En el año 2025, el consumo de electricidad en México se caracteriza por una notable dependencia de combustibles fósiles que representan un poco más de tres cuartas partes del total, con el gas como su principal fuente, superando la mitad del mix eléctrico. El carbón y el petróleo contribuyen con pequeñas proporciones adicionales. En términos de energía baja en carbono, México genera casi un cuarto de su electricidad a través de estas fuentes, donde la energía hidroeléctrica, solar y eólica proporcionan pequeños pero significativos aportes, siendo la energía hidroeléctrica la más relevante entre ellas. La energía nuclear aporta una fracción menor pero crítica para las ambiciones de reducir emisiones y diversificar la matriz energética.
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¿Está creciendo la electricidad en México?
Desafortunadamente, la situación en cuanto al crecimiento de la electricidad en México no es alentadora. La demanda per cápita ha experimentado una leve disminución, pasando de un récord de 2771 kWh/persona en 2024 a 2764 kWh/persona en 2025. Esta caída, aunque pequeña, es motivo de preocupación, especialmente cuando consideramos el crecimiento necesario para satisfacer la futura electrificación y las demandas tecnológicas, como el crecimiento de la inteligencia artificial. La generación de electricidad baja en carbono por persona también ha disminuido desde 2021, lo que destaca desafíos en la transición hacia un sistema energético más limpio y sostenible.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono en México, se podría aprender del éxito de diversas regiones que han integrado energía solar, eólica y nuclear de manera efectiva. Países como Francia y Eslovaquia demuestran cómo las plantas nucleares pueden ser un pilar fuerte en la generación de energía baja en carbono, alcanzando más del 60% de su electricidad a partir de fuentes nucleares. De manera similar, estados como Iowa y Dakota del Sur en los Estados Unidos han integrado la energía eólica a más de la mitad de su mezcla eléctrica. Asimismo, el ejemplo de Macedonia del Norte, donde casi la mitad de su electricidad proviene de la energía solar, muestra el gran potencial que tiene esta tecnología en regiones con alto potencial solar. México podría beneficiarse considerablemente al expandir tanto su capacidad solar como nuclear, contribuyendo a la estabilidad del suministro de energía y la reducción de emisiones.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en México muestra altibajos significativos, particularmente en la energía hidroeléctrica. En las primeras dos décadas del siglo XXI, México experimentó incrementos significativos en su capacidad hidroeléctrica, como en 2008 y 2010, solo para seguir con decrecimientos marcados en los años siguientes. En años más recientes, a partir de 2019, la generación eólica y solar han mostrado señales de crecimiento con incrementos notables. Si bien estos desarrollos son positivos, es crucial que México no solo mantenga sino también amplíe su capacidad baja en carbono con estrategias claras que favorezcan la expansión tanto de la energía solar como nuclear para garantizar un suministro energético limpio y fiable en el futuro.








