En 2022, el consumo de electricidad en Lesoto fue de unos 400 kWh por persona, apenas una décima parte del promedio mundial de 3794 kWh por persona. La generación eléctrica baja en carbono alcanzó 210 kWh por habitante, una cantidad equivalente a algo más de la mitad del consumo. Sin embargo, los datos facilitados no permiten atribuir el resto a combustibles fósiles ni precisar la composición de las importaciones netas. Esta distinción es importante: la electricidad limpia y la producida con combustibles fósiles tienen impactos climáticos y sobre la contaminación del aire muy diferentes. Una disponibilidad eléctrica tan reducida puede limitar la actividad industrial, los servicios sanitarios, la educación y la electrificación de los hogares.
¿Está creciendo la electricidad en Lesoto?
Lesoto no había recuperado en 2022 sus máximos históricos de electricidad por habitante. El consumo fue de 398 kWh por persona, frente al récord de 446 kWh registrado en 2010: una caída de 48 kWh, aproximadamente un 11 %. El retroceso de la generación baja en carbono fue aún mayor: pasó del récord de 346 kWh por persona en 2010 a 210 kWh en 2022, una reducción de 136 kWh, cercana al 39 %. Estos resultados muestran un preocupante rezago respecto a los máximos anteriores, aunque por sí solos no indican si hubo crecimiento frente a 2021. Recuperar y superar esos niveles sería importante para atender nuevas necesidades de electrificación y desarrollo económico.
Sugerencias
Para aumentar la generación eléctrica baja en carbono, Lesoto debería impulsar la energía solar, explorar la energía eólica en emplazamientos adecuados y considerar opciones de cooperación nuclear regional. Sudáfrica es la referencia más cercana y pertinente: los datos aportados muestran una producción de unos 20 TWh de electricidad solar, 12 TWh de eólica y 12 TWh de nuclear. Su experiencia ofrece oportunidades de aprendizaje técnico y colaboración. También puede aprender del despliegue solar de India, con unos 205 TWh, y de la combinación de solar y eólica de España, con aproximadamente 67 y 58 TWh, respectivamente. En nuclear, Francia, con unos 376 TWh, ilustra su capacidad para aportar grandes volúmenes de electricidad limpia. Para Lesoto, convendría estudiar tanto la participación en proyectos nucleares regionales como las posibilidades futuras de generación propia, junto con inversiones en redes y almacenamiento que faciliten ampliar la producción solar y eólica.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono recogida en los datos de Lesoto está marcada por la energía hidroeléctrica. Durante los años 2000 se registraron avances: aumentó 0,1 TWh en 2000, 0,2 TWh en 2005 y otros 0,1 TWh tanto en 2006 como en 2009, mientras que varios de los años indicados no presentaron cambios. En 2011 llegó un retroceso importante de 0,2 TWh, seguido de estabilidad en los años disponibles de mediados de la década. La evolución posterior fue irregular: cayó 0,1 TWh en 2019, permaneció sin cambios en 2020, recuperó 0,1 TWh en 2021 y volvió a perder esa misma cantidad en 2022. Este balance refuerza la necesidad de recuperar el crecimiento de la generación limpia y diversificarla con nuevas aportaciones solares, eólicas y nucleares.
















