En 2023, cerca del 78% de la electricidad consumida en Venezuela fue baja en carbono, y prácticamente toda esa proporción correspondió a la energía hidroeléctrica. Los combustibles fósiles aportaron el 22% restante: el gas representó alrededor del 15% del consumo eléctrico total y otros combustibles fósiles, cerca del 7%. Venezuela cuenta, por tanto, con una electricidad mayoritariamente limpia, aunque todavía puede ampliar su generación baja en carbono para reducir el uso de combustibles fósiles y sus emisiones y contaminación atmosférica.
¿Está creciendo la electricidad en Venezuela?
Los datos de 2023 muestran que Venezuela sigue lejos de sus máximos históricos de electricidad por habitante, aunque esta comparación no permite determinar la tendencia del último año. El consumo eléctrico fue de unos 2.930 kWh por persona, frente a los 4.250 kWh del récord de 2008: una caída de aproximadamente 1.320 kWh, equivalente al 31%. La generación eléctrica baja en carbono alcanzó unos 2.300 kWh por persona, frente a casi 3.100 kWh en 2008, alrededor de 800 kWh menos, una reducción del 26%. Este retroceso es preocupante: recuperar y superar esos niveles ayudaría a atender las necesidades de electrificación y la creciente demanda de actividades digitales, incluida la inteligencia artificial.
Sugerencias
Para aumentar su generación eléctrica baja en carbono, Venezuela puede reforzar su base hidroeléctrica y complementarla con solar, energía eólica y nuclear. Entre las referencias latinoamericanas, Chile obtiene cerca de una cuarta parte de su electricidad de la solar, mientras que Brasil combina alrededor del 11% solar con el 15% eólico y Uruguay genera aproximadamente un tercio con energía eólica. Estas experiencias ofrecen lecciones sobre planificación, inversión e integración de nuevas instalaciones a la red. También resulta útil el ejemplo del estado estadounidense de Nevada, donde la solar aporta el 35% de la electricidad. Venezuela debería considerar además desarrollar generación nuclear: Francia produce cerca de dos tercios de su electricidad con esta fuente limpia, y los Emiratos Árabes Unidos alcanzan el 20%, ejemplos de cómo la nuclear puede contribuir a ampliar sustancialmente el suministro bajo en carbono.
Historia
La historia presentada de la electricidad baja en carbono en Venezuela está marcada por la evolución de la energía hidroeléctrica. Entre 1985 y 1988 hubo aumentos anuales de entre 3 y 6 TWh; durante los años noventa continuó la expansión, con un incremento destacado de 7,6 TWh en 1991. En los años 2000 sobresalieron las subidas de 9,5 TWh en 2004 y 7,2 TWh en 2005, seguidas de nuevos avances en 2006 y 2008. La década de 2010 fue mucho más irregular: las caídas de 9,2 TWh en 2010, 19,3 TWh en 2014, 11,9 TWh en 2016 y 8,5 TWh en 2019 contrastaron con recuperaciones de 6,9 TWh en 2011 y 10,6 TWh en 2015. Finalmente, los aumentos de 12,9 TWh en 2020 y 3,2 TWh en 2021 fueron señales alentadoras de recuperación, que conviene convertir en un crecimiento sostenido de la electricidad limpia.











