Electricidad en Guinea-Bisáu en 2022
En 2022, el consumo de electricidad en Guinea-Bisáu fue de apenas 38 kWh por persona, alrededor del 1 % del promedio mundial de 3794 kWh: aproximadamente cien veces menos. La generación eléctrica baja en carbono registrada fue de 0 kWh por persona. Sin embargo, no se aporta un desglose del suministro procedente de combustibles fósiles o de importaciones, por lo que no es posible precisar su participación en el consumo. Esta disponibilidad eléctrica tan reducida puede limitar la atención sanitaria, la educación, la refrigeración de alimentos y el desarrollo de empresas, además de dificultar la electrificación de actividades económicas.
¿Está creciendo la electricidad en Guinea-Bisáu?
Los datos no muestran un crecimiento sostenido hasta 2022: el consumo por persona quedó 6 kWh por debajo del récord de 44 kWh alcanzado en 2016, una diferencia cercana al 14 %. Esta comparación revela un retroceso respecto al máximo histórico, aunque no permite conocer la evolución de cada año ni del consumo total del país. La generación eléctrica baja en carbono tampoco muestra avances: los 0 kWh por persona de 2022 igualan el registro de referencia de 2000. Este estancamiento resulta preocupante ante la necesidad de ampliar el acceso a la electricidad y atender la demanda futura.
Sugerencias
Guinea-Bisáu debería priorizar la expansión solar mediante instalaciones de autoconsumo, minirredes y centrales conectadas a una red eléctrica reforzada, acompañadas de almacenamiento. Entre las referencias disponibles, Sudáfrica aporta experiencia africana con unos 20 TWh solares y 12 TWh eólicos; Brasil, otro referente tropical, registra unos 88 TWh solares y 110 TWh eólicos. Estas cifras ilustran posibilidades de desarrollo, no objetivos directamente trasladables a Guinea-Bisáu. También conviene evaluar el recurso eólico local y considerar la electricidad nuclear dentro de una estrategia de largo plazo y cooperación regional: Sudáfrica, con unos 12 TWh nucleares, ofrece una referencia continental, mientras Francia, con unos 376 TWh, muestra su capacidad para aportar abundante electricidad limpia. La formación técnica y la planificación conjunta permitirían aprovechar estas experiencias para ampliar el suministro bajo en carbono.
Historia
La información histórica facilitada sobre electricidad baja en carbono es muy limitada: no se incluye ninguna serie de cambios anuales por tecnología. Solo consta que el registro de referencia de 2000 era de 0 kWh por persona y que en 2022 el valor seguía siendo el mismo. Por tanto, ambos puntos muestran ausencia de avances registrados entre esas referencias, pero no permiten reconstruir lo ocurrido durante los años intermedios ni identificar aumentos o descensos de tecnologías concretas. La prioridad es transformar esta falta de progreso registrado en una expansión efectiva de la generación eléctrica limpia.
















