Uruguay es un modelo a seguir en términos de generación de electricidad baja en carbono, logrando ya un sorprendente 99.16% de su suministro eléctrico de fuentes limpias. Más de la mitad de esta electricidad proviene de la energía hidroeléctrica, alrededor de un tercio de la energía eólica, mientras que los biocombustibles aportan casi una octava parte y la energía solar un pequeño pero significativo porcentaje. Además de asegurar un suministro limpio y eficiente para sus ciudadanos, Uruguay exporta una cantidad significativa de electricidad a las regiones vecinas, ayudándoles a reducir sus emisiones. El próximo desafío para el país es electrificar aún más sectores como el transporte, la calefacción y la industria, lo cual requerirá un aumento significativo en la generación de electricidad sostenible.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, IEA y World Bank. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Uruguay?
Sin embargo, los datos más recientes de 2024 muestran que el consumo total de electricidad en Uruguay es de 4223 kWh por persona, una cifra que está por debajo del récord de 4730 kWh por persona en 2019. Esto representa una caída de 508 kWh por persona. En cuanto a la generación de electricidad baja en carbono, la cifra actual es de 4187 kWh por persona, también por debajo de su récord de 4648 kWh por persona alcanzado en 2019, mostrando una disminución de 461 kWh. Este descenso en las cifras supone un desafío para Uruguay, que necesita aumentar la generación y el consumo de electricidad baja en carbono para abordar sus futuras necesidades.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Uruguay debería considerar expandir sus instalaciones de generación eólica y solar, ya que ambas tecnologías están demostrando ser altamente efectivas en el país. La energía eólica, en particular, ya representa una porción considerable de la electricidad generada. La expansión de estas fuentes no solo apoyará el crecimiento de la electricidad limpia dentro del país, sino que también fortalecerá la capacidad de Uruguay para continuar siendo un proveedor clave de electricidad baja en carbono en la región. Al centrarse en tecnologías limpias, Uruguay puede continuar liderando la lucha contra el cambio climático y la contaminación del aire, asegurando un futuro más verde y sostenible.
Historia
La historia de la energía baja en carbono en Uruguay refleja un crecimiento sustancial, aunque con altibajos, a lo largo de las décadas. En los años 80, hubo importantes incrementos en la energía hidroeléctrica, con subidas notables en 1980 y 1983. Los años 90 también vieron un crecimiento positivo, especialmente en 1990 y 1992, a pesar de algunos descensos a finales de la década. En la década del 2000, la tendencia continuó con altibajos, destacándose un año de crecimiento significativo en 2007. Recientemente, en 2024, la energía hidroeléctrica mostró un repunte positivo, a pesar de algunas caídas en las cifras previas de biocombustibles y energía hidroeléctrica en los años inmediatamente anteriores. Esta evolución refleja el compromiso continuo de Uruguay con la energía baja en carbono y su potencial para seguir ampliando este sector vital.








