En 2024, el consumo de electricidad en Marruecos refleja una clara dependencia de los combustibles fósiles, que representan más de dos tercios de la generación eléctrica total, específicamente el 68,51%. El carbón, por ejemplo, es el combustible fósil predominante abarcando más de la mitad de la electricidad generada con un 54,96%. Las opciones de electricidad baja en carbono, aunque presentes, aún no son predominantes, representando aproximadamente el 25,93% del total. La energía eólica es la más significativa de estas opciones limpias, cubriendo poco más del 21%. En comparación, la energía solar y la hidroeléctrica contribuyen de manera más modesta con un 3,53% y 1,21% respectivamente. Con un 9,58% de la generación impulsado por gas, una fuente de energía fósil menos sucia en comparación con el carbón, y un 5,56% de importaciones netas, queda claro que Marruecos tiene el potencial de mejorar la proporción de la electricidad baja en carbono que utiliza.
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Marruecos podría considerar expandir su infraestructura de energía eólica, que ya desempeña un papel destacado en el mix energético del país. Inspirándose en países con una matriz energética exitosa, Marruecos podría observar el ejemplo de Dinamarca, donde más de la mitad de su electricidad se genera a través de la energía eólica, alcanzando un impresionante 52%. Además, considerando la similitud geográfica y climática, Marruecos podría mirar hacia el Líbano, donde la energía solar constituye más de un 31% de su electricidad, y Grecia con un 21% solar, lo que resalta el potencial prometedor de aprovechar sus recursos solares. La combinación de estas estrategias podría transformar el sector eléctrico marroquí hacia un futuro más sostenible.
La historia de la electricidad baja en carbono en Marruecos ha mostrado un crecimiento significativo, especialmente en las últimas dos décadas. En los años 90 y hasta principios del 2000, la energía hidroeléctrica fluctuó significativamente, con aumentos de 1,3 TWh en 1996 y 1,6 TWh en 2009, pero también con disminuciones notables, como el descenso de 1,5 TWh en 2011. Sin embargo, a partir de 2013, la energía eólica comenzó a emerger notablemente, con incrementos consistentes año tras año, particularmente en 2024, donde la generación aumentó en 3,3 TWh. La energía solar también ha visto incrementos, con un constante crecimiento desde 2018. Este impulso hacia fuentes de energía más limpias destaca el compromiso de Marruecos de no solo mitigar el impacto ambiental de su sector eléctrico, sino también de reducir su dependencia de los combustibles fósiles, impulsando una transición más verde y limpia.