En 2024, alrededor del 78% de la electricidad consumida en Kirguistán procedió de fuentes bajas en carbono, exclusivamente de la energía hidroeléctrica. Los combustibles fósiles aportaron cerca del 12%: el carbón representó algo más del 9% y el gas alrededor del 1%, junto con una pequeña proporción de otros combustibles fósiles. Las importaciones netas cubrieron aproximadamente el 10% restante; los datos no permiten determinar qué parte de esa electricidad importada fue limpia. Así, la hidroelectricidad constituye la base del suministro eléctrico del país, con una participación muy superior a la de los combustibles fósiles.
¿Está creciendo la electricidad en Kirguistán?
La comparación con los máximos históricos muestra un preocupante retroceso del consumo eléctrico por habitante, aunque no permite establecer por sí sola la evolución interanual ni la del consumo total. En 2024, el consumo fue de unos 1.100 kWh por persona, frente a los cerca de 3.530 kWh de 1990: una reducción de aproximadamente 2.430 kWh, casi el 69%. La generación eléctrica baja en carbono por habitante también quedó muy lejos de su récord: unos 855 kWh en 2024 frente a 2.562 kWh en 1996, es decir, alrededor de dos tercios menos. Recuperar y superar esos niveles de electricidad limpia sería importante para atender la electrificación y las futuras necesidades de hogares, empresas y servicios digitales.
Sugerencias
Para aumentar su generación eléctrica baja en carbono, Kirguistán debería reforzar su base hidroeléctrica y complementarla con una expansión solar, además de considerar la incorporación de energía nuclear. Entre las referencias regionales, Pakistán obtiene de la solar cerca de una cuarta parte de su electricidad, mientras que Armenia genera con nuclear alrededor del 29%; ambas experiencias ofrecen ejemplos útiles para estudiar la diversificación del suministro. Albania, otro territorio montañoso, aporta una referencia solar con una participación del 18%. Para una perspectiva de mayor escala, Francia y Eslovaquia generan aproximadamente dos tercios de su electricidad con nuclear. Aprender de estas regiones en planificación, formación técnica y desarrollo de infraestructura ayudaría a Kirguistán a ampliar su suministro limpio y reducir el uso de combustibles fósiles, con beneficios frente al cambio climático y la contaminación del aire.
Historia
La historia reciente de la electricidad baja en carbono de Kirguistán está marcada por las oscilaciones de la generación hidroeléctrica. En los años noventa, las caídas de 1992, 1997 y 1998 contrastaron con aumentos importantes en 1994 y 1999, de unos 2,6 y 2,2 TWh, respectivamente, además del avance de 1996. A principios de los años 2000, los descensos de 2001 y 2002 dieron paso a recuperaciones en 2003 y 2004, antes de una fuerte caída de 2,6 TWh en 2008. La década siguiente comenzó con aumentos en 2010 y 2011 —este último de 3 TWh—, pero registró nuevos retrocesos en 2013 y 2015, seguidos de una recuperación de 2,7 TWh en 2017. Finalmente, entre 2021 y 2024 se encadenaron cuatro descensos, que sumaron 7,8 TWh; el de 2024, de 4,6 TWh, fue el mayor de los años enumerados. Esta pérdida de generación limpia refuerza la urgencia de recuperar el crecimiento y ampliar las fuentes bajas en carbono.















