En 2023, Sudán registró unos 17 TWh de electricidad: casi 12 TWh de generación baja en carbono y 5 TWh procedentes de combustibles fósiles. Así, alrededor del 70 % correspondió a fuentes limpias y el 30 % a fuentes fósiles. La energía hidroeléctrica, con 11,5 TWh, aportó prácticamente toda la electricidad baja en carbono. Sin embargo, el consumo total fue de apenas 352 kWh por persona, menos de una décima parte del promedio mundial de 3794 kWh. Esta escasez de electricidad puede limitar la actividad industrial, los servicios sanitarios, la educación y el acceso a refrigeración y comunicaciones, además de dificultar la electrificación y la atención de nuevas necesidades digitales.
¿Está creciendo la electricidad en Sudán?
Las cifras más recientes no muestran crecimiento del consumo eléctrico por habitante en Sudán. Los 352 kWh por persona de 2023 quedaron unos 35 kWh por debajo del récord de 388 kWh alcanzado en 2021, una caída cercana al 9 %. La generación baja en carbono por habitante también retrocedió: pasó del máximo de 244 kWh en 2022 a 235 kWh en 2023, alrededor de un 4 % menos. Estos retrocesos son preocupantes en un país que necesita mucha más electricidad limpia para mejorar las condiciones de vida y sostener su desarrollo. Conviene distinguir, no obstante, estos indicadores por habitante de la evolución de la generación total.
Sugerencias
Para aumentar su generación baja en carbono, Sudán debería impulsar la electricidad solar, ampliar las redes y estudiar la incorporación de energía eólica y nuclear. Pakistán ofrece una referencia útil por sus condiciones de fuerte irradiación solar y sus necesidades de desarrollo: produjo 41 TWh solares y 22 TWh nucleares. También destacan los Emiratos Árabes Unidos, una referencia regional de clima árido, con 14 TWh solares y 32 TWh nucleares. En África, Sudáfrica muestra una combinación de tecnologías limpias con 20 TWh solares, 12 TWh eólicos y 12 TWh nucleares. Sudán puede aprender de estas experiencias para desplegar instalaciones solares tanto conectadas a la red como destinadas a comunidades con acceso limitado, identificar buenos emplazamientos eólicos y desarrollar capacidades institucionales, técnicas y de formación que permitan considerar un programa nuclear. Esta expansión ayudaría a atender la demanda creciente y a reducir la dependencia de combustibles fósiles, responsables de emisiones que agravan el cambio climático y la contaminación del aire.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Sudán está dominada por la energía hidroeléctrica. Durante los años ochenta, noventa y la primera mitad de los dos mil, los cambios registrados fueron pequeños, generalmente de una o dos décimas de TWh. La gran expansión llegó en 2009 y 2010, con aumentos de 1,8 y 3 TWh, respectivamente. El crecimiento continuó entre 2011 y 2014, destacando el incremento de 1,7 TWh en 2013. Tras retrocesos que sumaron 0,9 TWh en 2015 y 2016, la generación volvió a aumentar cada año entre 2017 y 2020, acumulando unos 3 TWh adicionales. En 2022 creció otros 0,9 TWh, mientras que en 2023 disminuyó 0,3 TWh. Esta trayectoria muestra avances importantes, pero también la necesidad de complementar la base hidroeléctrica con más generación solar, eólica y nuclear para sostener la expansión de la electricidad limpia.















