En Nigeria, el consumo total de electricidad en 2024 fue principalmente de combustibles fósiles, representando más de tres cuartas partes del total con 31 TWh procedentes de gas. La electricidad baja en carbono, dominada por la energía hidroeléctrica, aporta alrededor de un cuarto del consumo total con aproximadamente 9 TWh. En términos comparativos, la cifra anual de consumo por persona en Nigeria es significativamente más baja que el promedio mundial de cerca de 3660 kWh/persona, situándose solo en 173 kWh/persona. Esto genera preocupaciones sobre el acceso limitado a la electricidad y sus posibles efectos negativos sobre el desarrollo económico, la educación y la calidad de vida. La baja disponibilidad de electricidad también limita la capacidad del país para modernizar su infraestructura y fomentar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
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¿Está creciendo la electricidad en Nigeria?
El consumo de electricidad en Nigeria en realidad ha mostrado una disminución en comparación con años anteriores. En 2024, el consumo per cápita fue de 173 kWh/persona, una caída de 14 kWh en comparación con el récord anterior de 2003. De igual forma, la generación de electricidad baja en carbono por persona cayó en comparación con su récord en 2002, de 62 kWh/persona a solo 40 kWh/persona, lo que demuestra una mayor disminución en estos últimos años. Esta caída en los números puede ser una señal preocupante de que las inversiones y el crecimiento en electricidad limpia son insuficientes, sugiriendo una necesidad urgente de medidas proactivas para revertir esta tendencia.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Nigeria podría beneficiarse de aprender de países y regiones que han tenido éxito en este ámbito. Países como China han liderado el camino con impresionantes cifras de generación solar y eólica, mientras que los Estados Unidos, Francia y Corea del Sur son destacados en energía nuclear. Nigeria puede emular estos modelos al expandir su capacidad solar, aprovechando la abundancia de luz solar, e invertir en energía nuclear que ofrece una producción de carga base fiable. Adoptar políticas y atraer inversiones hacia estas tecnologías bajas en carbono beneficiaría no solo el medio ambiente, sino también mejoraría notablemente la seguridad energética y la independencia económica del país.
Historia
En la historia reciente, Nigeria ha mostrado fluctuaciones en la generación de su energía baja en carbono, particularmente hidroeléctrica. En las décadas de los 80 y 90, los cambios anuales eran modestos, con incrementos y disminuciones menores en la capacidad hidroeléctrica. Sin embargo, desde el año 2000, se observan fluctuaciones más significativas; con descensos notables en 2006 y 2009, seguidos de aumentos como en 2016 y 2019. Esto sugiere que, aunque ha habido esfuerzos para mejorar y aprovechar las capacidades hidroeléctricas, no ha habido un crecimiento sostenible y continuo. Esto refuerza la urgencia de diversificar las fuentes bajas en carbono del país para asegurar un suministro eléctrico más estable y resiliente.








