En Venezuela, el consumo actual de electricidad está dominado por fuentes de energía baja en carbono, que representan más de las tres cuartas partes del suministro eléctrico total. La energía hidroeléctrica es prácticamente la única fuente de energía baja en carbono en el país, representando esta energía un 78,35%, lo cual es casi la totalidad del sector baja en carbono. Por otro lado, los combustibles fósiles constituyen alrededor del 22% de la generación eléctrica, con el gas aportando casi quince por ciento de diferente tipo energía al país. Venezuela depende en gran medida de sus abundantemente ricas fuentes hidroeléctricas, pero la dependencia exclusiva en hidroelectricidad también podría ser un desafío, dado el riesgo de variabilidad hidrológica y la falta de diversificación de fuentes de electricidad baja en carbono.
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¿Está creciendo la electricidad en Venezuela?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico en Venezuela, las cifras muestran que ha habido una disminución significativa con los años. En 2023, el consumo total de electricidad está en 2931 kWh por persona, lo que representa una disminución de 1322 kWh por persona en comparación con el año récord de 2008. De manera similar, la generación de electricidad baja en carbono ha disminuido, con los datos más recientes indicando 2297 kWh por persona, marcando una reducción de casi 800 comparado con el tope anterior de 2008. Este descenso en el consumo y generación eléctrica es preocupante, dada la importancia del crecimiento energético sostenible para desarrollo del país y para satisfacer la creciente demanda de electricidad impulsada por la electrificación y la innovación tecnológica.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Venezuela podría aprender de regiones exitosas en energía solar y nuclear. Países como Francia y Eslovaquia generan una parte significativa de su electricidad a partir de fuentes nucleares, con aproximadamente 70% y 66% respectivamente. Al mismo tiempo, lugares como Iowa y Dinamarca han sido exitosos en el desarrollo de la energía eólica. También, California y Grecia están avanzando notablemente en energía solar, generando hasta el 29% y 23% de su energía de esta fuente. Venezuela, con su gran potencial solar debido a su ubicación geográfica, debería considerar seriamente la expansión de la infraestructura solar y, más ambiciosamente, explorar el desarrollo de la energía nuclear para diversificar y robustecer su matriz energética baja en carbono.
Historia
Finalmente, la historia de la electricidad baja en carbono en Venezuela refleja un fuerte crecimiento inicial, especialmente en las décadas de 1980 y 1990, impulsado por la expansión de la energía hidroeléctrica. Durante estos años, se observó un aumento constante con incrementos significativos en ciertos años, como el 1991 con un incremento de 7,6 TWh. Sin embargo, en las últimas dos décadas, los datos muestran fluctuaciones y un cierto estancamiento, con algunos años de fuerte caída, como en 2014, donde la producción hidroeléctrica disminuyó en 19,3 TWh. Aunque hubo recuperaciones breves, como en 2020 con un incremento de 12,9 TWh, la tendencia ha sido más errática. Es evidente la necesidad de estabilizar y aumentar la capacidad de generación baja en carbono del país para asegurar un suministro energético sostenible y resiliente.