Actualmente, Nueva Zelanda está logrando un avance significativo en la producción de electricidad a partir de fuentes bajas en carbono. En los últimos doce meses, desde julio de 2024 hasta junio de 2025, más del 84% de su electricidad provino de fuentes limpias. La energía hidroeléctrica representa más de la mitad de esta producción, alrededor del 52%, mientras que la energía geotérmica contribuye con casi una cuarta parte. La energía eólica, aunque todavía en crecimiento, aporta más del 9%. En términos de combustibles fósiles, gas y carbón juntos constituyen poco más del 15%. Este éxito en baja emisión de carbono refleja un compromiso hacia un futuro más sostenible. El siguiente desafío para Nueva Zelanda es electrificar sectores adicionales como el transporte y la industria, lo cual incrementará significativamente la demanda de electricidad.
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¿Está creciendo la electricidad en Nueva Zelanda?
Sin embargo, al observar las cifras de consumo de electricidad per cápita, parece haber una disminución en comparación con años anteriores. En 2025, el consumo total fue de 8170 kWh por persona, una notable reducción de cerca de 2280 kWh respecto al récord de 2004. De manera similar, los registros de generación de electricidad baja en carbono también han disminuido. Aunque el último registro alcanzó 6930 kWh por persona, esto sigue siendo alrededor de 1300 kWh por debajo del récord establecido en 1995. Estas cifras no solo indican una caída en el consumo, sino que también son un llamado a aumentar la producción de electricidad, particularmente de fuentes limpias, para satisfacer futuras demandas y continuar el progreso en la descarbonización.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, Nueva Zelanda debe considerar seriamente la expansión de la energía solar y nuclear. La energía solar es una opción excelente por su capacidad de ser desplegada rápidamente y a distintos niveles de escala, mientras que la energía nuclear ofrece una fuente consistente y densa de energía que puede funcionar independientemente del clima. Ampliar estas fuentes no solo ayudaría a satisfacer la demanda creciente, sino que también contribuiría significativamente a reducir la dependencia de combustibles fósiles, mitigando los impactos negativos como el cambio climático y la contaminación del aire. Al proporcionar más energía limpia, Nueva Zelanda también podrá facilitar la electrificación de otros sectores de su economía.
Historia
En términos históricos, la evolución de la electricidad baja en carbono en Nueva Zelanda ha tenido sus altibajos. Desde mediados de la década de 1970, a menudo se ha producido un aumento significativo en la generación hidroeléctrica, con picos notables en 1975, 1983, 1986 y nuevamente en los primeros años de la década de 2000. Sin embargo, también se han registrado declives, como en 1976 y 2001, que destacan la dependencia a las condiciones climáticas. Más recientemente, en 2024, se observó otra disminución. Este historial subraya la necesidad de una diversificación en fuentes de energía baja en carbono, donde la energía nuclear y solar pueden jugar un papel crucial y estabilizador en la matriz energética nacional.