En Estonia, el panorama actual del consumo eléctrico para el año 2025 muestra que aproximadamente más de un tercio de la electricidad proviene de fuentes limpias. La energía eólica y solar, con un 16% y un 14% respectivamente, son las principales contribuyentes dentro de esta categoría, seguidas de los biocombustibles con casi un 7%. Las importaciones netas representan más de un tercio de la electricidad consumida, evidenciando la dependencia externa. Las fuentes de energía a base de combustibles fósiles, que incluyen principalmente petróleo y carbón, constituyen aproximadamente una cuarta parte de la generación, siendo especialmente preocupante su impacto en el cambio climático y la contaminación del aire.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Energy Institute, ENTSOE, Eurostat y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Estonia?
El análisis de los datos muestra que el consumo de electricidad en Estonia ha disminuido notablemente en comparación con su pico histórico de 1986. En 2025, el consumo por persona asciende a 5667 kWh, lo que significa una reducción de más de 6000 kWh en comparación con el récord anterior. Además, la generación de electricidad baja en carbono también ha caído, registrando 2093 kWh por persona frente al récord de 2395 kWh del 2024. Esta tendencia a la baja es preocupante en un momento en que la electrificación es crucial para el desarrollo sostenible y la mitigación del cambio climático.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, Estonia debería centrarse en expandir sus capacidades eólicas y solares, conforme a su buen desempeño actual en estas áreas. Aprender de otros países, como Dinamarca e Iowa, que han logrado altos porcentajes de generación eléctrica a partir de energía eólica, podría ser estratégico. Asimismo, considerar el desarrollo de la energía nuclear, emulando a países como Francia y Eslovaquia, podría proporcionar una fuente estable y limpia de electricidad, potencialmente reemplazando la dependencia de combustibles fósiles y reduciendo las importaciones.
Historia
La historia de la generación baja en carbono de Estonia ha mostrado fluctuaciones, particularmente con los biocombustibles, donde se destacan aumentos en 2009 y 2010, pero con una caída significativa en 2025. De manera positiva, desde 2020, la energía solar ha mantenido un crecimiento constante. En particular, 2024 fue un año notable para la energía eólica y solar, con incrementos de 0.4 TWh cada uno. El desafío para el futuro es aumentar consistentemente la energía baja en carbono y minimizar la variabilidad que ha caracterizado el sector durante las últimas décadas.








