Electricidad en Turkmenistán en 2023
En el año 2023, el consumo de electricidad en Turkmenistán depende casi completamente de combustibles fósiles, específicamente del gas, que representa casi el 100% del total de la generación eléctrica. La proporción de energía baja en carbono es casi nula, lo cual refleja un panorama donde el potencial de fuentes limpias como la solar y la nuclear está completamente desaprovechado. Esta dependencia abrumadora de combustibles fósiles resulta preocupante no solo desde el punto de vista ambiental, por las emisiones de gases de efecto invernadero, sino también por la seguridad energética a largo plazo del país.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen Ember, Energy Institute y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Turkmenistán?
En cuanto al crecimiento del consumo de electricidad en Turkmenistán, los números revelan un aumento sutil en los últimos años. En 2023, el consumo per cápita alcanzó los 4,588 kWh, un incremento de 79 respecto al récord del año 2022. Sin embargo, el avance en la generación de energía baja en carbono es prácticamente inexistente, con solo 1 kWh per cápita en 2023, marcando una caída significativa desde el récord de 186 kWh en 1990. Esta falta de progresión en la adopción de tecnologías limpias sugiere que el crecimiento del consumo eléctrico no se está orientando hacia sostenibilidad.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, Turkmenistán podría aprender de otras regiones que han implementado con éxito tecnologías limpias. Por ejemplo, países como Francia y Eslovaquia generan gran parte de su electricidad a partir de energía nuclear, respectivamente con 67% y 66%. Regiones como Dinamarca e Iowa destacan en la producción de energía eólica, alcanzando alrededor del 60%. Además, países con climas soleados como Nevada y Chile han aprovechado la energía solar, con cifras de generación de hasta 34% y 25% respectivamente. Siguiendo dichos ejemplos, Turkmenistán debería considerar inversiones estratégicas en infraestructura nuclear y solar, ya que ambas fuentes representan oportunidades viables y sustentables para diversificar y limpiar su matriz energética.
Historia
Históricamente, la generación de electricidad baja en carbono en Turkmenistán ha contado únicamente con energía hidroeléctrica, la cual experimentó un pequeño auge en 1990 con un incremento de 0.7 TWh pero se estabilizó hasta 1991. Desde entonces, no se ha registrado ningún otro cambio significativo, y la producción se ha mantenido nula desde 1992 hasta 2023. Esta falta de avance en la última década es preocupante y destaca la necesidad urgente de adoptar nuevas tecnologías limpias para poder cumplir con los objetivos de sostenibilidad y reducir la dependencia de las fuentes fósiles. Invertir ahora en capacidad baja en carbono no solo ayudará a mitigar los impactos del cambio climático, sino que también puede proporcionar seguridad energética y precios de electricidad más estables a largo plazo.








