En Chile, el consumo de electricidad en el periodo comprendido entre julio de 2024 y junio de 2025 está dominado claramente por fuentes de energía baja en carbono, que representan más del 70% del total. Dentro de este grupo, la energía hidroeléctrica y la solar destacan al generar casi un 28% y aproximadamente un 24%, respectivamente. La energía eólica también contribuye de manera significativa con cerca del 13%. En cuanto a los combustibles fósiles, generan casi el 30% de la electricidad, con el carbón y el gas contribuyendo de manera similar, alrededor de un 14% cada uno, y el petróleo representando una fracción mínima, apenas poco más del 1%. Estos datos reflejan un panorama donde la transición hacia fuentes más limpias está bastante avanzada, aunque todavía hay una dependencia notable de los combustibles fósiles.
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¿Está creciendo la electricidad en Chile?
En términos de crecimiento del consumo eléctrico en Chile, las cifras recientes muestran una ligera disminución en comparación con los récords previos. En 2025, el consumo total de electricidad es de 4387 kWh por persona, lo que representa una caída de 145 kWh por persona desde el récord de 2022 de 4532 kWh por persona. Igualmente, la generación de electricidad baja en carbono también ha experimentado una leve disminución, pasando de un récord de 3147 kWh por persona en 2024 a 3094 kWh por persona en 2025. Estos descensos son motivo de preocupación, ya que es fundamental aumentar tanto la cantidad total de generación eléctrica como la proporción de energía limpia para hacer frente a las demandas futuras y mitigar el impacto ambiental.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, Chile podría considerar ampliar aún más su infraestructura de energía solar y eólica, dado su ya relevante aporte al mix energético nacional. De las experiencias internacionales, países como Iowa y Dinamarca, donde la energía eólica representa aproximadamente 60% de la generación, pueden ofrecer modelos a seguir para la expansión eólica en Chile. Además, la inclusión de energía nuclear podría ser una estrategia efectiva, tal como lo demuestran países como Francia y Eslovaquia, con porcentajes de generación nuclear del 70% y 66%, respectivamente. Al adoptar una política que combine sólidas inversiones en energía solar y eólica con la introducción de energía nuclear, Chile podría reforzar su seguridad energética mientras reduce de manera significativa sus emisiones de carbono.
Historia
A lo largo de la historia reciente, la generación de electricidad baja en carbono en Chile ha mostrado variaciones significativas, especialmente en el sector hidroeléctrico. Durante la década de 1990, se registraron aumentos en energía hidroeléctrica con incrementos notables en 1991, 1992 y 1997. Sin embargo, también hubo periodos de disminución, como en 1998 y 1999. Más tarde, en la década de 2000, se observaron nuevos aumentos, particularmente en 2000 y 2005, seguidos de algunos descensos en 2007 y 2010. A partir de la década de 2010, la incorporación de biocombustibles en 2011 y el impulso solar a partir de 2021 han evidenciado una búsqueda diversificada de alternativas energéticas limpias, reflejando una tendencia hacia un futuro más sostenible y seguro desde el punto de vista energético.