En 2023, el estado del consumo de electricidad en Panamá refleja un notable enfoque en energías bajas en carbono. Más de la mitad de la electricidad proviene de fuentes limpias, con la energía hidroeléctrica impulsando el 48% de la generación total. La energía eólica y solar contribuyen con casi el 14% combinado, evidenciando un potencial significativo en este crecimiento sostenible. Aun así, Panamá todavía depende en un 38% de los combustibles fósiles, con el gas representando la mayor parte de este porcentaje. Esta combinación de energías ilustra un esfuerzo considerable hacia una matriz energética más limpia, aunque aún existe espacio para mejorar la proporción de fuentes bajas en carbono.
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¿Está creciendo la electricidad en Panamá?
El crecimiento del consumo de electricidad en Panamá está presente, aunque parece estarse enfocando principalmente en combustibles fósiles, ya que este ha aumentado a 2886 kWh por persona, superando el récord histórico de 2021. Sin embargo, es preocupante observar una disminución en la producción de electricidad de origen bajo en carbono, que ha caído significativamente en comparación con el mismo año. En este sentido, mientras el consumo total aumenta, la reducción en energía baja en carbono es alarmante y sugiere la necesidad de revisar estrategias para aumentar la oferta de electricidad limpia para satisfacer la creciente demanda de manera sostenible.
Sugerencias
Para que Panamá pueda aumentar su generación de electricidad baja en carbono, es necesario considerar un enfoque multifacético aprendiendo de regiones exitosas. La energía solar, por ejemplo, ha tenido un éxito considerable en Nevada y Chile, generando más del 20% de su electricidad desde el sol. Asimismo, expandir la capacidad eólica, como se ha logrado en lugares como Iowa y Uruguay, que producen un alto porcentaje de su electricidad mediante energía eólica, podría ser beneficioso. No debemos subestimar el poder de la energía nuclear, que ha demostrado ser una fuente confiable y baja en carbono en Francia y Eslovaquia, donde constituye el núcleo de su generación eléctrica. Panamá podría explorar la posibilidad de integrar la energía nuclear como parte de su transición hacia una matriz eléctrica más limpia y sostenible.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Panamá muestra un protagonismo de la energía hidroeléctrica durante las décadas pasadas. En los años 80 y 90, se observaron incrementos moderados, con fluctuaciones ocasionales como en 1998 y el resurgimiento en 1999. A partir de 2012, se notaron aumentos significativos, marcando un fuerte repunte en 2020. Sin embargo, los descensos recientes, como el registrado en 2023, requieren una evaluación crítica para no perder el terreno ganado en el aprovechamiento de fuentes limpias. El compromiso con la expansión de una infraestructura baja en carbono es crucial para asegurar el crecimiento sostenible a largo plazo y la reducción de nuestra dependencia de los combustibles fósiles, evitando los impactos negativos vinculados al cambio climático y la contaminación del aire.








