En el año 2025, el consumo de electricidad en Alaska presenta un escenario en el que los combustibles fósiles predominan significativamente. Más de la mitad de la electricidad se genera a partir de fuentes fósiles, con el gas representando una porción considerable de 37%, seguido por el petróleo con más del 15% y el carbón contribuyendo con alrededor de 12%. En cuanto a la electricidad baja en carbono, casi un tercio de esta proviene de estas fuentes, siendo la energía hidroeléctrica la predominante dentro de esta categoría con alrededor de 28%. La energía eólica, sin embargo, representa una pequeña fracción de casi un 2%, lo que indica un área con potencial de expansión. Las importaciones netas también juegan un rol menor, aportando cerca de un 4% al consumo energético de Alaska.
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¿Está creciendo la electricidad en Alaska?
En términos de crecimiento del consumo eléctrico en Alaska, el escenario actual sugiere una ligera disminución. En 2025, el consumo total de electricidad por persona es de 9077 kWh, lo que representa un descenso de 69 kWh en comparación con el récord anterior de 2023, de 9146 kWh/persona. A pesar de esta disminución en el consumo total, la generación de electricidad baja en carbono ha mostrado un aumento, alcanzando 2774 kWh por persona desde el récord previo de 2637 kWh/persona, un incremento positivo de 137 kWh. Este crecimiento en la energía sostenible es alentador mientras el estado enfrenta desafíos para incrementar su consumo total de electricidad.
Sugerencias
Para que Alaska incremente su generación de electricidad baja en carbono, se puede mirar hacia las prácticas exitosas de otras regiones. Por ejemplo, Dinamarca y estados como Iowa y Dakota del Sur han logrado generar casi el 60% de su electricidad a través de la energía eólica. Incorporar más energía eólica en Alaska podría ser una estrategia efectiva. Asimismo, las prácticas de países como Francia y Eslovaquia, donde la energía nuclear constituye alrededor del 66% del suministro eléctrico, sugieren un potencial significativo para implantar y/o expandir la energía nuclear en Alaska. Además, el estado podría expandir su capacidad solar aprendiendo de regiones como California y Chile donde el 31% y 25% de la electricidad, respectivamente, proviene de esta fuente. En conjunto, estas medidas podrían facilitar un aumento en el suministro de electricidad baja en carbono en Alaska.
Historia
En cuanto a la historia reciente de la electricidad baja en carbono en Alaska, se han visto cambios sutiles en algunos sectores. En 2024, la energía hidroeléctrica experimentó una pequeña disminución de 0.1 TWh, aunque para el 2025 se recuperó con un ligero incremento de 0.1 TWh. Durante estos años, la aportación de la energía eólica y los biocombustibles ha permanecido constante sin cambios significativos, lo que podría reflejar un potencial subutilizado en estos sectores. Para fomentar un crecimiento sostenible de la generación eléctrica baja en carbono, sería crucial enfocarse en tecnologías prometedoras como la energía nuclear y la solar, alineando los esfuerzos con esemeros de éxito a nivel internacional y nacional.








