Electricidad en Uzbekistán en 2023
En 2023, Uzbekistán depende en gran medida de los combustibles fósiles para su consumo de electricidad, con más del 85% de su electricidad generada de esta manera. La mayoría proviene del gas, que representa cerca del 80%, mientras que el carbón completa el resto de la generación fósil. En cuanto a la energía baja en carbono, Uzbekistán obtiene casi el 9% de su electricidad de fuentes limpias, siendo la energía hidroeléctrica la única contribución significativa dentro de este grupo. Las importaciones netas de electricidad también forman parte del mix, aunque suponen menos del 4% del total. Esta dependencia de los combustibles fósiles no solo impacta el medio ambiente, sino que también podría poner en peligro la estabilidad energética a largo plazo, dado el escenario global de transición hacia economías más sostenibles.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, Energy Institute y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Uzbekistán?
A pesar de las necesidades crecientes de electricidad, el consumo per cápita en Uzbekistán ha disminuido en comparación con picos históricos, como el registrado en 1987, cuando alcanzó casi 2,900 kWh por persona. En 2023, el consumo se sitúa aproximadamente en 2,220 kWh por persona, lo que refleja una caída significativa de 672 kWh por persona. La generación de electricidad baja en carbono también ha mostrado una preocupante tendencia a la baja, pasando de un récord de 368 kWh por persona en 1988 a tan solo 198 kWh por persona en 2023. Estas caídas sugieren que Uzbekistán enfrenta desafíos para no solo aumentar sino también diversificar su producción eléctrica limpia, lo cual es crucial para el desarrollo sostenible del país.
Sugerencias
Para mejorar la generación de electricidad baja en carbono, Uzbekistán podría beneficiarse de las experiencias exitosas de otras regiones que han apostado por la energía nuclear y solar. Países como Francia y Eslovaquia, que generan más del 60% de su electricidad a partir de energía nuclear, demuestran cómo esta fuente puede ser una columna vertebral fiable y de bajas emisiones en cualquier sistema energético. Del mismo modo, estados como Nevada y California han incorporado de manera efectiva la energía solar, alcanzando porcentajes en torno al 30% de su producción eléctrica. Adoptar estrategias similares podría ayudar a Uzbekistán no solo a reducir su dependencia de los combustibles fósiles, sino también a avanzar hacia un futuro más limpio y sostenible.
Historia
Un vistazo histórico a la electricidad baja en carbono de Uzbekistán muestra fluctuaciones considerables, especialmente en la generación hidroeléctrica. Durante los últimos 40 años, ha habido alternancias marcadas con ganancias considerables en años como 1987, 1990 y 2005, y descensos significativos en años posteriores como el 2000 y 2006. La historia reciente, en particular desde los años 2000, refleja cierta inestabilidad y decrecimiento neto, lo que indica la necesidad de políticas más sólidas para estabilizar y aumentar la capacidad de generación baja en carbono. Uzbekistán debería fijarse en ejemplos internacionales exitosos y aumentar la inversión en infraestructuras energéticas limpias, especialmente en las fuentes solar y nuclear, para asegurar un suministro eléctrico más fiablemente sostenible en el futuro.





