En África subsahariana, el consumo de electricidad en 2022 se caracteriza por una utilización significativa de combustibles fósiles, que representan más de un 60% del total, con el carbón a la cabeza con poco más de 40%. En cuanto a las fuentes de energía bajas en carbono, constituyen casi un 38% de la electricidad generada. Dentro de estas, la energía hidroeléctrica es la más destacada, aportando más de una cuarta parte del total eléctrico. Otras fuentes bajas en carbono incluyen la energía solar con aproximadamente un 3%, la energía eólica con un poco menos de un 3%, y la energía geotérmica y nuclear con alrededor de un 1% cada una. La predominancia de los combustibles fósiles plantea desafíos tanto ambientales como económicos para la región, sugiriendo la necesidad de una transición hacia fuentes más limpias.
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¿Está creciendo la electricidad en África subsahariana?
A pesar de la necesidad de crecimiento, el consumo total de electricidad en África subsahariana ha experimentado una leve disminución, pasando de un récord anterior de 450 kWh por persona en 2012 a 418 kWh por persona en 2022, una disminución de 32 kWh per cápita. Sin embargo, la generación de electricidad baja en carbono ha mostrado un tímido pero positivo incremento, alcanzando un récord en 2022 con 158 kWh por persona, frente a los 152 kWh por persona del año anterior. Este incremento, aunque modesto, sugiere un avance hacia fuentes más limpias. No obstante, para enfrentar el cambiante panorama climático y satisfacer la creciente demanda, resulta crucial incrementar de forma más rápida y sustancial el consumo y producción de energía baja en carbono.
Sugerencias
África subsahariana puede inspirarse en las estrategias de otras regiones para aumentar su generación de electricidad baja en carbono, enfocándose en la expansión nuclear y solar. Francia, por ejemplo, genera más del 65% de su electricidad a partir de energía nuclear, demostrando cómo esta fuente puede ser una parte sustancial del mix energético. Regiones como California han demostrado un gran éxito en la adopción de energía solar, con el 31% de su electricidad proveniente de esta fuente. Por su parte, países como Dinamarca generan un 60% de su electricidad a partir de energía eólica. Adaptar estas prácticas exitosas permitirá a África subsahariana diversificar sus fuentes energéticas y reducir su dependencia de los combustibles fósiles, mientras se beneficia de un acceso más sostenido y limpio a la energía.
Historia
La historia reciente de la electricidad baja en carbono en África subsahariana ha estado marcada por pasos graduales hacia un mix energético más verde. En la última década, especialmente a partir de la década de 2010, la región ha visto un crecimiento notable en la generación hidroeléctrica, con aumentos destacables en 2014 y a lo largo de los años siguientes. La introducción de la energía eólica en 2015 y su crecimiento significativo en 2021 también destacan. La energía solar ha ganado impulso, particularmente desde el año 2021, lo que señala un compromiso creciente con esta tecnología. Sin embargo, la energía nuclear ha mostrado altibajos, con algunos decrementos observables en 2018 y 2020, lo que sugiere la necesidad de mejoras en la continuidad y confiabilidad de esta fuente. Estos esfuerzos recientes sugieren una trayectoria ascendente, aunque se requiere un enfoque más decidido para acelerar el crecimiento de la electricidad baja en carbono en toda la región.








