En 2023, Esuatini dependía de las importaciones netas para cubrir alrededor del 62 % de su consumo de electricidad, es decir, casi dos tercios. La generación nacional baja en carbono aportaba algo más del 36 % del consumo: aproximadamente un 20 % procedía de la energía hidroeléctrica, un 14 % de los biocombustibles y un 2 % de la solar. Los combustibles fósiles, exclusivamente carbón en los datos disponibles, representaban apenas algo más del 1 %. La composición de la electricidad importada no está especificada, por lo que no puede clasificarse íntegramente como limpia o fósil.
¿Está creciendo la electricidad en Esuatini?
Los datos de 2023 no muestran una expansión respecto a los máximos históricos, aunque por sí solos no permiten determinar la evolución del último año. El consumo de electricidad fue de unos 1.210 kWh por persona, frente al récord de 1.550 kWh de 2007: una reducción de 339 kWh por persona, alrededor del 22 %. La generación eléctrica baja en carbono alcanzó unos 440 kWh por persona, frente a los 657 kWh del máximo de 2001, una caída de 218 kWh, aproximadamente un tercio. Este retroceso respecto a los récords resulta preocupante: recuperar el crecimiento de la electricidad limpia ayudaría a atender la electrificación y las futuras necesidades del país.
Sugerencias
Para aumentar su generación baja en carbono, Esuatini debería impulsar especialmente la solar, tanto en instalaciones de autoconsumo como en centrales conectadas a la red. Puede aprender de regiones de menor tamaño como Cabo Verde, donde la solar aporta un 14 % de la generación eléctrica, y de países como Namibia no incluidos en estos datos; entre los ejemplos aportados, Chile destaca con un 24 %. También convendría evaluar el potencial eólico local, tomando como referencia a Kenia, donde esta tecnología genera un 12 % de la electricidad, o a Uruguay, con alrededor de un tercio. La nuclear merece asimismo consideración mediante estudios de viabilidad y cooperación regional: Eslovaquia obtiene aproximadamente dos tercios de su electricidad de esta fuente y Eslovenia un 40 %. Aunque sus sistemas eléctricos difieren del de Esuatini, ofrecen lecciones sobre planificación, formación técnica y desarrollo de generación limpia. Una mayor producción solar y la exploración de opciones nucleares regionales podrían reforzar el suministro y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, responsables de emisiones y contaminación atmosférica.
Historia
La historia disponible de la electricidad baja en carbono muestra cambios concentrados en la energía hidroeléctrica y los biocombustibles. En 2000, la generación con biocombustibles aumentó 0,5 TWh; después permaneció sin cambios en los años indicados de 2001 y 2004, creció 0,1 TWh en 2006 y descendió 0,1 TWh en 2009 y 0,2 TWh en 2011. La generación hidroeléctrica cayó 0,1 TWh en 2003 y recuperó esa cantidad en 2005, antes de registrar varios años sin variaciones en los datos de 2009 a 2012. Durante la década de 2010 alternó aumentos y descensos: subió 0,1 TWh en 2013, bajó esa misma cantidad tanto en 2014 como en 2015 y volvió a crecer 0,1 TWh en cada uno de los años 2017 y 2018, sin cambios en 2019. En conjunto, estas oscilaciones subrayan la necesidad de lograr un crecimiento sostenido de la generación eléctrica limpia.













