En 2025, casi cuatro quintas partes de la electricidad consumida en República Dominicana procedieron de combustibles fósiles: alrededor del 79%. El gas aportó cerca del 39% y el carbón casi el 29%, lo que muestra una fuerte dependencia de fuentes que contribuyen al cambio climático y a la contaminación del aire. La electricidad baja en carbono representó algo más de una quinta parte del consumo, aproximadamente el 21%: la solar aportó el 9%, la energía hidroeléctrica alrededor del 6,5% y la energía eólica cerca del 5%. Existe, por tanto, un amplio margen para aumentar la participación de la electricidad limpia.
¿Está creciendo la electricidad en República Dominicana?
La evolución reciente presenta un contraste importante: el consumo total de electricidad por persona disminuyó, pero la generación baja en carbono por persona creció. En 2025, el consumo fue de unos 2.070 kWh por habitante, frente al récord de aproximadamente 2.200 kWh de 2024: una caída de 137 kWh, equivalente a cerca del 6%. En cambio, la generación limpia alcanzó 440 kWh por habitante, superando en 73 kWh el récord de 367 kWh registrado en 2024, un aumento de aproximadamente el 20%. Este avance es alentador, aunque la caída del consumo por habitante merece atención ante las necesidades futuras de electrificación y digitalización. Estos datos por persona no permiten determinar por sí solos si el consumo total del país aumentó o disminuyó.
Sugerencias
Para aumentar la generación baja en carbono, República Dominicana debería impulsar la solar y considerar el desarrollo de electricidad nuclear, acompañado de una mayor capacidad de red y almacenamiento. Entre los ejemplos insulares, Chipre y el estado estadounidense de Hawái obtienen alrededor del 23% de su electricidad de la solar, frente al 9% dominicano; Chile también ofrece una referencia regional, con cerca del 24%. Para complementar esa expansión, Uruguay demuestra el potencial de la energía eólica, que aporta aproximadamente un tercio de su electricidad. En nuclear, Francia genera alrededor de dos tercios de su electricidad con esta fuente, mientras que Emiratos Árabes Unidos alcanza el 20%, mostrando otra trayectoria de desarrollo de generación limpia. Aprender de estas regiones permitiría combinar un despliegue solar amplio con generación nuclear constante y una aportación eólica creciente, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono dominicana muestra primero variaciones de la generación hidroeléctrica y, más recientemente, avances solares y eólicos. En los años ochenta, la hidroeléctrica aumentó 0,8 TWh en 1981, pero disminuyó 0,5 TWh en 1982 y 1,2 TWh en 1989. Durante los años noventa y principios de los dos mil se alternaron subidas y bajadas: aumentos de 0,6 TWh en 1993, 0,5 TWh en 1999 y 0,4 TWh en 2003, junto con descensos en 1994 y 2000. En la década de 2010, tras una caída en 2014, hubo avances importantes en 2016 y 2017, seguidos de retrocesos en 2018 y 2019. En 2022 se produjo una preocupante contracción conjunta: la hidroeléctrica cayó 1,1 TWh, la eólica 1 TWh y la solar 0,6 TWh. La recuperación de 2023 fue alentadora, con aumentos de 0,9 TWh tanto en solar como en eólica y de 0,8 TWh en hidroeléctrica; en 2025, la solar añadió otros 0,7 TWh, reforzando su papel en el crecimiento de la electricidad limpia.
















