Venezuela en 2023 utiliza una gran mayoría de electricidad baja en carbono, representando más de tres cuartas partes del total, específicamente un 78.38%. La energía hidroeléctrica es la principal fuente de esta electricidad limpia, prácticamente encabezando casi toda la generación baja en carbono con un 78.35%. En contraste, los combustibles fósiles todavía constituyen una porción significativa, representando el 21.62% de la electricidad producida, con el gas como el principal contribuyente con un 14.63%. A pesar de la alta proporción de fuentes bajas en carbono, la dependencia considerable de combustibles fósiles sigue siendo un tema a considerar, debido a sus impactos negativos en el medio ambiente y el clima global.
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¿Está creciendo la electricidad en Venezuela?
El consumo de electricidad en Venezuela ha disminuido considerablemente desde su punto máximo en 2008. El consumo per cápita actual es de 2931 kWh, lo que representa una disminución de más de 1300 kWh respecto al récord anterior de 4252 kWh en 2008. Esta tendencia a la baja también se refleja en la generación de electricidad baja en carbono, que disminuyó en casi 800 kWh por persona en comparación con 2008. Esta disminución tanto en el consumo total de electricidad como en la electricidad baja en carbono es motivo de preocupación, ya que indica una falta de crecimiento en la provisión de energía limpia, necesaria para satisfacer las futuras demandas energéticas y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono en Venezuela, el país puede aprender de otras regiones que han tenido éxito en este ámbito. Francia y Eslovaquia son ejemplos a considerar, ya que la energía nuclear proporciona más de dos tercios de su producción eléctrica, mostrando una integración efectiva y sostenible de esta fuente energética. Asimismo, regiones como Dinamarca e Iowa han aprovechado la energía eólica, generando alrededor del 60% y el 58% de su electricidad, respectivamente, gracias al viento. La energía solar también ofrece un potencial significativo; regiones como Nevada y California han logrado generar más del 30% de su electricidad a partir de fuentes solares. Venezuela debería considerar fortalecer su infraestructura de energía nuclear y solar para diversificar sus fuentes bajas en carbono y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Historia
El crecimiento de la electricidad baja en carbono en Venezuela ha tenido varias etapas significativas a lo largo de los años. En la década de 1980, la energía hidroeléctrica experimentó un crecimiento constante, con aumentos anuales de entre 3 y 6 TWh. Este crecimiento continuó en los años 90 y principios de 2000, aunque con algunas fluctuaciones. Sin embargo, a partir de 2010 se han observado periodos de declive significativo, con una reducción notable de 19.3 TWh en 2014 y otras caídas en años subsecuentes, aunque ha habido ciertos repuntes, como el notable aumento de 12.9 TWh en 2020. Esta historia refleja tanto el potencial como los desafíos que enfrenta el país en su búsqueda por expandir su capacidad de generación eléctrica baja en carbono para alcanzar un futuro más sostenible.





