En 2024, El Salvador alcanzó un notable progreso en su consumo de electricidad, con más de dos tercios de su electricidad proveniente de fuentes limpias y bajas en carbono. Entre estas, la más significativa es la energía hidroeléctrica, que representa aproximadamente un cuarto del total. La energía geotérmica y solar también son contribuyentes notables, representando casi un quinto y más de un séptimo respectivamente. Sin embargo, el país aún depende de los combustibles fósiles para algo menos de un tercio de su consumo de electricidad, con el gas siendo la principal fuente dentro de este grupo. Esto resalta la necesidad de seguir aumentando la generación de electricidad baja en carbono para reducir las emisiones y mejorar la sostenibilidad ambiental.
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¿Está creciendo la electricidad en El Salvador?
El consumo de electricidad en El Salvador está en crecimiento, lo cual es alentador. En 2024, el consumo per cápita de electricidad fue de 1315 kWh, superando el récord de 1289 kWh en 2023. Esto indica un aumento en la demanda de electricidad de 27 kWh/persona. De este crecimiento, una parte significativa es atribuible a la generación de electricidad baja en carbono, que alcanzó 891 kWh/persona en 2024, rompiendo el récord previo de 878 kWh/persona alcanzado en 2021. Este incremento de 14 kWh/persona subraya la tendencia positiva hacia una mayor dependencia de fuentes de electricidad limpias y sostenibles, aunque aún se necesita un esfuerzo continuo para impulsar un crecimiento más robusto en este sector.
Sugerencias
Para continuar el avance hacia una mayor generación de electricidad baja en carbono, El Salvador debería enfocar esfuerzos en expandir su capacidad de generación solar, ya que esta tecnología ya juega un papel vital en el mix energético del país. Tomando ejemplo de regiones donde la energía solar ha demostrado ser efectiva, como Nevada (34%) y California (31%), El Salvador puede buscar incrementar su producción solar. Además, la energía eólica y nuclear representan oportunidades potenciales de crecimiento. Por ejemplo, países como Dinamarca, Iowa y Dakota del Sur han conseguido generaciones significativas de electricidad a partir de energía eólica, mientras que países como Francia y Eslovaquia han capitalizado la energía nuclear de manera ejemplar, representando más del 60% de su generación. En suma, adoptar políticas y tecnologías de estas regiones podría ofrecer un camino para fortalecer la infraestructura energética de El Salvador.
Historia
A lo largo de los años, El Salvador ha demostrado capacidad de adaptación y desarrollo progresivo en su generación eléctrica baja en carbono. En la década de 1980, la energía hidroeléctrica mostró fluctuaciones con incrementos y disminuciones notables. El patrón continuó con cierto grado de variabilidad en incrementos y declives a lo largo de las décadas 1990 y 2000. Más recientemente, ocurrió un impulso hacia 2020, donde se registró un aumento tanto en energía hidroeléctrica como en solar, cada una con incrementos de 0.4 TWh. Estos esfuerzos continuaron en 2024 con un aumento de 0.6 TWh en hidroeléctrica. Este historial subraya la importancia de mantener un compromiso sostenido con la expansión y modernización de las capacidades de generación limpia para asegurar un futuro más sostenible.








