En 2025, alrededor del 68% de la electricidad consumida en El Salvador procede de fuentes bajas en carbono, frente al 32% de combustibles fósiles. Dentro del grupo de electricidad limpia, la energía hidroeléctrica aporta una cuarta parte del total, mientras que la geotérmica y la solar contribuyen con cerca del 17% cada una. Los biocombustibles representan aproximadamente el 6% y la energía eólica, el 2%. Entre los combustibles fósiles destaca el gas, que suministra alrededor del 26% de la electricidad total. Así, casi dos tercios del suministro eléctrico ya son bajos en carbono, aunque sigue habiendo margen para sustituir generación fósil y reducir las emisiones y la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en El Salvador?
El consumo eléctrico por habitante está creciendo y alcanza un nuevo máximo en 2025: unos 1.360 kWh por persona, frente a unos 1.315 kWh en 2024. El aumento es de aproximadamente 48 kWh por persona, cerca del 4%. La generación eléctrica baja en carbono también establece un récord, con 921 kWh por persona, 30 kWh más que los 891 kWh de 2024, un incremento de alrededor del 3%. Estos avances son alentadores: aumentar tanto la disponibilidad de electricidad como su generación limpia ayuda a atender la electrificación y las nuevas necesidades digitales, incluida la inteligencia artificial.
Sugerencias
Para acelerar este crecimiento, El Salvador puede ampliar la generación solar, que ya aporta una parte importante de su electricidad, mediante instalaciones de servicios públicos y de autoconsumo, acompañadas de redes y almacenamiento. Puede aprender de regiones como el estado estadounidense de California, donde la solar genera el 31% de la electricidad, y Macedonia del Norte, donde alcanza el 40%. En energía eólica, Costa Rica, con un 13%, ofrece una referencia centroamericana especialmente pertinente, mientras que Uruguay demuestra que esta fuente puede aportar un tercio del suministro eléctrico. Además, El Salvador debería considerar incorporar energía nuclear a su estrategia de largo plazo y desarrollar la cooperación y las capacidades necesarias: Francia obtiene de ella alrededor del 67% de su electricidad y los Emiratos Árabes Unidos, el 20%. Combinar expansión solar, desarrollo eólico y planificación nuclear permitiría ampliar y diversificar el suministro bajo en carbono.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono de El Salvador ha estado marcada por las variaciones de la generación hidroeléctrica. Entre finales de los años setenta y mediados de los ochenta, esta aumentó 0,4 TWh en 1979, disminuyó otro tanto en 1981 y volvió a crecer 0,4 TWh en 1983 y 0,3 TWh en 1985. En los años noventa hubo nuevos altibajos: una caída de 0,4 TWh en 1991, una subida equivalente en 1996 y un descenso de 0,5 TWh en 1997. Durante los años 2000, las reducciones de 2000 y 2009 contrastaron con aumentos de 0,3 TWh tanto en 2003 como en 2008. En la década siguiente destacaron el avance de 0,6 TWh en 2010, el retroceso de 0,4 TWh en 2015 y la recuperación de 0,4 TWh en 2017. Desde 2020 sobresalen el crecimiento hidroeléctrico de 0,5 TWh y el solar de 0,4 TWh de ese año; en 2022, la hidroeléctrica sumó otros 0,4 TWh, mientras los biocombustibles bajaron 0,3 TWh. Finalmente, la caída hidroeléctrica de 0,6 TWh en 2023 fue seguida de una recuperación de igual magnitud en 2024, lo que refuerza la importancia de expandir y diversificar la generación limpia.













