Durante los últimos doce meses, de julio de 2025 a junio de 2026, más de la mitad de la electricidad consumida en Australia procedió de combustibles fósiles: alrededor del 57%, frente al 43% de electricidad baja en carbono. El carbón aportó casi el 42%, el gas aproximadamente el 14% y el petróleo poco más del 1%. Entre las fuentes limpias, la solar destacó con el 21% del consumo eléctrico, seguida de la energía eólica con casi el 16% y la energía hidroeléctrica con cerca del 5%. Australia cuenta, por tanto, con una importante base de electricidad limpia, pero todavía depende mayoritariamente de combustibles fósiles, asociados al cambio climático y la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en Australia?
Las cifras muestran avances en electricidad limpia, aunque el consumo eléctrico por persona sigue lejos de su máximo histórico. El dato más reciente, correspondiente a 2026, es de unos 10.000 kWh por persona, aproximadamente 1.600 kWh menos —un 14% por debajo— que el récord de 2002, de unos 11.600 kWh. Esta comparación no permite determinar si el consumo total del país está creciendo actualmente, pero sí evidencia que el consumo por habitante no ha recuperado aquel máximo. En cambio, la generación eléctrica baja en carbono alcanzó un nuevo récord de unos 4.274 kWh por persona, alrededor de 171 kWh más que el máximo de 2025, un aumento cercano al 4%. Es un progreso alentador, que conviene acelerar para atender la electrificación y la creciente demanda de electricidad de la inteligencia artificial.
Sugerencias
Para aumentar la generación eléctrica baja en carbono, Australia debería ampliar la solar y la eólica, que ya realizan aportaciones importantes, y considerar incorporar generación nuclear. Entre las regiones con experiencias útiles destacan los estados estadounidenses de Nevada y California, donde la solar aporta aproximadamente el 35% y el 31% de la electricidad, respectivamente: referencias relevantes para aprovechar el abundante recurso solar australiano. En energía eólica, el estado estadounidense de Iowa y Dinamarca alcanzan alrededor del 57%, demostrando el potencial de una expansión mucho mayor. Para desarrollar electricidad nuclear limpia, Australia puede aprender de Francia, donde esta fuente genera cerca de dos tercios de la electricidad, y del estado estadounidense de Arizona, donde aporta una cuarta parte. Combinar más solar y eólica con generación nuclear permitiría ampliar la oferta eléctrica baja en carbono y reducir la dependencia del carbón y el gas.
* 12M = Últimos 12 meses (jul 2025 – jun 2026) — un período móvil de 12 meses, no un año natural.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Australia combina fluctuaciones hidroeléctricas con una fuerte expansión reciente de la solar y la eólica. La generación hidroeléctrica cayó unos 2,4 TWh en 1980 y 2,5 TWh en 2008; durante la primera mitad de la década de 2010 alternó aumentos de 3,3 TWh en 2011 y 4,2 TWh en 2013 con descensos de 2,7 TWh en 2012 y 5 TWh en 2015. Desde finales de esa década, el crecimiento se concentró en otras fuentes limpias: la eólica sumó 2,6 TWh en 2018, y en 2019 la solar y la eólica añadieron 4,9 y 2,5 TWh, respectivamente. Entre 2020 y 2022, la solar aumentó cerca de 23 TWh y la eólica unos 13 TWh en conjunto, pese a una caída hidroeléctrica de 2,4 TWh en 2020. La solar siguió avanzando con 7 TWh adicionales en 2023 y 8 TWh en 2024, mientras la eólica añadió 3 TWh en 2024 y 7,1 TWh en 2025. Estos avances constituyen una base sólida para acelerar el crecimiento de la electricidad limpia.
* 12M = Últimos 12 meses (jul 2025 – jun 2026) — un período móvil de 12 meses, no un año natural.
Importaciones y exportaciones de electricidad
Balanza comercial
* 12M = Últimos 12 meses (jul 2025 – jun 2026) — un período móvil de 12 meses, no un año natural.
















