En 2022, África Subsahariana dependió en gran medida de los combustibles fósiles, que representaron alrededor de tres quintas partes de su generación de electricidad. El carbón fue el principal contribuyente, con cerca del 40%, seguido por el gas con un poco más del 14%. Por otro lado, la generación de electricidad baja en carbono alcanzó casi un 38%, con la energía hidroeléctrica como la principal fuente limpia, representando más de un cuarto de la generación total. Las contribuciones de la energía solar y eólica fueron más modestas, sumando aproximadamente un 6% entre ambas. La energía nuclear y la geotérmica también formaron parte del mix energético, aunque en proporciones más reducidas, en torno al 2% y 1% respectivamente.
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¿Está creciendo la electricidad en África subsahariana?
Cuando se analiza la tendencia general de consumo eléctrico en África Subsahariana, se observa un ligero decrecimiento, con el consumo de electricidad por persona disminuyendo de 450 kWh en 2012 a 418 kWh en 2022. Este retroceso es preocupante, sobre todo teniendo en cuenta la creciente necesidad de electricidad para satisfacer la demanda futura y el desarrollo tecnológico. Sin embargo, hay un indicio positivo en el ámbito de las energías bajas en carbono, dado que la generación per cápita en esta categoría ha aumentado ligeramente, alcanzando 159 kWh/persona en 2022, un aumento respecto al récord anterior de 152 kWh/persona en 2021.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, África Subsahariana podría inspirarse en regiones exitosas en energías limpias. Países como Uruguay y Marruecos han logrado desarrollar una parte significativa de su capacidad a partir de la energía eólica, con contribuciones alrededor del 21-33%. Finlandia, por ejemplo, mantiene un papel destacado en energía nuclear, representando el 36% de su generación eléctrica. Asimismo, regiones como California y Chile han capitalizado bien la energía solar, alcanzando casi un tercio de producción a partir de esta fuente. La adopción de tecnologías y políticas que fomenten la expansión de la energía solar y nuclear, al estilo de estas regiones, podría impulsar a África Subsahariana hacia un futuro energético más sostenible.
Historia
A través de los años, el panorama de la electricidad baja en carbono en África Subsahariana ha visto varios cambios. Durante la última década, especialmente entre 2013 y 2022, ha habido un incremento significativo en la capacidad hidroeléctrica, con incrementos notables en años como 2017 y 2022. Por otro lado, la trayectoria de la energía nuclear ha sido inestable, con aumentos destacados en algunos años pero también descensos preocupantes como en 2018 y 2020. A pesar de algunos retrocesos, la expansión reciente en energía solar, particularmente notable en 2022, ofrece una razón para el optimismo en el impulso de un futuro energético más limpio y seguro en la región.