Georgia ya obtiene más del 80% de su electricidad de fuentes bajas en carbono, lo cual es un logro impresionante. La mayor parte de esta energía limpia proviene de la energía hidroeléctrica, garantizando que casi toda la electricidad baja en carbono del país dependa de esta fuente. Por otro lado, los combustibles fósiles siguen representando menos de una quinta parte del suministro total de electricidad, con el gas siendo la única contribución significativa dentro de esta categoría. A medida que Georgia avanza hacia un futuro más sostenido, el siguiente paso crucial será electrificar otros sectores como el transporte, la calefacción y la industria, lo que requerirá un aumento en la generación de electricidad.
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¿Está creciendo la electricidad en Georgia?
Sin embargo, parece que el consumo de electricidad en Georgia ha experimentado una leve disminución recientemente. En 2024, el consumo total de electricidad alcanzó los 3760 kWh por persona, lo que representa una disminución en comparación con el récord anterior de 2022, que fue de 3916 kWh por persona. A pesar de este retroceso, es alentador ver que la generación de electricidad baja en carbono ha alcanzado un nuevo punto máximo de 3011 kWh por persona, marcando un aumento notable respecto al récord anterior de 2023. Este crecimiento en la electricidad limpia es una señal positiva, incluso en medio de la disminución general del consumo de electricidad.
Sugerencias
Para seguir aumentando la generación de electricidad baja en carbono, Georgia puede considerar expandir su capacidad en energía solar y desarrollar la energía nuclear. La integración de energía solar a gran escala, junto con una inversión en infraestructura nuclear, facilitaría no solo la satisfacción de la demanda eléctrica actual, sino también la captación de la futura necesidad de energía limpia sostenible. La implementación de estas fuentes energéticas también ayudaría a mitigar los efectos negativos de los combustibles fósiles, como el cambio climático y la contaminación del aire.
Historia
A lo largo de la historia reciente de Georgia, la energía hidroeléctrica ha sido una piedra angular en su matriz de generación eléctrica baja en carbono, aunque no siempre sin obstáculos. En la década de los 90, se experimentaron varias caídas, como en 1992 y 1995, donde se registraron disminuciones significativas. Sin embargo, hubo un marcado repunte en los años 2000, especialmente notable en 2010 con un aumento de 2 TWh. En el transcurso de la última década, se ha mantenido un creciente interés en mejorar la producción hidroeléctrica, como lo demuestra el aumento constante en años recientes, aunque todavía con fluctuaciones ocasionales. Esta trayectoria resalta la importancia de diversificar las fuentes de generación baja en carbono para asegurar una mayor estabilidad y sostenibilidad energética a largo plazo.








