Durante los últimos doce meses, de julio de 2024 a junio de 2025, el consumo eléctrico en Argentina se ha caracterizado por un equilibrio entre fuentes de energía baja en carbono y combustibles fósiles. Más de la mitad de la electricidad consumida en el país proviene de combustibles fósiles, con el gas representando la gran mayoría en este grupo. En contraste, casi la mitad de la electricidad proviene de fuentes bajas en carbono, destacándose la energía hidroeléctrica como una de las principales contribuyentes, seguida por la energía eólica y nuclear. Las fuentes como el petróleo y los biocombustibles tienen un impacto menor en el total de generación, representando un pequeño porcentaje de la mezcla energética.
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¿Está creciendo la electricidad en Argentina?
En términos de consumo total de electricidad, Argentina no muestra un crecimiento favorable. El consumo más reciente es de 3166 kWh por persona, lo que representa una caída de 404 kWh/persona respecto al récord histórico de 2016. Además, la generación de electricidad baja en carbono también ha disminuido ligeramente, con cifras actuales en 1479 kWh/persona, 57 kWh/persona menos que el récord del año 2024. Esta tendencia es preocupante, ya que el país necesita enfocarse en aumentar tanto el consumo total de electricidad como la participación de fuentes de energía baja en carbono para satisfacer la creciente demanda y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Sugerencias
Para que Argentina pueda incrementar la generación de electricidad baja en carbono, es crucial expandir la capacidad de la energía eólica, un área en la que ya ha demostrado un buen rendimiento. Además, el país puede aprender de ejemplos exitosos en otras regiones. Por ejemplo, países como Francia y Eslovaquia han apostado fuertemente por la energía nuclear, alcanzando altos porcentajes de generación. Asimismo, Uruguay ha logrado integrar una significativa porción de energía eólica en su mezcla eléctrica. Especialmente para la energía solar, Argentina podría mirar hacia países como Chile, que ha aprovechado su potencial solar para aumentar su generación baja en carbono. Estas estrategias proporcionan modelos valiosos para que Argentina continúe su transición hacia una matriz energética más sostenible y limpia.
Historia
En la historia reciente de Argentina, el desarrollo de la electricidad baja en carbono ha involucrado flujos y reflujos de generación, especialmente en el sector hidroeléctrico. Durante la década de 1980 y 1990, se observaron incrementos y disminuciones significativas en la generación hidroeléctrica, con importantes aumentos en años como 1990 y 2000. Más recientemente, en la década de 2020, ha habido notables adiciones de capacidad en energía eólica, especialmente a partir de 2019. Estos aumentos son alentadores, pero subrayan la necesidad imperiosa de una planificación estratégica y sostenida para garantizar un suministro eléctrico estable, seguro y con bajas emisiones de carbono. Argentina necesita mejoras continuas en sus infraestructuras de generación baja en carbono para armonizar el crecimiento económico y el compromiso ambiental.