En El Salvador, más de dos tercios de la electricidad proviene de fuentes de energía baja en carbono, un hecho alentador en términos de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Dentro de estas fuentes limpias, la energía hidroeléctrica lidera el camino aportando aproximadamente una cuarta parte del total de electricidad consumida, seguida de cerca por la energía geotérmica y solar, que generan casi una quinta parte y poco menos de una sexta parte, respectivamente. Sin embargo, cerca de un tercio de la electricidad todavía depende de combustibles fósiles, con el gas representando la mayor parte de esta categoría. La presencia de biofueles y energía eólica es notable pero limitada, contribuyendo con una fracción pequeña al mix energético actual.
¿Está creciendo la electricidad en El Salvador?
Actualmente, El Salvador está experimentando un crecimiento en el consumo de electricidad, con 1363 kWh por persona en 2025, superando el récord anterior de 1315 kWh por persona establecido en 2024. Este incremento de 47 kWh por persona indica que la demanda de electricidad está incrementando, aunque modestamente, una tendencia que debería mantenerse para soportar el desarrollo económico y social. Más significativo aún es el incremento en electricidad baja en carbono, que también ha aumentado en 30 kWh por persona desde el último récord. Este crecimiento representa un esfuerzo positivo hacia un futuro más limpio y sostenible para el país.
Sugerencias
Para incrementar aún más la generación de electricidad baja en carbono, El Salvador debe considerar expandir su ya considerable capacidad solar. Las experiencias de regiones exitosas, como Nevada y California donde la solar representa una parte importante del mix energético, pueden servir de ejemplo. Asimismo, El Salvador debería ver la integración de energía nuclear como una opción viable y limpia, aprendiendo de países como Francia y Eslovaquia, donde la nuclear aporta más de la mitad de la electricidad consumida. Además, se podría aprender de países como Uruguay, donde la energía eólica ha tenido un impacto considerable, sugiriendo que una mayor inversión en tecnología solar podría replicar el éxito de estas naciones.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en El Salvador ha sido variable, especialmente en cuanto al desarrollo de la energía hidroeléctrica. Durante las décadas de 1980 y 1990, se registraron múltiples incrementos y decrementos en la producción hidroeléctrica, reflejando posiblemente desafíos técnicos o climáticos. No obstante, desde el año 2000, ha habido una tendencia de crecimiento más constante, con aumentos notables registrados entre 2010 y 2020, culminando con un significativo incremento en 2024. También es relevante la incorporación de energía solar en 2020, que marcó un hito importante para diversificar y robustecer la matriz energética baja en carbono del país. Sin embargo, se espera que El Salvador continúe optimizando y fortaleciendo su capacidad para asegurar un suministro de electricidad sostenible y consistente.












