En el año 2025, Finlandia ha logrado un notable avance en el consumo de electricidad proveniente de fuentes bajas en carbono, alcanzando un impresionante 89% de su consumo total. Dentro de estas fuentes bajas en carbono, la energía nuclear representa más de un tercio, mientras que la energía eólica contribuye con aproximadamente una cuarta parte. La energía hidroeléctrica proporciona casi el 14%, y los biocombustibles más del 11%. Las importaciones netas aportan alrededor del 7%, y la energía solar representa una pequeña parte con 1.5%. En contraste, el uso de combustibles fósiles es casi inexistente, con poco más del 1%. Este predominio de la electricidad baja en carbono coloca a Finlandia en una posición ejemplar, pero el próximo desafío es electrificar sectores clave como transporte, calefacción e industria para avanzar hacia un futuro más sustentable.
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¿Está creciendo la electricidad en Finlandia?
Sin embargo, al observar el consumo de electricidad per cápita, se detecta una disminución comparada con años anteriores. En 2025, el consumo de electricidad por persona es de 15,227 kWh, una reducción significativa de aproximadamente 15% respecto al récord de 2006, que fue de 17,795 kWh por persona. A pesar de la caída en el consumo total, la generación de electricidad baja en carbono ha mostrado un leve aumento, alcanzando 13,551 kWh por persona, comparado con el récord del año anterior que fue de 13,483 kWh por persona. Aunque es un incremento modesto de 68 kWh, demuestra un compromiso continuo con la transición hacia fuentes de energía más limpias.
Sugerencias
Para aumentar aún más la generación de electricidad baja en carbono, Finlandia podría centrarse en la expansión de su capacidad nuclear y eólica, ya que estas tecnologías están produciendo grandes cantidades de electricidad limpia en la actualidad. Ampliar las plantas de energía nuclear existentes podría fortalecer la posición de Finlandia como líder en energía baja en carbono, mientras que el desarrollo de proyectos eólicos puede aprovechar los recursos naturales con los que cuenta el país. Además, potenciar la energía solar podría ayudar a diversificar aún más el mix energético, reduciendo la dependencia de las importaciones y mejorando la seguridad energética nacional.
Historia
A lo largo de las décadas, el paisaje energético de Finlandia ha visto importantes cambios en términos de electricidad baja en carbono. En los años 80, la capacidad nuclear aumentó notablemente, mientras que la energía hidroeléctrica también contribuyó significativamente en esos años. Durante la década de 1990, los biocombustibles comenzaron a jugar un papel más importante. Sin embargo, la variabilidad en la producción hidroeléctrica ha sido evidente, con años de incrementos, como en 2004, y otros de caídas, como en 2006 y 2009. Más recientemente, en la década de 2020, la energía eólica ha experimentado un crecimiento notable, especialmente con aumentos significativos en 2022 y 2024. No obstante, es preocupante que en algunos años, la generación de electricidad nuclear disminuyó, lo cual es una señal crítica, dado que este recurso representa una parte sustancial de la producción de electricidad baja en carbono del país.