En 2023, el panorama del consumo de electricidad en Guatemala muestra un alto nivel de energía baja en carbono, que representa un 72% de la generación de electricidad. De este porcentaje, la energía hidroeléctrica aporta algo más del 40%, mientras que los biocombustibles contribuyen con casi una cuarta parte. En contraste, los combustibles fósiles, principalmente el carbón, constituyen cerca del 25% del suministro eléctrico del país. La proporción de otras fuentes bajas en carbono, como la energía solar, eólica y geotérmica, es relativamente pequeña, cada una contribuyendo a un pequeño segmento de alrededor del 2%. Las importaciones netas representan una fracción aún menor de la combinación energética total.
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¿Está creciendo la electricidad en Guatemala?
A pesar de tener una sólida base de generación de energía baja en carbono, el consumo de electricidad per cápita en Guatemala ha disminuido desde su récord en 2021. En 2023, el consumo de electricidad se situó en 769 kWh por persona, lo que representa una disminución de 112 kWh en comparación con el máximo anterior. De forma similar, la generación de electricidad baja en carbono también ha experimentado una caída, con 553 kWh por persona en 2023 respecto a los 646 kWh por persona en 2021. Estas tendencias indican un retroceso preocupante en el uso de energía limpia y eficiencias relacionadas, lo que plantea la necesidad de estrategias renovadas para fomentar su crecimiento y asegurar un futuro más sostenible y electrificado.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Guatemala puede inspirarse en regiones que han tenido éxito en este ámbito, especialmente en el uso de la energía solar y nuclear. Países como Macedonia del Norte y estados como Nevada han demostrado el potencial de la energía solar, generando alrededor del 30% de su electricidad a partir de esta fuente. A su vez, países como Francia y Eslovaquia lideran con porcentajes bastante altos de energía nuclear. Incrementar la capacidad solar sería particularmente relevante para Guatemala dado su clima favorable, mientras que la energía nuclear ofrece una fuente estable y confiable de generación de bajo carbono. La adopción de estas tecnologías sería un paso estratégico para Guatemala, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles que contribuyen al cambio climático y la contaminación del aire.
Historia
En cuanto a la historia de la electricidad baja en carbono en Guatemala, desde los años ochenta, se han visto altibajos notables en la producción de energía hidroeléctrica. En la última parte de esa década y a través de los años noventa y principios de los 2000, hubo un crecimiento moderado. Sin embargo, eventos posteriores han mostrado mayor volatilidad con caídas significativas y aumentos ocasionales. Por ejemplo, se destacan años recientes como 2017 con un aumento de 1.8 TWh en energía hidroeléctrica, pero también descensos marcados, como la disminución de 1.4 TWh en 2023. Esta variabilidad subraya la importancia de diversificar las fuentes bajas en carbono y fortificar la infraestructura energética del país.








