En 2022, cerca del 63% de la electricidad consumida en Corea del Norte procedía de fuentes bajas en carbono, casi exclusivamente de la energía hidroeléctrica, que aportaba alrededor del 62,5% del total. Los combustibles fósiles suministraban el 37% restante, con el carbón como principal fuente: representaba aproximadamente el 35% de toda la electricidad. Por tanto, aunque casi dos tercios de la electricidad eran limpios, el país todavía dependía considerablemente del carbón, cuyo uso contribuye al cambio climático y a la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en Corea del Norte?
Los datos de 2022 no muestran una expansión respecto a los máximos históricos, sino un retroceso preocupante. El consumo total de electricidad alcanzó unos 1.008 kWh por persona, frente al récord de 1.707 kWh de 1988: una reducción de 699 kWh por persona, equivalente a alrededor del 41%. La generación eléctrica baja en carbono fue de 636 kWh por persona, unos 103 kWh menos que el máximo de 739 kWh registrado en 1990, una caída cercana al 14%. Estas comparaciones no permiten determinar la tendencia del último año, pero sí muestran que el país sigue lejos de sus anteriores máximos. Recuperar y superar esos niveles sería importante para atender la electrificación y las futuras necesidades de electricidad.
Sugerencias
Para aumentar la generación eléctrica baja en carbono, Corea del Norte podría reforzar su producción hidroeléctrica y complementarla con solar, energía eólica y nuclear. Corea del Sur constituye una referencia geográficamente cercana: obtiene una cuarta parte de su electricidad de la nuclear. Francia y Eslovaquia muestran que esta fuente puede aportar alrededor de dos tercios de la electricidad, ofreciendo ejemplos de expansión de una producción limpia y sostenida. Para la solar y la energía eólica, la República Popular China, también vecina, aporta referencias con cuotas del 12% y el 11%, respectivamente. Otras regiones ilustran posibilidades aún mayores: la solar suministra alrededor del 31% de la electricidad en el estado estadounidense de California, mientras que la energía eólica aporta más de la mitad en Dinamarca. Adaptar estas experiencias a las condiciones locales permitiría ampliar la electricidad limpia y reducir la dependencia del carbón.
Historia
La historia registrada de la electricidad baja en carbono en Corea del Norte está marcada por las fluctuaciones hidroeléctricas. Durante los años ochenta, la generación aumentó 1 TWh en cada uno de los años 1981, 1985 y 1986, y otros 2 TWh en 1988. En los noventa se produjeron retrocesos importantes: las caídas de 1992, 1993, 1996 y 1997 sumaron 5,2 TWh. En los años 2000 hubo recuperaciones en 2003 y 2008, seguidas por una caída de 1,6 TWh en 2009. La década siguiente fue irregular: tras aumentar 0,9 TWh en 2010, la producción cayó en 2014 y, especialmente, en 2015, cuando perdió 3 TWh; recuperó 2,8 TWh en 2016, pero volvió a alternar descensos y aumentos entre 2017 y 2019. Finalmente, los incrementos de 1,8 TWh en 2020 y 3,3 TWh en 2021 fueron señales alentadoras de recuperación, que convendría acompañar con una expansión sostenida y diversificada de la generación baja en carbono.



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