En 2023, casi el 80 % de la electricidad consumida en Congo procedía de combustibles fósiles. El gas dominaba el suministro, con cerca del 74 % del total, mientras que otros combustibles fósiles aportaban alrededor del 6 %. La electricidad baja en carbono representaba aproximadamente el 21 %, casi toda de origen hidroeléctrico. Por tanto, Congo todavía depende ampliamente de los combustibles fósiles para su suministro eléctrico, con las consiguientes emisiones que contribuyen al cambio climático y a la contaminación atmosférica.
¿Está creciendo la electricidad en Congo?
El consumo de electricidad por habitante está creciendo: en 2023 alcanzó los 836 kWh, superando en 21 kWh el récord de 815 kWh registrado en 2022, un aumento cercano al 3 %. Este avance es positivo para la electrificación, pero la electricidad baja en carbono no ha acompañado suficientemente ese crecimiento. Su generación fue de 173 kWh por habitante, unos 53 kWh menos que el máximo de 226 kWh de 2018, es decir, casi una cuarta parte por debajo. Este retroceso respecto al récord es preocupante y subraya la necesidad de ampliar la generación limpia.
Sugerencias
Para aumentar su generación baja en carbono, Congo puede complementar la energía hidroeléctrica con una expansión de la solar y considerar el desarrollo de energía nuclear. Entre las referencias regionales, la vecina República Democrática del Congo obtiene un 13 % de su electricidad de la solar, y Namibia alcanza el 11 %, ejemplos útiles para orientar proyectos solares adaptados a las condiciones locales. Pakistán también ofrece una referencia de diversificación: la solar aporta el 24 % de su electricidad y la nuclear el 13 %. Para una estrategia nuclear a largo plazo, Congo puede estudiar la experiencia de Francia, donde esta fuente genera aproximadamente dos tercios de la electricidad, y preparar la formación, las instituciones y la infraestructura necesarias. La combinación de solar y nuclear permitiría ampliar el suministro limpio y reducir la dependencia del gas.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono presentada para Congo está marcada por los cambios en la generación hidroeléctrica. Durante los años ochenta se registraron cuatro aumentos de 0,1 TWh, seguidos de otro igual en 1990. Los años noventa fueron más irregulares: hubo descensos de 0,1 TWh en 1992, 1993 y 1998, y de 0,2 TWh en 1999, pese al aumento de 0,1 TWh en 1996. A comienzos de los años 2000, la generación repuntó 0,2 TWh en 2000 y 0,1 TWh en 2002, antes de bajar 0,1 TWh en 2003; en 2009 no hubo cambios. La década de 2010 comenzó con avances destacados: 0,1 TWh en 2010, 0,4 TWh en 2011 y 0,2 TWh en 2012, además de incrementos de 0,1 TWh en 2015 y 2017. Sin embargo, la caída de 0,2 TWh en 2019 interrumpió esa trayectoria y refuerza la importancia de sostener y diversificar el crecimiento de la electricidad limpia.













