En África Subsahariana, la producción de electricidad se caracteriza por un alto predominio de fuentes derivadas de combustibles fósiles, las cuales representan más del 60% del total. Dentro de este grupo, el carbón se destaca como la fuente principal con casi el 41% de participación, seguido por el gas que aporta el 14%. Por otro lado, las fuentes de energía baja en carbono componen cerca del 38% del suministro, siendo la energía hidroeléctrica la más significativa, constituyendo aproximadamente el 29%. Las fuentes de energía solar y eólica, aunque todavía no dominantes, están presentes con poco más del 3% y casi el 3%, respectivamente. La energía nuclear también contribuye, aunque en menor medida, con casi el 2%, mientras que la geotérmica representa alrededor del 1%. Este panorama indica que, aunque hay una presencia notable de tecnologías limpias, el reto es ampliar su participación en detrimento de las fuentes contaminantes.
¿Está creciendo la electricidad en África subsahariana?
A pesar de las necesidades y los esfuerzos por mejorar el acceso y la calidad del suministro, el consumo total de electricidad en África Subsahariana ha experimentado una disminución en los últimos años. En 2022, el consumo fue de 418 kWh por persona, una reducción de 32 kWh respecto al récord previo de 450 kWh por persona en 2012. Sin embargo, hay una nota positiva en este escenario: el uso de electricidad baja en carbono ha aumentado, alcanzando 158 kWh por persona en 2022, un incremento de 6 kWh en comparación con el año anterior. Aunque es alentador ver un crecimiento en las tecnologías limpias, es crucial intensificar los esfuerzos para aumentar de manera significativa el acceso y disponibilidad de electricidad en general, para poder satisfacer la creciente demanda y promover el desarrollo regional.
Sugerencias
África Subsahariana podría mirar hacia regiones exitosas en el desarrollo de la energía baja en carbono para trazar su camino futuro. Por ejemplo, el enfoque de Uruguay en energía eólica, que genera el 33% de su electricidad, es un ejemplo valioso para el continente. Asimismo, el éxito de California, donde aproximadamente el 31% de la electricidad proviene de la energía solar, subraya el potencial de energía solar en áreas con alta radiación solar. En cuanto a la energía nuclear, ejemplos de países como Francia, donde el 67% de su electricidad es nuclear, demuestran la efectividad y el beneficio de invertir en esta fuente de energía. Estas experiencias resaltan la necesidad de adoptar y potenciar la energía solar y nuclear en África Subsahariana como estrategias viables para aumentar su capacidad de generación de electricidad de forma sostenible y con bajas emisiones de carbono.
Historia
En la última década, la generación de electricidad baja en carbono en África Subsahariana ha visto un crecimiento, particularmente en la energía hidroeléctrica. A partir de 2013, esta fuente ha experimentado aumentos constantes, con el año 2022 mostrando un incremento de 8.2 TWh. También se han hecho progresos notables en la energía solar, que en 2022 incrementó su generación en 4.9 TWh. Sin embargo, la energía nuclear ha enfrentado fluctuaciones significativas, con varios años marcados por disminuciones, como en 2020 donde se observó una caída de 3.3 TWh y nuevamente en 2022 con una reducción de 2.3 TWh. Estos desafíos destacan la necesidad urgente y crítica para el continente de comprometerse con inversiones más sólidas y sostenidas en energía nuclear y otras tecnologías limpias. Consolidar estos desarrollos no solo reforzará la seguridad energética de África Subsahariana, sino que también podría fomentar un crecimiento económico sostenible y respetuoso con el medio ambiente.













