Actualmente, en Argentina, el consumo de electricidad muestra una división bastante equilibrada entre fuentes de energía baja en carbono y combustibles fósiles. Más de la mitad de la electricidad generada, aproximadamente el 51%, proviene de combustibles fósiles, con el gas natural dominando esta categoría. Sin embargo, casi la otra mitad, aproximadamente el 49%, se genera a partir de fuentes bajas en carbono, lo cual es un aspecto positivo en el contexto de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. De este porcentaje, la energía hidroeléctrica contribuye con casi una cuarta parte del total de electricidad generada, mientras que la energía eólica y la nuclear también tienen papeles significativos. Energía solar y biocombustibles, aunque tienen una presencia menor en el mix energético, todavía contribuyen a diversificar la matriz energética del país en el periodo que abarca de diciembre de 2024 a noviembre de 2025.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, IEA y World Bank. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Argentina?
La situación del crecimiento del consumo de electricidad en Argentina es un motivo de preocupación. El consumo total por persona ha disminuido en comparación con el récord anterior establecido en 2016. En 2025, fue de alrededor de 3194 kWh/persona, una disminución de aproximadamente 376 kWh por persona en comparación con el año récord. Sin embargo, hay señales positivas en el lado de la generación baja en carbono. La generación per cápita de electricidad baja en carbono en 2025 superó ligeramente el récord del año anterior, con un aumento de 21 kWh por persona. Aunque esto muestra un leve incremento en la parte más sostenible del portafolio energético, es esencial que este crecimiento se acelere para contrarrestar la disminución en el consumo total.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono en Argentina, el país podría enfocarse en la expansión de la energía eólica y solar, sobre las cuales ya tiene una base significativa. Tomando ejemplo de regiones como Dinamarca e Iowa, que generan más de la mitad de su electricidad a través de energía eólica, Argentina podría aumentar su inversión en estos sectores. Además, el desarrollo de la energía solar podría emular a estados como Nevada y países como Líbano, que obtienen un tercio de su electricidad de esta fuente. Por otro lado, observar el éxito de países como Francia y Eslovaquia, que tienen una alta participación de energía nuclear en sus matrices, puede ofrecer lecciones valiosas sobre cómo integrar con éxito la energía nuclear a gran escala en su propio mix energético.
Historia
Un análisis histórico de la electricidad baja en carbono en Argentina revela una historia de crecimiento, especialmente en la última década. Desde los años 80 y 90, la energía hidroeléctrica ha sido una fuente importante, aunque con altibajos significativos en años específicos. Más recientemente, la energía eólica ha comenzado a desempeñar un papel creciente, especialmente con incrementos notables a partir de 2019. Es vital que Argentina aproveche este impulso aumentando la inversión y el apoyo para estas fuentes de energía sostenibles, particularmente en áreas donde ya muestra potencial, como con la energía eólica y solar. La implementación consistente y la expansión de estas tecnologías será crucial para asegurar un futuro energético seguro y limpio.








