En 2022, el consumo de electricidad en Mauritania presenta varias características notables. Los combustibles fósiles todavía dominan el panorama energético, representando más de la mitad del suministro total de electricidad del país. Sin embargo, Mauritania también está haciendo esfuerzos significativos en el ámbito de la generación de energía baja en carbono, la cual constituye casi una cuarta parte del consumo total. Dentro de esta categoría, la energía hidroeléctrica es la más prominente, contribuyendo con alrededor del 10% del total. A la energía hidroeléctrica le siguen la solar y la eólica, que aportan casi un 7% y un 5% respectivamente. Las importaciones netas también juegan un rol considerable, proporcionando casi el 19% del consumo total de electricidad del país.
¿Está creciendo la electricidad en Mauritania?
En cuanto al crecimiento del consumo de electricidad en Mauritania, los datos revelan un panorama mixto. Desde el año 2020, el consumo per cápita ha aumentado en 12 kWh, situándose ahora en 414 kWh por persona. Sin embargo, este crecimiento modesto en el consumo no se refleja en la generación de electricidad baja en carbono, que ha disminuido en 13 kWh per cápita desde su pico en 2019. Este estancamiento en la producción de energía limpia es un punto preocupante, especialmente en un contexto global donde la transición a fuentes sostenibles es crucial para combatir el cambio climático y la contaminación del aire.
Sugerencias
Mauritania puede aprender de las experiencias de otras regiones para potenciar su generación de electricidad baja en carbono. Países como Uruguay, que han logrado que un tercio de su electricidad provenga de la energía eólica, demuestran el potencial de esta tecnología en regiones con condiciones similares. Además, el notable ejemplo de California y su dependencia de la energía solar, que contribuye con más del 30% de su electricidad, puede servir de inspiración para aumentar la inversión en esta fuente energética limpia. Asimismo, la expansión de la energía nuclear, como se observa en Francia, donde representa el 67% de la electricidad, podría ser considerada a largo plazo para garantizar un suministro de electricidad confiable y bajo en carbono.













