En Estonia, el consumo de electricidad en 2025 refleja un panorama diversificado pero con áreas de preocupación. Las importaciones netas representan más de un tercio del consumo eléctrico, marcando una fuerte dependencia de fuentes externas. La electricidad baja en carbono cubre alrededor del 37%, que incluye energía eólica y solar como las principales contribuyentes, con 16% y 14%, respectivamente. Los combustibles fósiles, por otro lado, representan cerca de una cuarta parte del consumo, con el petróleo y el carbón como los tipos más prominentes en esta categoría. Esta situación subraya la necesidad urgente de una transición hacia fuentes de energía más sostenibles y autónomas.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Energy Institute, ENTSOE, Eurostat y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Estonia?
Al observar el crecimiento de la electricidad en Estonia, es evidente que el país enfrenta retos significativos. En 2025, el consumo total de electricidad es de 5648 kWh por persona, marcadamente inferior en aproximadamente 6000 kWh por persona en comparación con el máximo histórico alcanzado en 1986. Además, la generación de electricidad baja en carbono también ha disminuido en comparación con el año anterior, registrando una reducción de alrededor de 300 kWh por persona desde su máximo en 2024. Este descenso no solo es preocupante desde una perspectiva de reducción de emisiones, sino que también puede impactar negativamente en la capacidad de Estonia para satisfacer las crecientes demandas eléctricas del siglo XXI.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono en Estonia, sería beneficioso expandir las capacidades existentes de energía eólica y solar, dado que ya tienen una sólida base en el país. Observando las prácticas mundiales exitosas, Estonia podría aprender de países como Dinamarca, donde la energía eólica representa aproximadamente el 59% de la generación eléctrica, y regiones como Iowa en los Estados Unidos con el 60% procedente de eólica. Además, explorar la implementación de energía nuclear al estilo de Eslovaquia o Ucrania, donde esta fuente representa más del 50% del suministro, podría proporcionar una base firme para un futuro energético limpio y sostenible.
Historia
A lo largo de la última década, la historia de la generación eléctrica baja en carbono en Estonia ha sido un viaje de altibajos. Comenzando en 2009, los biocombustibles crecieron de manera modesta, aunque experimentaron algunas caídas, particularmente en 2013 y 2025. La energía eólica, que mostró algunas variaciones en la década de 2010, ha tenido un incremento destacable en los últimos años, especialmente en 2024. La solar, aún limitada en 2020, ha visto incrementos constantes, aumentando su contribución en 2022 y 2024. Sin embargo, estas modestas ganancias son insuficientes frente a la necesidad imperiosa de dejar atrás los combustibles fósiles y adoptar fuentes más limpias y sostenibles.








