Costa Rica ha logrado un notable avance en términos de sostenibilidad al obtener casi un 88% de su electricidad a partir de fuentes bajas en carbono. Esto se debe principalmente a su dependencia de la energía hidroeléctrica, que representa alrededor del 66%, complementada por la geotérmica con cerca del 12% y la energía eólica con aproximadamente un 10%. Por otro lado, la electricidad procedente de combustibles fósiles constituye casi un 11%, y las importaciones netas bordean el 2%. Este modelo energético altamente eficiente ha permitido a Costa Rica destacarse como líder en producción de electricidad limpia, pero el siguiente desafío importante involucra la electrificación de sectores como el transporte, la calefacción y la industria, lo que implicará aumentar todavía más la generación eléctrica baja en carbono.
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¿Está creciendo la electricidad en Costa Rica?
A pesar de este éxito, el consumo de electricidad por persona en Costa Rica ha experimentado una leve disminución. En 2024, el consumo total se registró en unos 2480 kWh por persona, evidenciando un descenso comparado con el récord de 2526 kWh por persona en 2021. Esta caída es aún más evidente en la generación de electricidad baja en carbono, que disminuyó en 338 kWh por persona en comparación con el histórico alcanzado también en 2021. Este descenso plantea preocupaciones, ya que asegura una creciente demanda de electricidad para la integración de tecnologías como la inteligencia artificial y la electrificación de nuevos sectores.
Sugerencias
Para afrontar este reto, Costa Rica debería considerar ampliar sustancialmente su capacidad de generación eléctrica baja en carbono. Invertir en energía solar podría ofrecer un potencial significativo, dada su abundante exposición solar durante todo el año. Además, debería explorarse la posibilidad de incorporar energía nuclear, que garantiza una fuente ininterrumpida y fiable de electricidad sin emisiones de carbono. Con estas adiciones al portafolio energético, Costa Rica podría aumentar su capacidad para satisfacer demandas futuras y reafirmar su compromiso con un futuro sostenible y libre de carbono.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Costa Rica ha estado centrada principalmente en el desarrollo de la energía hidroeléctrica. Durante los años ochenta, se registraron incrementos constantes, como en 1980 y 1983, respectivamente. En la década de 1990, la capacidad hidroeléctrica continuó creciendo, aunque experimentó algunas fluctuaciones como en 1995 y 1998. La generación geotérmica también se desarrolló, con un incremento notable en 1992. En años recientes, el país no solo ha seguido mejorando su producción hidroeléctrica sino que también ha incorporado con éxito la energía eólica, como en 2018. Es crucial que Costa Rica mantenga este impulso, considerándose seriamente expandir aún más sus capacidades en fuentes bajas en carbono, garantizando así su legado de líder mundial en sostenibilidad energética.








