Uruguay ha logrado un hito impresionante en su consumo eléctrico, con más del 98% de su electricidad proveniente de fuentes bajas en carbono. La energía hidroeléctrica representa casi la mitad, mientras que la energía eólica aporta un poco más de un tercio. Los biocombustibles y la energía solar completan el panorama de energía limpia con casi el 14% y poco menos del 4%, respectivamente. El uso de combustibles fósiles es prácticamente insignificante, representando menos del 2% de la electricidad generada. Este éxito es una base excelente para avanzar hacia la electrificación de otros sectores vitales del país como el transporte, la calefacción y la industria, que requerirán un incremento significativo en la generación de electricidad.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, IEA y World Bank. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Uruguay?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico en Uruguay, los datos recientes indican una disminución. La última cifra de consumo eléctrico total es de 3803 kWh por persona, una reducción notable comparado con el récord más alto de 4730 kWh por persona en 2019. Asimismo, el uso de electricidad baja en carbono ha caído de 4648 kWh por persona en 2019 a 3735 kWh por persona en 2025. Estos descensos significan una disminución en la capacidad de satisfacer nuevas demandas de electricidad limpia, una situación preocupante que Uruguay deberá abordar para mantener y potenciar su red eléctrica sostenible.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Uruguay podría enfocar sus esfuerzos en expandir su capacidad eólica ya que esta tecnología ha demostrado ser eficiente en la producción de electricidad sostenible. Además, el país debería considerar el desarrollo e implementación de energía solar, otro recurso abundante y limpio. A través de inversiones estratégicas y políticas de incentivo, Uruguay puede mejorar aún más su infraestructura de energía baja en carbono y posicionarse como líder en sostenibilidad energética. En estos tiempos de cambio climático, aumentar la generación de electricidad limpia es crucial para asegurar un futuro energético seguro y amigable con el medio ambiente.





