuclear, alcanzando el 67% y 66% respectivamente. Por otro lado, Dinamarca, con el 60% de su electricidad proveniente de la energía eólica, y Nevada, con el 34% procedente de solar, son ejemplos de éxito en estas tecnologías. España puede aprender de estas experiencias para potenciar su capacidad en nuclear y solar, asegurando una reducción continua de la dependencia de los combustibles fósiles, que contribuyen significativamente al cambio climático y a la contaminación del aire.
Historia
Históricamente, la evolución de la electricidad baja en carbono en España ha estado marcada por fluctuaciones notables en la generación hidroeléctrica y desarrollos significativos en otras tecnologías. En las últimas décadas del siglo XX, hubo tanto picos como caídas sustanciales en la energía hidroeléctrica, con incrementos notables en 1977 y 1996, y descensos destacados como los registrados en 1980 y 2002. En el ámbito nuclear, 1984 destacó por un importante aumento en la generación de energía nuclear. En los últimos años, la energía solar ha mostrado un crecimiento muy positivo, especialmente en 2023, con un aumento de 12.7 TWh, reflejando el potencial de esta energía para contribuir aún más al crecimiento de la electricidad limpia en el país. Estos eventos reflejan una capacidad incremental y un enfoque en las tecnologías bajas en carbono, que deberían mantenerse y potenciarse con políticas de apoyo.





