En Burundi en el año 2023, el consumo de electricidad es extremadamente bajo, con un total de aproximadamente 36 kWh por persona. La generación de electricidad baja en carbono representa una pequeña parte, con solo 20 kWh por persona, mientras que el resto proviene de fuentes fósiles. Comparado con el promedio global de 3649 kWh por persona, Burundi está lejos de alcanzar el nivel de consumo de electricidad que se observa a nivel mundial. Esta baja generación de electricidad tiene efectos significativos en el desarrollo económico y el bienestar social, limitando el acceso a servicios médicos, educación y otras necesidades básicas que dependen de un suministro eléctrico confiable y sostenible.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen EIA, Ember y Enerdata. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Burundi?
En cuanto al crecimiento de la electricidad, los datos reflejan una preocupante disminución en Burundi. En 2019, el consumo de electricidad alcanzó un récord de 40 kWh por persona, pero ha disminuido en aproximadamente un 10% desde entonces. De manera similar, la generación de electricidad baja en carbono también ha disminuido, de 22 kWh por persona en 2020 a 20 kWh en 2023. Esta tendencia a la baja es preocupante, ya que reduce las oportunidades de desarrollo y agrava la dependencia en combustibles fósiles, que son perjudiciales para el medio ambiente y la salud humana.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Burundi puede mirar a ejemplos exitosos de otras regiones. China ha liderado en la generación de energía solar y eólica, mientras que países como Estados Unidos y Francia han mostrado cómo la energía nuclear puede ser una fuente confiable y abundante. Burundi podría apostar por expandir su capacidad de energía solar y explorar oportunidades en energía nuclear, utilizando la experiencia de estos países como modelo. Emprender proyectos en estas áreas no sólo mejoraría el suministro eléctrico sino que además contribuiría a un desarrollo más sostenible y robusto de su economía.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Burundi ha sido marcada por una notable estabilidad en cuanto a la generación hidroeléctrica, ya que no ha habido cambios significativos desde 1991 hasta 2021. Sin embargo, este estancamiento muestra una falta de evolución en la diversificación de sus fuentes de energía. La inclusión de otras formas de energía baja en carbono, particularmente solar y posiblemente nuclear, podría proporcionar un impulso necesario para mejorar la capacidad de generación eléctrica del país y apoyar su desarrollo económico y social futuro. Esto es crucial para abordar la creciente demanda de electricidad y reducir la dependencia de fuentes fósiles.








