En España, el consumo de electricidad en 2025 muestra un predominio de fuentes bajas en carbono, representando más de tres cuartos del total con un 75.27%, mientras que los combustibles fósiles representan casi un cuarto con un 24.66%. Dentro de las fuentes bajas en carbono, destacan la energia solar con casi una cuarta parte y la energía eólica con aproximadamente una quinta parte de la generación total. La energía nuclear contribuye con un porcentaje cercano al 18%, y la energía hidroeléctrica aporta alrededor de un 14%. Entre los combustibles fósiles, el gas es el más significativo con un poco más del 20%, seguido del petróleo y los biocombustibles que tienen participaciones mucho menores.
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¿Está creciendo la electricidad en España?
Sin embargo, cuando analizamos el crecimiento del consumo eléctrico en general en España, surgen algunas preocupaciones. Aunque la cantidad más reciente de consumo total de electricidad por persona es de 6076 kWh, esto representa un descenso de 710 kWh en comparación con el récord de 2008, mostrando una disminución notable. Por otra parte, la generación de electricidad baja en carbono sí ha visto un leve crecimiento, alcanzando 4573 kWh por persona, un incremento de 65 kWh desde el récord anterior en 2024. Este aumento es positivo y esperanzador, aunque el crecimiento del consumo total de electricidad parece estar estancado o en declive.
Sugerencias
Para aumentar aún más la generación de electricidad baja en carbono en España, sería recomendable expandir aún más las tecnologías que ya están bien establecidas, especialmente la energía nuclear, la eólica y la solar. Tomando ejemplo de países como Francia y Eslovaquia, que generan más de dos tercios de su electricidad a través de la energía nuclear, España puede considerar la construcción de nuevas plantas nucleares. Además, mirando a países como Dinamarca e Iowa, donde la energía eólica juega un papel crucial, es crucial incrementar el aprovechamiento del viento. También se deben considerar iniciativas de expansión solar como las implementadas en Macedonia del Norte, donde esta fuente alcanza casi la mitad de la generación eléctrica. Este enfoque combinado fortalecerá la capacidad de España para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y para contribuir más significativamente a la lucha contra el cambio climático.
Historia
A lo largo de su historia, España ha visto fluctuaciones significativas en la generación de electricidad baja en carbono, especialmente en el sector hidroeléctrico. En la década de 1970, hubo un notable aumento en 1977, seguido de una caída en 1980. La energía nuclear comenzó a despegar a mediados de los años 80, con un incremento significativo en 1984. Los años 90 y principios de los 2000 presentaron variaciones considerables, con incrementos significativos en algunos años como 1996 y 2003, pero también caídas notables en otros como 1999 y 2002. En años más recientes, 2023 marcó un aumento sustancial en la generación solar, con un incremento de 12.7 TWh, demostrando un potencial significativo que debe ser aprovechado para el futuro energético sostenible de España. España debe aprender de estos patrones para establecer una estrategia energética robusta que utilice las lecciones pasadas para un futuro de energía baja en carbono más estable y sustentable.








