En Kirguistán, la electricidad proviene principalmente de fuentes bajas en carbono, ya que más de las tres cuartas partes de su electricidad, exactamente un 77.86%, se genera a través de energía hidroeléctrica. En cuanto a energía basada en combustibles fósiles, representa un poco menos de la octava parte, específicamente un 11.82% del total, predominando el carbón con un 9.56%. Además, existe una dependencia de importaciones netas de electricidad que representan un 10.31%. La alta proporción de energía hidroeléctrica en su cartera indica un enfoque hacia la generación baja en carbono, sin embargo, este se ve parcialmente compensado por el uso de combustibles fósiles y las importaciones.
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¿Está creciendo la electricidad en Kirguistán?
El consumo de electricidad en Kirguistán ha experimentado una notable caída desde su máximo histórico en 1990. Actualmente, el consumo es de 1099 kWh por persona, lo que representa una disminución de 2429 kWh por persona desde el récord de 1990. La producción de electricidad baja en carbono también ha disminuido significativamente desde su récord de 1996; hoy es de 855 kWh por persona, 1707 kWh menos que el récord. Estas tendencias descendentes son preocupantes, ya que representan un retroceso en la capacidad del país para satisfacer la demanda de electricidad con energía limpia.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, Kirguistán podría considerar expandir su infraestructura de energía eólica y solar, siguiendo el ejemplo de países como Dinamarca, donde el 55% de la electricidad proviene de la energía eólica. También podría beneficiarse al implementar energía nuclear, tomando como ejemplo a países como Francia, donde el 68% de su electricidad es de origen nuclear. Esta diversificación abriría las puertas a un sistema eléctrico más robusto y menos dependiente de importaciones, además de reducir aún más su huella de carbono.
Historia
Históricamente, la generación de electricidad baja en carbono en Kirguistán ha estado dominada por fluctuaciones en la energía hidroeléctrica. En los años 90, hubo años de aumentos como en 1994 y 1996, pero también de caídas significativas, como en 1992 y 1997. Después de un breve crecimiento a principios de los 2000, ha habido altibajos, con un marcado declive en la última década, especialmente en 2024, donde la generación se redujo en 4.2 TWh. Estas fluctuaciones afectan la estabilidad del suministro y destacan la necesidad urgente de diversificación a través de inversiones sostenibles en energías solar y nuclear.