Actualmente, en Turquía más de la mitad de la electricidad se genera a partir de combustibles fósiles. El carbón, con un 33.33%, es la fuente fósil dominante, seguido del gas, que representa el 21.3% del total. En contraste, las fuentes de energía bajas en carbono abarcan el 44.72% de la producción total de electricidad. Dentro de estas fuentes limpias, la energía hidroeléctrica es la más significativa con un 18.43%, mientras que la energía eólica y solar generan 11.01% y 10.24% respectivamente. Por otro lado, la energía geotérmica y los biocombustibles, aunque contribuyen a la producción de electricidad baja en carbono, no son mayoritarios, sumando juntos cerca de un 5%. Durante el periodo de julio de 2024 a junio de 2025, Turquía ha dependido en gran medida de la energía a base de carbón, lo cual resalta la necesidad urgente de continuar diversificando hacia fuentes más limpias.
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¿Está creciendo la electricidad en Turquía?
En cuanto al crecimiento del consumo de electricidad, Turquía ha experimentado un leve aumento recientemente. El consumo total de electricidad en 2025 fue de 3885 kWh por persona, superando el récord anual anterior de 3841 kWh en 2024 en 44 kWh por persona. Sin embargo, la electricidad baja en carbono frenó su crecimiento, registrando una disminución de 56 kWh por persona con respecto al récord anterior, de 1793 kWh por persona en 2024 a 1737 kWh en 2025. Esto indica que, aunque ha habido un incremento modesto en el consumo global, la participación de las fuentes limpias no ha conseguido mantener el ritmo, lo que es preocupante para el futuro de la sustentabilidad energética en Turquía.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Turquía puede concentrarse en expandir sus capacidades de energía eólica y solar, dado que estas ya representan una sección considerable de su matriz energética. Modelar a regiones exitosas podría ser beneficioso; por ejemplo, Dinamarca ha conseguido generar el 55% de su electricidad a partir de la energía eólica, y Nevada ha establecido una generación solar de 33%. Además, países como Francia y Eslovaquia, donde más del 60% de la electricidad proviene de energía nuclear, pueden servir como ejemplo para integrar más energía nuclear como fuente baja en carbono. Estos casos destacan la viabilidad de incrementar la capacidad de generación sostenible aprovechando las tecnologías solares, eólicas y nucleares, garantizando así un futuro de electricidad más limpia.
Historia
La historia de Turquía en cuanto a la generación de electricidad baja en carbono, específicamente de la energía hidroeléctrica, ha sido de altibajos a lo largo de las décadas recientes. En años como 1988, 2004, 2010, 2015 y 2019, se observaron incrementos notables en la producción hidroeléctrica, destacando picos significativos. Sin embargo, también ha habido declives marcados, como en 1989, 2014 y 2020. Estos fluctuantes patrones evidencian la naturaleza variable de la energía hidroeléctrica, lo que subraya la necesidad de diversificar hacia otras fuentes bajas en carbono más estables, como la solar y la nuclear, que pueden proporcionar un suministro constante y considerable para cumplir con la creciente demanda de electricidad en Turquía.