En el año 2022, Cabo Verde mostró una marcada dependencia de la electricidad generada a partir de combustibles fósiles, que representaron alrededor del 72% del consumo. Sin embargo, casi un tercio de la electricidad provino de fuentes de baja en carbono, específicamente energía eólica y solar, cada una aportando el 14%. Esta combinación ilustra un esfuerzo significativo hacia la diversificación y la adopción de tecnologías más limpias. Sin embargo, para avanzar hacia un sistema energético más sostenible, es crucial aumentar aún más la proporción de electricidad limpia.
¿Está creciendo la electricidad en Cabo Verde?
El consumo de electricidad en Cabo Verde ha mostrado un crecimiento desde su pico previo. En 2022, el consumo total alcanzó los 962 kWh por persona, un aumento de 84 kWh desde el año récord anterior en 2016. Este aumento es un signo positivo de crecimiento que acompaña las tendencias globales de mayor electrificación. Además, la generación de electricidad limpia también está en alza, alcanzando 269 kWh por persona en 2022, un aumento de 94 kWh respecto al récord previo en 2013. Este crecimiento es alentador, pero aún hay mucho potencial por explotar, especialmente en el área de energías de baja en carbono.
Sugerencias
Para incrementar aún más la generación de electricidad baja en carbono, Cabo Verde puede enfocarse en la expansión de sus capacidades solares y eólicas, dado el éxito existente en estas áreas. Mirando a otros países, Dinamarca ha logrado generar el 60% de su electricidad a partir de energía eólica, y California destaca con un 31% de generación solar. Estos ejemplos podrían ofrecer aprendizajes valiosos sobre cómo expandir efectivamente el uso de estas tecnologías. Asimismo, aunque Cabo Verde actualmente no usa energía nuclear, puede observar cómo países como Francia y Eslovaquia integran la energía nuclear en su mezcla energética para alcanzar altas proporciones de energía limpia.
Historia
La evolución de la generación de electricidad baja en carbono en Cabo Verde ha sido lenta durante las primeras décadas del siglo XXI. Desde el año 2000 hasta 2021, la generación eólica se mantuvo sin cambios significativos. Sin embargo, se registró un pequeño avance en energía solar para el año 2022, con un incremento de 0.1 TWh. Esta lentitud inicial subraya la necesidad urgente de acelerar la adopción de tecnologías de baja en carbono para enfrentar los desafíos cada vez mayores del cambio climático y la contaminación del aire, fomentando una transición hacia un sistema energético más limpio y sostenible.
















