En Venezuela, la generación de electricidad en 2023 es predominantemente baja en carbono, con más de las tres cuartas partes de la electricidad proveniente de fuentes limpias. La energía hidroeléctrica representa prácticamente toda la generación baja en carbono, con un 78.35%, mientras que los combustibles fósiles constituyen alrededor del 21.62% del suministro total de electricidad. Dentro del grupo de combustibles fósiles, el gas es el principal contribuyente, representando el 14.63% del total. Esta estructura energética destaca la importancia crucial de la energía hidroeléctrica en la matriz eléctrica de Venezuela, dejando casi sin participación a otras formas de energía baja en carbono como la solar o eólica.
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¿Está creciendo la electricidad en Venezuela?
El consumo de electricidad en Venezuela está por debajo de su nivel más alto histórico alcanzado en 2008. En 2023, el consumo per cápita es de 2931 kWh, una caída de 1322 kWh desde el máximo de 4252 kWh por persona en 2008. Además, la generación de electricidad baja en carbono también ha disminuido a 2297 kWh por persona desde un máximo anterior de 3096 kWh por persona. Estas cifras indican una reducción preocupante en el uso y generación de electricidad limpia, lo que representa un desafío para un país que depende fuertemente de la hidroeléctrica y que podría beneficiarse enormemente de ampliar su capacidad de generación baja en carbono.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Venezuela podría mirar hacia regiones exitosas en el uso de tecnologías solares y nucleares. Países como Francia, que genera el 70% de su electricidad a través de energía nuclear, y Dinamarca, con un 58% de su electricidad proveniente de energía eólica, son ejemplos de cómo diversificar las fuentes de energía baja en carbono. Aumentar la inversión en infraestructura solar, similar a lo realizado en Nevada donde el 33% de la electricidad proviene de esta fuente, podría también ser beneficioso para Venezuela, dado su clima favorable para la energía solar. Implementando estos modelos, Venezuela podría asegurar un suministro de electricidad más limpio y sostenible.
Historia
Al analizar la historia de la generación eléctrica baja en carbono en Venezuela, se observa un enfoque principal en la energía hidroeléctrica, especialmente a finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Desde 1985 hasta 1991, la energía hidroeléctrica aumentó de manera constante. Sin embargo, ha habido fluctuaciones significativas en los últimos años, con caídas importantes en 2014 y 2016. A pesar de estas oscilaciones, la energía hidroeléctrica ha mostrado cierta recuperación en 2020 con un aumento de 12.9 TWh. Sin embargo, para garantizar un suministro eléctrico que satisfaga la creciente demanda y reduzca el impacto ambiental, es crucial diversificar más allá de la dependencia de la energía hidroeléctrica, adoptando energías nucleares y solares.








