En el periodo comprendido entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, el consumo de electricidad en Alaska ha mostrado una clara dependencia de los combustibles fósiles, que representan más de la mitad del total con un 66% de participación. Principalmente, el gas constituye la mayor parte de esta categoría, con un 40%, seguido del petróleo y el carbón que representan el 14% y 12% respectivamente. En cuanto a la electricidad baja en carbono, esta abarca casi un tercio del suministro eléctrico total y se compone principalmente de energía hidroeléctrica, que representa el 28%, mientras que la energía eólica aporta apenas un 2%. Este balance evidencia que Alaska todavía enfrenta retos significativos en la transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen EIA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Alaska?
A pesar del actual nivel de electricidad consumida per cápita, Alaska está experimentando una disminución a largo plazo. El consumo actual de 8961 kWh por persona está por debajo del récord anterior de 10029 kWh por persona registrado en 2007, lo que representa una reducción de 1068 kWh por persona. Sin embargo, hay noticias alentadoras en el frente de la electricidad baja en carbono, donde el récord ha sido superado recientemente. La generación actual es de 2782 kWh por persona, marcando un incremento de 138 kWh por persona desde el récord anterior en 2020. Esto sugiere una modesta pero esperanzadora mejora en el uso de fuentes de energía más limpias.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Alaska podría aprender de los éxitos de diferentes regiones alrededor del mundo. Por ejemplo, estados de EE.UU. como Iowa y Dakota del Sur son líderes en energía eólica, logrando hasta 60% y 56% de su electricidad a través de esta fuente. También podría considerarse el modelo de países como Francia, que generan el 70% de su electricidad mediante energía nuclear. Asimismo, regiones con alto potencial solar, como California, donde la energía solar contribuye con un 29% de su electricidad, ofrecen un ejemplo de cómo la diversificación en fuentes de energía baja en carbono puede ser beneficiosa. Adoptar una estrategia que combine tanto energía eólica y solar como nuclear podría ayudar significativamente a reducir la dependencia de Alaska de los combustibles fósiles.
Historia
En términos históricos, la generación de electricidad baja en carbono en Alaska ha estado dominada principalmente por la energía hidroeléctrica a lo largo de los años. A principios de la década de 2000, se registraron varios cambios con un pequeño aumento de 0.1 TWh en 2007 y un modesto retroceso de 0.1 TWh en 2008. En años posteriores, se mantuvieron patrones de incrementos y decrementos menores, como se evidenció con un pequeño aumento de 0.1 TWh en 2010, seguido nuevamente por en 2012. En 2013 se introdujo la energía eólica con un aumento de 0.1 TWh. En los años más recientes, la generación hidroeléctrica ha continuado con incrementos y disminuciones pequeños, siendo el más reciente incremento de 0.2 TWh en 2025. Esta historia destaca la estabilidad a largo plazo de la energía hidroeléctrica en Alaska y ofrece una base sólida sobre la cual incorporar más fuentes bajas en carbono en el futuro.








