En Ruanda, el consumo de electricidad en 2023 es notablemente bajo con solo 77 kWh por persona, una cifra que está muy por debajo del promedio global de 3412 kWh por persona. Más de la mitad de esta electricidad proviene de fuentes de energía baja en carbono, con 43 kWh por persona, mientras que el resto se genera a partir de combustibles fósiles. Este nivel limitado de generación eléctrica puede tener efectos adversos en el desarrollo económico, además de obstaculizar los esfuerzos para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida con acceso a servicios básicos e infraestructuras modernas. La dependencia de combustibles fósiles también plantea desafíos medioambientales, incluidos el cambio climático y la contaminación atmosférica.
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¿Está creciendo la electricidad en Ruanda?
A pesar de que Ruanda experimentó un pequeño repunte en el crecimiento de su consumo eléctrico, con una cifra que se mantiene estable respecto al récord histórico de 78 kWh por persona en 2022, no se observan mejoras significativas en las fuentes de energía baja en carbono. De hecho, se han registrado ligeras disminuciones, con una caída en la generación de energía baja en carbono que pasa de 44 kWh por persona en 2021 a 43 kWh en 2023. Este estancamiento es motivo de preocupación, ya que el crecimiento del consumo de electricidad, especialmente de fuentes bajas en carbono, es esencial para cumplir con la creciente demanda y contribuir a la mitigación del cambio climático.
Sugerencias
Para mejorar su generación de electricidad baja en carbono, Ruanda podría aprender de otros países y regiones exitosos. Por ejemplo, China ha hecho grandes avances en el aprovechamiento de energía solar y eólica, generando 1170 TWh y 1130 TWh respectivamente. Además, países como India y Brasil han aumentado considerablemente su producción de energía tanto solar como eólica. Asimismo, la adopción de energía nuclear como en Francia y Corea del Sur, que generan 373 TWh y 176 TWh respectivamente, podría ser un camino viable para Ruanda. Por lo tanto, se recomienda que Ruanda invierta en la expansión de sus capacidades de energía solar y considere seriamente el desarrollo de energía nuclear, asegurando con esto un suministro de electricidad limpio, seguro y sostenible a largo plazo.
Historia
En cuanto a la historia del uso de electricidad baja en carbono en Ruanda, el enfoque principal ha sido la energía hidroeléctrica. A lo largo del tiempo, desde 1996 hasta 2010, los cambios en la generación hidroeléctrica han sido mínimos, con incrementos y disminuciones marginales. Sin embargo, a partir de 2014, se observa un leve aumento en la generación hidroeléctrica. Aunque estos aumentos son bienvenidos, el ritmo de crecimiento ha sido modesto. Es crucial, por lo tanto, que Ruanda busque más diversificación en sus fuentes de energía baja en carbono, esto ayudará a garantizar un suministro de electricidad más estable y significativamente más limpio para el futuro del país.





