En 2023, casi dos tercios de la electricidad consumida en Fiyi procedían de fuentes bajas en carbono, alrededor del 63 %, mientras que los combustibles fósiles aportaban el 37 % restante. La energía hidroeléctrica era la principal fuente, con algo más de la mitad del consumo eléctrico total, y los biocombustibles representaban aproximadamente el 10 %. Así, Fiyi cuenta con una base importante de electricidad limpia, aunque todavía depende de los combustibles fósiles para más de un tercio de su suministro, con las consiguientes emisiones que contribuyen al cambio climático y a la contaminación atmosférica.
¿Está creciendo la electricidad en Fiyi?
El consumo eléctrico por habitante está prácticamente estancado: en 2023 alcanzó 1.244 kWh por persona, apenas 2 kWh menos que el récord de 1.246 kWh registrado en 2019. En cambio, la generación eléctrica baja en carbono por habitante sí avanzó, hasta los 790 kWh, superando en 47 kWh —aproximadamente un 6 %— el récord anterior de 2020. Este progreso de la electricidad limpia es alentador, pero la falta de crecimiento del consumo por persona merece atención ante las futuras necesidades de electrificación y digitalización. Estos indicadores por habitante no permiten determinar por sí solos si el consumo eléctrico total del país está creciendo.
Sugerencias
Para aumentar su generación baja en carbono, Fiyi debería impulsar especialmente la electricidad solar, aprovechando ejemplos insulares cercanos: Samoa y Vanuatu generan alrededor del 13 % de su electricidad con esta fuente. También puede aprender del estado estadounidense de Hawái, donde la solar aporta cerca del 23 %, combinando instalaciones en tejados y plantas solares con almacenamiento y mejoras de la red. La energía eólica ofrece otra vía complementaria: Cabo Verde obtiene aproximadamente el 14 % de su electricidad del viento. Además, Fiyi debería considerar y evaluar la opción nuclear dentro de su planificación a largo plazo, aprendiendo de regiones como Francia, donde aporta alrededor de dos tercios de la electricidad, sobre cómo desarrollar un suministro limpio y continuo adaptado a las necesidades del sistema.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono en Fiyi muestra avances importantes, aunque intermitentes. La generación hidroeléctrica aumentó 0,3 TWh en 1984 y otros 0,1 TWh en 1990. Durante la década de 2000, los biocombustibles sumaron 0,1 TWh en 2000; la hidroeléctrica creció 0,1 TWh en 2001, cayó esa misma cantidad en 2003 y repuntó 0,2 TWh en 2007, junto con varios años sin cambios en las fuentes registradas. En la década de 2010, la hidroeléctrica alternó descensos de 0,1 TWh en 2010 y 2014 con incrementos iguales en 2012, 2016 y 2018; ese último año también aumentaron los biocombustibles en 0,1 TWh. Finalmente, en 2022 la hidroeléctrica no cambió y los biocombustibles disminuyeron 0,1 TWh, caída que se recuperó en 2023. Esta trayectoria subraya la importancia de lograr un crecimiento más sostenido de la electricidad limpia.
















