En Portugal, durante el año 2025, más de dos tercios de la electricidad proviene de fuentes bajas en carbono, lo que representa un importante compromiso con la energía limpia. La energía hidroeléctrica es la principal protagonista de esta categoría, con casi un tercio de la generación total, seguida de cerca por la energía eólica, que aporta poco menos de una cuarta parte. Las importaciones netas también contribuyen de manera significativa a la parte baja en carbono, con un poco más de una sexta parte. Sin embargo, los combustibles fósiles, representados únicamente por el gas, todavía constituyen poco más de una décima parte del consumo eléctrico, lo que señala un área donde aún es necesario avanzar para alcanzar un sistema eléctrico completamente sustentable. La energía solar y los biocombustibles también contribuyen, aunque en menor medida, con aproximadamente una décima y casi una vigésima parte, respectivamente.
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¿Está creciendo la electricidad en Portugal?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico en Portugal, los números indican un leve retroceso. En 2025, el consumo total es de 5588 kWh por persona, un descenso desde el récord anterior de 5831 kWh por persona registrado en 2016, lo que muestra un decrecimiento neto de 243 kWh por persona. En términos de generación eléctrica baja en carbono per cápita, los números más recientes también marcan una disminución de 255 kWh por persona desde 2024. Estos descensos son motivo de preocupación, ya que sugieren un estancamiento en el camino hacia una plena transición energética limpia en un contexto donde la transición hacia la energía eléctrica es vital para enfrentar el cambio climático y el crecimiento tecnológico.
Sugerencias
Para impulsar la generación de electricidad baja en carbono, Portugal podría considerar expandir significativamente sus capacidades eólicas y solares, las cuales ya son componentes esenciales de su matriz energética. Las experiencias de países como Dinamarca e Iowa, que generan cerca del 60% y más del 40% de su electricidad a través del viento, respectivamente, podrían servir de inspiración. Además, la inclusión de energía nuclear, que desempeña un papel crucial en muchos países como Francia o Eslovaquia, podría ser considerada para diversificar aún más y asegurar el suministro eléctrico sin incrementar sustancias contaminantes. Adaptar estrategias exitosas de otros países e incidir en la innovación tecnológica será clave para garantizar un futuro energético próspero y sustentable.
Historia
Observando la historia de la electricidad baja en carbono en Portugal, se distingue un patrón de altibajos en la generación de energía hidroeléctrica. Desde finales de la década de 1970 hasta el principio del 2020, se alternan años de crecimiento notable, como en 1977, 1996, 2003, 2010, 2013, 2016, y 2023, con otros de declive significativo, lo que refleja la vulnerabilidad de esta fuente a las fluctuaciones climáticas y la necesidad de diversificación en la matriz energética. Estos cambios intermitentes subrayan la importancia de una diversificación estratégica hacia otras formas de energía baja en carbono, que sean consistentes y confiables, y al mismo tiempo, resalten la importancia de las políticas sostenibles en la planificación a largo plazo del sector eléctrico del país.