En Nueva Zelanda, el consumo de electricidad se encuentra en una posición destacada en términos de sostenibilidad, ya que más del 87% de su electricidad proviene de fuentes bajas en carbono. Esto incluye la energía hidroeléctrica, que representa poco más de la mitad del total, y la energía geotérmica, que contribuye con casi una cuarta parte. La energía eólica abarca alrededor de un 9%, completando así el notable porcentaje de energía limpia. Sin embargo, los combustibles fósiles todavía proporcionan cerca del 13% de la electricidad, con el gas siendo el principal contribuyente de este grupo. A medida que Nueva Zelanda mira hacia el futuro, el siguiente reto crítico es electrificar sectores como el transporte, la calefacción y la industria, lo que aumentará significativamente la demanda de electricidad.
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¿Está creciendo la electricidad en Nueva Zelanda?
A pesar del impresionante porcentaje de electricidad baja en carbono en el mix energético de Nueva Zelanda, el consumo total de electricidad ha disminuido desde su máximo histórico. En 2025, la media de consumo total de electricidad fue de aproximadamente 8070 kWh por persona, lo que representa una caída de 2380 kWh por persona en comparación con el récord de 2004. Similarmente, aunque el país sigue sobresaliendo en la generación de electricidad baja en carbono, el consumo per cápita de esta categoría también ha disminuido desde su máximo en 1995, con una diferencia de 1202 kWh por persona. Este descenso es motivo de preocupación, ya que el crecimiento en el consumo de electricidad, especialmente de fuentes limpias, es crucial para satisfacer las futuras necesidades energéticas del país.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Nueva Zelanda debe considerar expandir sus inversiones en energías limpias como la solar y la nuclear. Estas fuentes son esenciales para asegurar un suministro energético continuo y sostenible que pueda satisfacer el aumento de la demanda a medida que más sectores se electrifiquen. La energía solar, en particular, ofrece grandes potencialidades debido a la localización geográfica del país. Además, la adopción de energía nuclear podría proporcionar una fuente persistente y eficiente de electricidad, fortaleciendo aún más la capacidad de la isla para generar energía limpia y segura a largo plazo.
Historia
A lo largo de las décadas, la generación de electricidad baja en carbono en Nueva Zelanda ha visto fluctuaciones notables, especialmente en el sector hidroeléctrico. En los años setenta y ochenta, el país vivió altibajos, como los aumentos en 1975 y 1979 seguidos de caídas en 1976. En los años noventa, aumentos significativos en 1993, 1994 y 1995 fueron empañados por descensos en 1992, 1997 y 1999. El comienzo del nuevo milenio trajo nuevas expansiones, con un aumento considerable en 2004. Sin embargo, las fluctuaciones continuaron, con disminuciones significativas en 2005 y más recientemente en 2024. Estos cambios destacan la necesidad de diversificar y estabilizar las fuentes de energía limpia del país para asegurar un futuro energético sostenible.