En 2025, el panorama de consumo eléctrico en Bélgica refleja una significativa dependencia en las fuentes de energía bajas en carbono, representando más de la mitad del total, específicamente un 65.5%. La energía nuclear contribuye con casi un 30%, destacándose como un pilar importante de generación limpia. La energía eólica y solar juntas, bajo el paraguas de las energías renovables excepto hidroeléctrica, aportan cerca del 31%, siendo la energía eólica ligeramente superior. En contraste, los combustibles fósiles representan aproximadamente un 22% con el gas liderando en esa categoría. Las importaciones netas y los biocombustibles juegan papeles menores, con un 12% y menos de 4%, respectivamente.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen ENTSOE, Eurostat, IEA y World Bank. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Bélgica?
Analizando el consumo total de electricidad per cápita, Bélgica experimenta una disminución preocupante, con el consumo actual de 6415 kWh por persona, notablemente inferior al récord de 9079 kWh por persona alcanzado en 2006. Esta caída de 2664 kWh/persona subraya la necesidad de revitalizar el crecimiento en el sector eléctrico para satisfacer las demandas futuras. Adicionalmente, la generación baja en carbono muestra una disminución desde el récord de 2021, con un descenso de cerca de 1892 kWh/persona en comparación con los datos más recientes.
Sugerencias
Para elevar la generación de electricidad baja en carbono, Bélgica debería priorizar la expansión de sus capacidades nucleares, eólicas y solares, aprovechando tecnologías que ya aportan significativamente al mix eléctrico del país. El país puede inspirarse en regiones como Francia y Eslovaquia, donde la energía nuclear constituye más del 60% de la generación eléctrica, y en Dinamarca o Iowa, donde la energía eólica lidera con cerca del 60% del aporte. También, el crecimiento de la energía solar como en Nevada y California, donde alcanza más del 30%, podría servir de modelo para aumentar la participación solar belga. Implementar prácticas exitosas de estos países y seguir ampliando las instalaciones solares y nucleares ayudará a Bélgica a reducir su dependencia de combustibles fósiles y combatir el cambio climático.
Historia
Retrocediendo en el tiempo, Bélgica ha sido testigo de fluctuaciones significativas en su generación nuclear. En la década de 1980, la capacidad nuclear creció vigorosamente con incrementos regulares. Sin embargo, desde principios de la década de 2010, los descensos abruptos han mermado el potencial nuclear; en particular, los años entre 2012 y 2015 vieron caídas dramáticas que sumaron preocupaciones a la estabilidad energética del país. Posteriormente, a pesar de algunos repuntes positivos como en 2016 y 2019, las pérdidas en 2022 y 2023 marcaron un retroceso. Junto a una modesta expansión de energía eólica en 2023, estos eventos subrayan la necesidad urgente de fortalecer iniciativas y revisitar estrategias nucleares para asegurar un suministro eléctrico limpio y suficiente en Bélgica.





