Actualmente, el consumo de electricidad en México depende mayormente de fuentes de energía fósil, con más de tres cuartas partes (alrededor del 74%) provenientes de este tipo de energías. El gas natural es la fuente predominante dentro de las fósiles, abarcando un 60% del total, mientras que el petróleo y el carbón representan un poco más de un 7% cada uno. Por otro lado, las fuentes de energía baja en carbono contribuyen con alrededor de una cuarta parte del suministro eléctrico. La energía hidroeléctrica se lleva el prime time dentro de las bajas en carbono con casi un 8%, seguida por la solar con cerca del 7%, la energía eólica con alrededor del 6%, y, por último, la energía nuclear representa un discreto pero significativo 3%. Este panorama de consumo refleja un gran dominio de las energías fósiles, subrayando la necesidad de fortalecer el papel de las fuentes limpias.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen IEA y World Bank. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en México?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico en México, se ha registrado una leve disminución en el consumo total per cápita, descendiendo de un récord de 2809 kWh/persona en 2024 a 2803 kWh/persona en 2025. Esta reducción, aunque pequeña, puede indicar una estabilización en el crecimiento del consumo eléctrico. Lamentablemente, también se ha observado una disminución en la generación de electricidad baja en carbono per cápita, que ha bajado de un máximo de 732 kWh/persona en 2021 a 680 kWh/persona en 2025. Esta disminución es preocupante, teniendo en cuenta la urgencia de transitar hacia sistemas energéticos más sostenibles y menos dependientes de combustibles fósiles.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, México podría aprender de las experiencias de otras regiones que han apostado con éxito por la energía solar, eólica y nuclear. Países como Francia y Ucrania han demostrado la viabilidad de expandir la energía nuclear, generando más del 50% de su electricidad a partir de esta fuente. En tanto, regiones con condiciones climáticas favorables para las energías renovables, como Nevada y California, han visto un aumento significativo en la generación solar, alcanzando más de un 30% del total de su electricidad. México, con su abundante luz solar, podría replicar estos ejemplos para expandir su capacidad solar. Además, seguir el ejemplo de estados como Iowa y Dinamarca, que generan aproximadamente el 60% de su electricidad a partir del viento, podría ser otra estrategia eficaz.
Historia
Históricamente, la generación de electricidad baja en carbono en México ha visto fluctuaciones, especialmente en el ámbito hidroeléctrico, con importantes alzas y bajas. En los 80s y 90s, el país experimentó tanto picos como caídas en la producción hidroeléctrica, con cambios significativos como un aumento de 7.7 TWh en 1981 y una disminución de 6.2 TWh en 1986 y 1994. En el siglo XXI, especialmente en la década de 2010, estas fluctuaciones han continuado, pero el panorama ha mejorado parcialmente gracias a la incorporación de nuevas tecnologías como la solar y la eólica, que comenzaron a mostrar un crecimiento notable a partir de 2019. Sin embargo, los altibajos en el ámbito hidroeléctrico, incluso con un significativo declive en 2023, subrayan la necesidad de diversificar más la matriz de generación baja en carbono para lograr una mayor estabilidad y sostenibilidad en el suministro eléctrico del país.








