En 2025, Chile presenta una matriz de generación eléctrica en la que más de dos tercios provienen de fuentes bajas en carbono, destacando el avance en el uso de tecnologías limpias. La energía solar representa casi una cuarta parte de la producción eléctrica total, mientras que la energía hidroeléctrica contribuye con un poco más del 20%. Por otro lado, la energía eólica provee alrededor del 13%, y los biocombustibles cerca del 7%. A pesar de estos impresionantes logros, Chile aún depende en un tercio de sus necesidades eléctricas de combustibles fósiles, con el carbón cubriendo 17% y el gas el 15%. El petróleo juega un rol marginal en la matriz, con poco más del 1%.
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¿Está creciendo la electricidad en Chile?
A pesar de un rumbo positivo hacia una matriz más limpia, el consumo eléctrico per cápita ha disminuido levemente. En 2025, el consumo es de 4454 kWh por persona, lo que representa una ligera disminución de -78 kWh desde su máximo histórico en 2022. Esta tendencia es también visible en la generación de electricidad baja en carbono, que cayó a 2979 kWh por persona desde su pico en 2024 de 3147 kWh por persona. Este descenso en el consumo y en la producción limpia es preocupante, dado que se requiere un crecimiento sostenido para satisfacer la electrificación acelerada y la expansión de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
Sugerencias
Para que Chile continúe avanzando en su transición hacia energías bajas en carbono, la expansión de la capacidad solar y eólica es esencial. El país podría beneficiarse al aprender de Dinamarca e Iowa, que han alcanzado niveles impresionantes de generación eólica, alrededor del 60%. Además, aunque Chile todavía no tiene infraestructura nuclear, observar el ejemplo de Francia y Eslovaquia, donde la generación nuclear representa más del 65% de la energía eléctrica, podría ofrecer lecciones valiosas. Esta tecnología no solo ofrece una fuente de energía limpia y constante, sino que también puede ser crucial para reducir aún más la dependencia de los combustibles fósiles.
Historia
En la historia más reciente, Chile ha experimentado cambios variados en su producción de energía baja en carbono. La energía hidroeléctrica experimentó aumentos significativos durante la década de 1990 y a inicios de los 2000, aunque también ha tenido periodos de declive notable, como en 2007 y más recientemente en 2025. Paralelamente, la producción de energía solar ha comenzado a aumentar de manera constante desde 2021, con incrementos significativos en 2022 y 2023. Este ascenso refleja los esfuerzos de Chile para diversificar y reforzar su generación eléctrica baja en carbono, aunque todavía hay margen para ampliar y estabilizar estas fuentes energéticas.








