En 2024, la generación de electricidad en Macedonia del Norte está dominada por combustibles fósiles, que constituyen más de la mitad del total. Aproximadamente el 58% de la electricidad proviene de fuentes fósiles, como el carbón y el gas, con el carbón representando el 34% y el gas cerca del 20%. Las fuentes de electricidad baja en carbono comprenden alrededor del 29% de la mezcla energética, siendo la energía hidroeléctrica la más significativa con un 20%, mientras que la solar y la eólica aportan casi un 5% y un 3% respectivamente. Las importaciones netas de electricidad también juegan un papel importante, representando el 13%. El petróleo y los biocombustibles sólo contribuyen de manera marginal con un 4% y un 1% del total, respectivamente. Esta dependencia de los combustibles fósiles plantea desafíos significativos para la sostenibilidad energética y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la región.
Para aumentar la proporción de electricidad baja en carbono, Macedonia del Norte podría aprender de países que han tenido éxito en la integración de estas tecnologías en sus matrices energéticas. Países como Eslovaquia y Eslovenia son ejemplos a seguir, ya que han desarrollado una fuerte capacidad nuclear que proporciona el 62% y el 34% de su electricidad, respectivamente. Macedonia del Norte podría explorar la posibilidad de invertir en energía nuclear como una fuente estable y limpia de electricidad. Además, la expansión de la energía eólica, tomando apuntes de países como Dinamarca e Irlanda, que generan más de la mitad y casi un tercio de su electricidad a partir de esta fuente, podría ser una estrategia viable, dado que Macedonia del Norte ya tiene la tecnologiá eólica en funcionamiento, aunque en menor medida.
La historia de generación de electricidad baja en carbono en Macedonia del Norte revela fluctuaciones en la producción de energía hidroeléctrica a lo largo de las décadas. En los años 90, hubo altibajos, como un aumento de 0.4 TWh en 1991 y una disminución significativa de 0.5 TWh en 2001. La década del 2000 vio varios cambios, incluidos un aumento de 1.2 TWh en 2010 y una caída de 1 TWh en 2011. Más recientemente, en 2023, se incrementó la producción hidroeléctrica en 0.3 TWh y se integró energía solar, también contribuyendo con 0.3 TWh adicional. En 2024, aunque la energía hidroeléctrica disminuyó en 0.3 TWh, sigue siendo una parte importante de la generación baja en carbono del país. Esta tendencia destaca la necesidad urgente de diversificar las fuentes de generación limpia, donde la inversión continua en energía solar y eólica podría ofrecer soluciones sostenibles y consistentes para el futuro energético del país.