En México, el consumo de electricidad está dominado en gran medida por la energía proveniente de combustibles fósiles, que representa aproximadamente tres cuartas partes del total, específicamente un 75%. Dentro de este grupo, el gas se destaca con más de la mitad del suministro eléctrico, mientras que el carbón y el petróleo contribuyen con casi un 8% cada uno. La producción de electricidad de baja en carbono, que incluye opciones más limpias y sostenibles como la hidroeléctrica, solar, eólica y nuclear, representa casi una cuarta parte del total. La hidroeléctrica y la solar aportan casi un 7% cada una, y la energía eólica está un poco detrás, con más de un 5%. La contribución nuclear es la menor dentro de las opciones de baja en carbono, sumando algo más de un 3%.
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¿Está creciendo la electricidad en México?
En términos de crecimiento en el consumo eléctrico en México, los datos muestran una ligera disminución. La última cifra registrada para 2025 está en 2,792 kWh por persona, comparado con un récord previo de 2,809 kWh por persona en 2024. Esta leve caída es preocupante, especialmente en el contexto de la necesidad de más electricidad para impulsar el desarrollo económico y apoyar el uso de tecnologías emergentes. Aunque la producción de electricidad de baja en carbono sigue siendo significativa, también ha experimentado un declive preocupante, quedándose 67 kWh por debajo de su récord alcanzado en 2021. Esta reducción subraya la urgencia de priorizar la expansión de fuentes de electricidad limpias para abordar de manera efectiva los desafíos climáticos y energéticos.
Sugerencias
Para impulsar la generación de electricidad baja en carbono en México, hay una gran oportunidad de inspiración de otras regiones que han demostrado éxito en este ámbito. Por ejemplo, países como Francia y Eslovaquia son líderes en generación de electricidad a través de la energía nuclear, con un impresionante 68% y 67% respectivamente. Además, la energía solar ha demostrado ser prometedora en otros lugares, como en Nevada, donde alcanza un 33%. México podría aprender de estos modelos para aumentar significativamente su capacidad de generación de energía solar y nuclear, asegurando que las políticas y las inversiones se encaminen hacia estas fuentes de energía limpias. Esto no solo contribuirá a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, sino que también asegurará un suministro eléctrico más sostenible y resiliente.
Historia
La historia de la electricidad de baja en carbono en México refleja ciertos altibajos, especialmente en el ámbito de la hidroeléctrica. En varias décadas pasadas, se presentó un crecimiento destacable en ciertos años, como en 1981, 1995 y 1999, con incrementos significativos. No obstante, también se evidenciaron disminuciones marcadas en otros años, incluido un notable descenso en 2023. A pesar de estos desafíos, desde 2019 se han visto avances en energía eólica y solar, con crecimientos sostenibles. Estos patrones históricos subrayan la necesidad crítica de fomentar una política continua y favorable para expandir energías bajas en carbono, particularmente solar y nuclear, asegurando que México avance con pasos firmes hacia un futuro energético más limpio y seguro.