La situación actual del consumo de electricidad en Kirguistán muestra un predominio de energía baja en carbono, con la energía hidroeléctrica representando más del 77% de la generación total. Sin embargo, la dependencia de combustibles fósiles no es despreciable, aunque solo representa cerca del 12% de la generación total, siendo el carbón el principal contribuyente de este grupo con casi el 10%. Por otro lado, Kirguistán se apoya también en importaciones netas, que constituyen algo más del 10% del consumo de electricidad. Este enfoque en la energía baja en carbono, particularmente en la hidroeléctrica, subraya un compromiso importante hacia un futuro más sostenible y consciente del medio ambiente, aunque la dependencia de importaciones y de combustibles fósiles sigue siendo un desafío presente.
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¿Está creciendo la electricidad en Kirguistán?
El panorama del crecimiento de la electricidad en Kirguistán es preocupante. La última cifra de consumo total de electricidad es significativamente más baja que el récord histórico de 1990, con un consumo de 1099 kWh por persona en 2024, lo que representa una disminución de 2429 kWh por persona desde el récord anterior. En cuanto a la producción de electricidad baja en carbono, el último registro está muy por debajo del récord histórico de 1996, con una disminución de 1707 kWh por persona. Esta caída en el consumo total y en la producción baja en carbono destaca una preocupante tendencia de estancamiento o incluso declive, justo en el momento en que se necesita un crecimiento sostenido para impulsar el desarrollo económico sostenible y mitigar los efectos del cambio climático.
Sugerencias
Para aumentar su generación de electricidad baja en carbono, Kirguistán puede aprender de ejemplos exitosos en otras regiones. Países como Francia y Eslovaquia, que generan más del 66% de su electricidad mediante energía nuclear, podrían servir de modelo para la incorporación de esta fuente de energía fiable y limpia. Además, el aprovechamiento de la energía solar y eólica, siguiendo ejemplos como Nevada, donde la energía solar constituye el 33% de su generación, o Iowa, que produce el 60% de su electricidad a partir del viento, podría ser estratégico para Kirguistán, dadas sus condiciones ambientales adecuadas para estas tecnologías. Adoptar una combinación estratégica de energía nuclear y solar no solo diversificaría las fuentes de energía del país, sino que también alinearía los esfuerzos nacionales con un enfoque globalmente probado hacia una electricidad más limpia y accesible.
Historia
A lo largo de las últimas décadas, la historia de la electricidad baja en carbono en Kirguistán ha sido marcada por fluctuaciones, principalmente a través de la energía hidroeléctrica. En los años 90, experimentó altibajos significativos, destacando un aumento de 2.6 TWh en 1994 y una caída de 1.3 TWh en 1997. El siglo XXI continuó esta tendencia de variabilidad, destacando el año 2011 con un incremento de 3 TWh, seguido por un notable descenso de 2.6 TWh en 2008. Sin embargo, los años recientes no han sido favorables, con una caída continua desde 2021 y un descenso significativo de 4.2 TWh en 2024. Este patrón errático subraya la necesidad de diversificar y estabilizar la matriz eléctrica hacia fuentes más consistentes, como la energía nuclear y solar, para asegurar una producción sostenida y eficiente de electricidad baja en carbono a largo plazo.








