En Pensilvania, la electricidad producida a partir de combustibles fósiles ocupa una mayoría significativa en el panorama energético actual, representando más del 65% del total, con el gas como el principal contribuyente al sumar casi el 59% de este grupo. En comparación, las fuentes de electricidad bajas en carbono alcanzan un poco más del 34%, con la energía nuclear liderando notablemente, generando más del 30%, mientras que las contribuciones de la energía eólica y solar son más modestas, aportando 1.5% y 1.2% respectivamente. El carbón constituye alrededor del 6.6% de la electricidad, evidenciando que aún tiene un papel, aunque menor, en la generación de energía. Estas cifras están basadas en un año de datos que abarcan desde septiembre de 2024 hasta agosto de 2025.
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¿Está creciendo la electricidad en Pensilvania?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico en Pensilvania, los números recientes muestran que la demanda de electricidad está en aumento, habiendo alcanzado 18,975 kWh por persona en 2025, lo que marca un incremento respecto al récord anterior de 18,592 kWh por persona en 2021. Sin embargo, paradójicamente, la producción de electricidad baja en carbono ha disminuido desde su pico en 2018 de 7,291 kWh por persona, situándose ahora en 6,503 kWh por persona, un descenso de casi 800 kWh por persona. Esta disonancia entre el crecimiento del consumo total y la caída en la generación limpia subraya un desafío crítico y urgente: la necesidad de reimpulsar la producción de energía baja en carbono para satisfacer la creciente demanda de manera sostenible.
Sugerencias
Para aumentar la producción de electricidad baja en carbono en Pensilvania, es esencial expandir aún más las instalaciones nucleares existentes, ya que ya generan un volumen significativo de electricidad limpia. Además, el estado podría beneficiarse de observar enfoques exitosos en otras regiones. Francia, donde la energía nuclear representa el 68% de la generación eléctrica, ofrece un modelo a seguir al igual que Eslovaquia y Ucrania. Por otro lado, estados como Iowa y Kansas han conseguido grandes logros en energía eólica, representando un 60% y 47% respectivamente. En el ámbito de la energía solar, Nevada y California son ejemplos notables con 33% y 29% de generación solar respectivamente. Si Pensilvania combina estrategias para expandir tanto la energía eólica como la solar junto con la nuclear de estos ejemplos, podría acelerar su transición hacia un futuro más limpio y sostenible.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Pensilvania ha sido una montaña rusa, especialmente influenciada por la generación nuclear. En los primeros años del 2000, hubo descensos notables, como en 2005 y 2006, donde la producción nuclear cayó, pero se registró un repunte en 2007 y 2008. En la década de 2010, la energía nuclear pasada por fluctuaciones, con subidas y caídas dramáticas, pero en 2013 mostró un aumento significativo de 3.5 TWh. Sin embargo, 2020 fue un año crítico ya que se produjo una gran caída de 6.7 TWh en la generación nuclear. Más recientemente, en 2025, la energía solar ofreció un incremento de casi 1 TWh, lo cual es una señal alentadora. Aunque estos dientes de sierra indican avances accidentados, reiteran la importancia de reforzar un enfoque estratégico y estable hacia el desarrollo de redes de generación baja en carbono para garantizar un suministro energético duradero y fiable.