En 2022, el consumo de electricidad en Malaui fue de apenas 89 kWh por persona, frente a un promedio mundial de 3794 kWh: alrededor del 2 % de ese promedio, o unas 43 veces menos. La electricidad baja en carbono alcanzó 1,75 TWh, de los cuales 1,69 TWh procedieron de la energía hidroeléctrica, que dominó claramente la generación limpia. Los datos por habitante indican que aproximadamente el 96 % de la electricidad fue baja en carbono; no se especifica cuánto del resto correspondió a combustibles fósiles o a importaciones. Aunque la elevada proporción limpia es positiva, la escasa disponibilidad de electricidad puede limitar el funcionamiento de hospitales y escuelas, el desarrollo industrial, el riego y el acceso a servicios digitales.
¿Está creciendo la electricidad en Malaui?
La electricidad por habitante no está creciendo respecto a sus máximos históricos. Los 89 kWh por persona de 2022 quedaron 42 kWh por debajo del récord de 131 kWh registrado en 2014, una caída de casi un tercio. La generación eléctrica baja en carbono siguió una trayectoria similar: descendió de 123 kWh por persona en 2014 a 85 kWh en 2022, unos 38 kWh menos, también cerca de un tercio. Este retroceso es preocupante para la electrificación y el desarrollo económico. Estas cifras muestran una disminución por habitante, aunque por sí solas no permiten determinar la evolución del volumen total de electricidad.
Sugerencias
Para aumentar la generación baja en carbono, Malaui debería impulsar la electricidad solar, tanto mediante grandes instalaciones como mediante sistemas de autoconsumo y minirredes, junto con inversiones en redes y almacenamiento. Sudáfrica ofrece una referencia regional relevante: generó 20 TWh de electricidad solar, 12 TWh de energía eólica y 12 TWh de electricidad nuclear en los datos aportados. Malaui puede aprovechar esa experiencia para desarrollar proyectos solares y estudiar emplazamientos eólicos adecuados. También puede aprender de la expansión solar de India, con 205 TWh, adaptando sus enseñanzas a una escala local. A más largo plazo, convendría considerar la electricidad nuclear mediante formación técnica, planificación e intercambio de experiencia con Sudáfrica y otros lugares como Pakistán, cuya generación nuclear fue de 22 TWh. La combinación de solar, nuclear y otras fuentes limpias permitiría ampliar el suministro sin aumentar la dependencia de combustibles fósiles, asociados al cambio climático y la contaminación del aire.
Historia
La historia disponible de la electricidad baja en carbono en Malaui está marcada principalmente por avances hidroeléctricos modestos y algunos retrocesos importantes. Durante los años noventa, la generación hidroeléctrica aumentó 0,1 TWh en cada uno de los años 1992, 1997 y 1998. En 2000, los biocombustibles aportaron un incremento de 0,1 TWh. Entre 2002 y 2009, la hidroelectricidad alternó aumentos de 0,1 TWh en 2002, 2004, 2005 y 2008 con años sin cambios registrados. El crecimiento se aceleró en 2010, con un aumento de 0,3 TWh, seguido de incrementos de 0,1 TWh en 2011, 2012 y 2014. Después llegaron caídas preocupantes de 0,1 TWh en 2017 y 0,4 TWh en 2018; el repunte de 0,3 TWh en 2019 recuperó solo parte de esas pérdidas. La generación solar no registró variación en 2018, lo que refuerza la necesidad de acelerar la expansión y diversificación de la electricidad limpia.













